viernes, agosto 21, 2009



Yo que Cristina hubiese (¡ya en el error!) tirado el tema para el lado de la distribución. Democracia y mercado. Pero bueno, ese anclaje permanente... Grondona dice: yo empecé mi gestión acá, en la televisión estatal... ¿y en qué año fue eso? Había dos dimensiones ayer. El discurso fue el de Grondona, digamos, el discurso que estaba parado en la situación (¿un viejo amigo despidiendo a un adversario?). Parábola: un largo camino a casa. Fue todo demasiado. Y hablando de discursos, ayer vi por enésima vez el de Alfonsín a los gritos en la SRA, mientras lo abucheaban. Y pensaba: lo que Alfonsín les dice los salva. Les dice: los que chiflan son los que muertos de miedo se callaban cuando... Y no, no tenían miedo doctor: lo abucheaban los que extrañaban esa dictadura. Recuerdos, recuerdos, frenéticos: informe en el programa de Bravo y Teté sobre la muerte de Lennon, año 94. Cuando termina el informe, Teté repasa su memoria personal, el día del crimen y su sensación. "Le dije a un amigo: siento que están matando a mi generación." Qué desconcertante es a veces el modo en que el mundo interior hace contacto con el afuera, ¿no? Dentro nuestro, a veces, un extraterrestre habla.

jueves, agosto 20, 2009

La fiesta del Monstruo

por Pablo E. Chacón


Bien: se terminó. Se terminó el juicio y empezaron las repercusiones. El 30 de diciembre de 2004, en Buenos Aires murieron ahogadas, quemadas, pisoteadas, asfixiadas y quebradas 194 personas y más de mil padecerán heridas de por vida. Fue en un galpón reciclado del barrio del Once bautizado Cromañón. Había más de tres mil personas donde sólo entraban mil. Cuando los Callejeros, el grupo top de la noche, salió a escena, la cosa, la música y la algarabía duró poco más de un minuto: un manojo de bengalas impactó en los cortinados y se desencadenó un incendio que como un ventarrón nubló luces, irritó ojos y ahogó la capacidad pulmonar de los saltarines, apretados contra una puerta clausurada con cadenas y cerrojos y una puertita abierta, una puertita por la que no pasaba un tipo de más de dos metros pero por donde entraban bengalas a granel.


La noche de la capital argentina ardía de calor pero la bola de humo elevó la temperatura más de lo que indicaba la fecha. Cromañón convocó diversas pasiones en estos cuatro años y medio: una radiografía de la Argentina contemporánea, donde las bandas (como se refieren a esas formaciones sus fans) no tenían dónde tocar; el lucro clasista que se aprovechó de esa falta -y que la sentencia, veinte años de prisión a Omar Emir Chabán, gerente del antro-, lo convierte en chivo expiatorio y testigo de culpa y cargo; la corrupción política, institucional, sanitaria y policial; y acaso lo más grave, el desprecio por un grupo social, la juventud del conurbano, que escapada de la catástrofe del 2001-2002 y del chantaje político-policial correspondiente, sin Brasil y sin Europa en el horizonte, sin posibilidades de estudio, sin salidas laborales y sin beneficios sociales, sometidos a la vileza clientelista del aparato peronista de la provincia más grande del país, comandado desde hace años por el ex senador Eduardo Duhalde (al que el entonces presidente Kirchner tenía contra las cuerdas), descargaba su furia, sus ganas de abrirse paso, sus exaltaciones y su resentimiento en lugares tan poco seguros como Cromañón, lugares que todavía abundan en una ciudad gobernada ahora por la derecha prolija del empresario Mauricio Macri, hijo político de Duhalde, pero que en esos días era coto de caza de los restos del progresismo local en la figura de Aníbal Ibarra, un ex fiscal que alarmado por las noticias que lo sacaron de su letargo de champán nocturno, improvisó un operativo rescate que llegó tarde al epicentro del desastre, porque los funcionarios a cargo del área disfrutaban de vacaciones por anticipado y porque los policías de la seccional más cercana no sólo estaban arreglados con el principal acusado sino con los inspectores que respondían al jefe de gobierno o a sus superiores, subordinados de Ibarra que descansaban en playas de países vecinos o en la helada Europa. Y seguro que por más.


Ibarra, cuenta alguien que lo conoce bien, no se animó a ir a Cromañón en el momento que había que ir, imitando el gesto del norteamericano Rudolph Giuliani después del atentado a las Torres Gemelas: el argumento era menos el supuesto demagógico que subyace a esos actos de gobierno, que suelen resultar ineludibles, sino el miedo a que lo lincharan junto a sus funcionarios, a los bomberos y a los enfermeros comunales, todos visitantes tardíos (como los policías, que sabían de las bengalas y de otras lindezas), dejando al desnudo una trama de complicidades que las sentencias no cierran sino que abren como se abre en la piel estragada por el fuego el poro hinchado de líquido ígneo, líquido negro como el sol del recuerdo.


Ahora se sabe que más del 40 por ciento de los muertos fueron pibes que estando afuera, frente a la desidia y la parsimonia de los ejércitos de salvación, decidieron volver a entrar a ese agujero para intentar rescatar a sus amigos, familiares y compañeros. Pero el aire se había vuelto más espeso, más venenoso, la desesperación más viscosa y el coraje un anzuelo de la muerte. Ibarra no renunció pero tuvo que ceder su puesto cuando se le sustanció juicio político. Humillado en sesiones públicas por algunos de sus aliados y el oportunismo contumaz y ramplón que el Pro, el partido de Macri, vio para alzarse con su cabeza. El gobierno quedó definitivamente en manos de Jorge Telerman cuando el alcalde fue destituido, casi un año después, cuando todos los actores, incluidos los músicos de Callejeros y la seguridad del local (que dependía de los muchachos), eran presionados por las marchas de padres y madres de las víctimas, que no cejaron en su puja, de menos a más, desde la línea de funcionarios completa hasta Chabán, o sin dudarlo, desde los rockers, inspectores, policías, Chabán y si apuraban los trámites, el secretario de seguridad y la subordinada, responsable directa de las habilitaciones de los locales abiertos al público: la mordida (o coima) alcanzaba los claros y los oscuros, los pensados y los impensados. Pero Ibarra no renunció: habilitó interpretaciones políticas dejando de lado el costo humano de la tragedia, tan político como el egoísmo pero más escurridizo y cínico. Y están las condenas para probar lo que se afirma: los Callejeros libres; su manager, dieciocho años de prisión; dieciocho también para un subcomisario; un año en suspenso y trabajos comunitarios para el asesor del gerente; dos de prisión domiciliaria para las funcionarias políticas directas. Y veinte para Chabán, ex performer y promotor del under porteño durante los ochentosos ochenta.


El impacto de los Callejeros en la calle produjo un efecto catártico entre sus fanáticos, que se enfrentaron en una batalla campal con los familiares nomás conocida la sentencia y que convertirán a la banda en una versión libertaria de los Sex Pistols: perseguidos y enchastrados por los medios y sus colegas, venderán lo que se propongan; seguirán, ahora más que nunca, imaginándose la voz de la opresión que padece el suburbio arrasado por el paco, la política y la policía; y acaso o seguro hagan la vista gorda cuando empiece el otro negocio, quizá el más siniestro y del que menos se habla: los juicios por los muertos, que padres y abogados de padres reclamarán cuanto antes al estado porteño en dinero contante y sonante. Haya o no haya santuario en el Once.

domingo, agosto 16, 2009

Es mucho más fácil revolucionar a los demás que revolucionarse a sí mismo. (Salvador Ferla)

Hoy en Miradas al Sur Alicia Kirchner vuelve sobre el eje distributivo de la política social: "crear empleo" (no encuentro el link). A mi me parece que es esperable que eso lo diga Amado Boudou, y es un discurso típico kirchnerista, como desmenuza hoy Wainfeld. Pero es un discurso que patea la pelota afuera, y que finalmente se afinca sobre ese potrero de la "economía social", u otorgándole a las cooperativas y empresitas sociales un rol fundamental en la reconstrucción municipal, cloacal, etc., que excede -en primer lugar- las competencias del ministerio que lo enuncia. El argumento burocrático subyace al de política social (que es económico) y uno se puede preguntar por qué en el contexto evidente de crisis (y creo que eso hace Mario) uno puede seguir sosteniendo la receta de un momento reciente pero no actual. Lo real es que se creó empleo, lo real es que eso no logró un impacto significativo en el núcleo duro de la pobreza. En el mejor momento del crecimiento, en los primeros años, el gobierno fue mas prudente "con las cajas ajenas" que en este donde desde hace dos años, ya sea por la 125 o por las AFJP`s, el Estado ha sido mas agresivo. Si los mejores momentos del kirchnerismo sirvieron para sortear hoy la crisis de la manera mas conservadora posible... es por allí que debe buscarse la razón mas realista del ocaso electoral: la sensación de que "ya pasó lo mejor", lo que el gobierno "tenía para dar", y que sus "gestas" no tuvieron impactos tan marcados sobre los humildes (sujeto central del relato kirchnerista). Alguien podrá decir: "¡cuando se tenían que jugar no se jugaron!". Algo de esto sobrevuela este gran post del Escriba. ¿Qué pasó con los anuncios de diciembre pasado, cuando muchos se imaginaban que sí se iba a pegar el grito universal? ¿Recuerdan esa seguidilla de anuncios oficiales que abrumaron al punto que parecía que se iba a terminar anunciando un día un "plan canje de ojotas"? Los detalles de este nuevo anuncio, hablan de una misma lógica que alimenta ese mapa de intermediaciones municipales, locales, etc., de algo así como un "tránsito lento", porque las economías locales, la visión humanitaria del desarrollo, dependen también de las condiciones locales. La frustración en cadena de las miles de "panaderías" surgidas al calor de los microemprendimientos es un golpe inverso a la autoestima y, también, un curso acelerado de burocracia estatal. Nadie se queda en la casa esperando al Mesías, al cuete, mirando la miseria crecer como una hiedra. Todo el mundo "hace algo", changuea, cartonea, y una mirada rápida siempre tienta a las soluciones simples: largar guita, poner plata en el bolsillo de los pobres, plata que va directo al consumo. Es cierto que la "mirada territorial" del kirchnerismo ha sido, digamos, construida muchas veces a través de los mismos protagonistas, ya sean organizaciones sociales o las fuerzas del municipio. Y por supuesto que el diagnóstico primero, sobre el empleo, da en la tecla. Recuerdo no hace mucho en una entrevista a una promotora de salud de Florencio Varela, ante la pregunta de qué es la salud para ella, su respuesta fue contudente: "tener trabajo". Pero eso mismo en boca del Estado, ¿no es un enunciado testimonial? Hasta ahora el kirchnerismo vino ensayando la idea de generar las condiciones de crecimiento con inclusión, es decir, un tipo de recuperación económica competitiva tendiente a la creación de empleo. ¿Lo del otro día fue un salto? ¿El Estado en la creación directa de empleo? ¿Y por qué eso se anunció en el contexto de un Ministerio así? ¿Cómo convive ese temperamento con la "tenacidad y solvencia técnica" de un Boudou? Estos dos próximos años se vienen duros: hasta la Sociedad Rural incorpora la agenda de la pobreza, y Chiche Duhalde sacude el clientelismo en nombre de la universalidad. Sí, se va a hablar de pobreza, y en una república los tiros le pegan siempre mas cerca al Estado que a cualquier otro actor. El Estado es árbitro, hace o deja hacer, cumple o incumple; y eso no puede ser eludido con un Estado anfibio, dueño de un "tono contestatario". Hasta Carrió se imagina de campaña directa en el conurbano, ahora que la debacle del gobierno allí pareció perforar un mito. El "clientelismo", sobre el que ya existe no sólo una prosa épica, sino un mejor soporte teórico para comprender todo lo que entra en esa palabra, a mi se me ocurre que entraña dos dimensiones: 1) la realista, y la voy a decir mal, la que tiene que ver con toda la trama política, de favores, de círculos de confianza, de identidades, etc.; y 2) una visión que supone que el clientelismo es una "coyuntura sostenida en el tiempo", es decir, algo circunstancial que fue impuesto como un respirador y que es extraño a la verdadera cultura territorial de donde "existe". La pregunta ingenua podría ser: ¿qué y cuánto están dispuestos a dar todos aquellos que dicen querer acabar con el clientelismo? Otra: ¿estarían dispuestos a entregar cuántas cosechas? Otra: ¿el fracaso de "ese" margen de votos por el que el oficialismo no ganó, no podría ser también el fracaso del argumento cerrado sobre las causas y fines de eso que se llama clientelismo? Quiero decir: la política argentina tiene sus grados de complejidad, y muchas veces los actores mas encumbrados hablan a la altura con la que Einstein termina de hacer entender la "teoría de la relatividad", es decir, diciendo otra cosa que esa teoría. No estoy celebrando el rococó de Carta Abierta, ni teorías complejas, sino la honestidad intelectual y el compromiso real con lo que se discute. La mínima honestidad y la mínima sensibilidad con la que pensar los problemas, con la que imaginar la complejidad de las soluciones políticas. Bueno, las condiciones del debate que se ofrece entre Clarín, Gobierno, SRA y la oposición, no permiten reconstruir la agenda política y social argentina. Todos hicieron su aporte para la pobre semántica, y no campea la audacia en las iniciativas. Pareciera que el gobierno cree que el ingreso universal es una "trampa de los otros", y esos otros, sobre todo del lado macrista, cuán imprecisos son para decir las cosas puntualmente. Se vienen dos años de discusión sobre la pobreza, donde el campo opositor pone su mira, y no puede el gobierno camuflarse en un discurso cuyos resultados están a la vista. No se puede decir lo mismo durante tanto tiempo, aprovechando la "dispersión estadística". Llegó la hora de la verdad en política social. La hora de una nueva realidad que compromete mas al gobierno.

Unamuno decía que la duda es la base de la fe.

viernes, agosto 14, 2009

Padre: ¿viste? Está lleno de gente que quiere que el kirchnerismo se vaya, y yo digo “ok, perfecto, que se vaya”. Una vez se iban a ir todos: “¡y me fui yo solo!” dijo Duhalde. Pero para que se vaya el kirchnerismo hay que hacer mas cosas. Para que el ciclo se agote hay que decir y hacer cosas fuertes. Acumular. Y no digo mostrar un “programa”, un “plan quinquenal”, pero sí tener los reflejos de aquella Alianza para licuar dentro todas las energías del anti-kirchnerismo, adobar ese caldo gordo con metáforas y con espíritu de grandeza. La gente quiere saber de qué se trata un mundo sin kirchnerismo. (Yo aprendí en el CBC que el Estado recauda de tres modos: pide plata prestada, cobra impuestos o emite billetes.) La oposición política debería dar un salto hacia adelante, un salto tan fuerte que sea capaz de introducirse en el conflicto, en los conflictos corporativos del gobierno, para que el gobierno diga: el problema lo tengo con estos tipos. La demoledora derrota del 28J espantó a todos. A todos. La oposición no tiene reflejos: retrocedieron a hacer cuentas, a pasarse facturas. Sobre ese vacío es sobre el que permanentemente se proyecta Carrió. (Yo aprendí en el CBC el discurso de Perón a la Cámara de Comercio.) ¿De dónde salen fuerzas energúmenas que empujen tanto, que rompan tanto, que se animen a tanto? Argentina es un país que siempre hay que hacer de nuevo. Y se hace de nuevo, padre, sobre las cenizas de los sueños, y sobre el desprecio a esa verdad material que está ahí. Como un hospital está ahí. Como una pequeña salita de atención primaria en el desierto, ahí. Como una escuela con un pequeño coro donde aún suenan las versiones bellas de los himnos grabadas por la Alianza, y donde el profesor de música prepara la muestra de fin de año después de hora con el grupo de chicos y chicas que aceptan perder tiempo. ¿Recordás ese disco? (Yo aprendí en el CBC porque era un gran solar de la experiencia sensible del Estado.) El hombre que está solo y espera en avenida Brasil que pase el 6 es el mismo de hace ocho años, de hace cuatro, es el de ayer. Ese hombre no sabe de reglas constitutivas. Espera el bondi, sube, se asegura tener monedas. Y viaja sentado. No hay como el atardecer cuando cruza Brasil frente al Garrahan. Hay una señora que todas las tardes lo ve a ese hombre esperando el colectivo. Y no lo ve volver porque a esa hora duerme, ella duerme. Pero ese hombre es paisaje, un punto en el paisaje de la señora que mira a través de su ventana un rectángulo de una ciudad cuyas mutaciones y cambios no se informan en la radio, durante su tarde. Él no sabe que la señora lo mira. En ausencia de relojes esa señora sabría que es una hora esa en la que ese hombre espera un colectivo, y casi nunca espera mas de 10 minutos al 6 que tiene el cartel rojo que indica que va por avenida Brasil. Muchas veces la llegada puntual de ese 6 sobre la calle de adoquines de Brasil, a las 6, muchas veces, en ese pequeño triángulo vincular cuando el colectivo llega... hay un triunfo, un triunfo de energías neutras, un triunfo de la rutina contra sus conspiradores. Sobre esas tres entidades se asienta el atardecer, pasa el colectivo, el hombre sube, la señora da vuelta su pequeño reloj de arena. La política es la ceniza de esa escena. De esa escena natural. El viento corre, otra gente pasa, padre, y no sé por qué ahora pienso en vos, y como si algo en esa forma tuviera sentido: esta ciudad gira su rueda cada día, y proyecta en el fondo, en el telón de fondo de sus mejores paisajes, un ritmo menos brutal, la apariencia de algo que no espera ser cambiado de golpe, tan de golpe, de un día para el otro. Padre, ¿viste la cara del “no docente” que oye a los estudiantes entonar la Internacional? ¿Viste esos molinos? Cada cual tiene su agua. Va a ser así. Hasta que llegue el día. Llegará un día. ¿Por qué nadie dice que reina la calma? ¿Reina la calma? Que reine la calma.

Mañana

miércoles, agosto 12, 2009

Lo que está pasando en el fútbol amerita algo...

que vuelva (aunque sea por única vez) el Criador.
Hoy Grondona no es El Padrino. Es Robin Hood.
Algo mas sobre el tema. ¿Quién se anima a escribir un gran post sobre Grondona? Y está prohibido elogiarlo, eh. Esto del Escriba ("la estatización del fútbol no va a tener réditos en términos políticos") es una verdad, sólo si el gobierno estuviera aún interesado en obtenerlos. El kirchnerismo se va a ir dejando un campo minado. Pero el fútbol tevé, al revés que el "periodismo independiente", no había podido ni siquiera juntando sus méritos tecnológicos revestirse de una buena imagen: es un enemigo fácil, menemista. Y la cagada de este nuevo capítulo del gobierno contra Clarín es que es un nuevo capítulo del gobierno contra Clarín, es decir: el resultado debería ser el fortalecimiento de los clubes, y las cosas quedan en ese lugar inestable del que pueden volver en un futuro no tan lejano. Ayer lo decía un diputado radical: el kirchnerismo no es el Estado, y la oposición es la Nación. Esto no va a sacar al gobierno del lugar del que no quiere salir (habrá, sí, un poquito de "prosa plebeya"). La imagen del comienzo de todo bien podría ser esta: el secretario se acerca a la puerta del pequeño gimnasio, tose nervioso, y le dice al tipo solo que no para de hacer cinta mirando un punto fijo: "Néstor... ya está el señor Julio acá".

martes, agosto 11, 2009

Leí a amigos y compañeros escépticos con esto: acá y acá, por ejemplo. La verdad... a mi la negociación me gustó. Y el pueblo futbolero quiere saber de qué se trata.

Lautarito Batista, un amigo de la casa y bostero, algo así como el Chavo de la bonita vecindad de este blog, no para con este tema, y yo no quisiera ser un compañero de laburo oyendo sus diatribas durante todo el día. Recién me llega su última entrega, cuyo título es: "no paro de mandarle esto a todo el mundo".

"TYC, es la empresa que maneja la televización del futbol hace 20 años, parte de la empresa (el 50% es de Clarín). Tuvo muchos incuplimientos con AFA (la entidad que agrupa todo el futbol nacional). A todo esto AFA tiene una deuda de 40 millones con FUTBOLISTAS, por esto el futbol no arrancaba. AFA pedia que ciertas ganancias de TYC se le volcacen ya que no tiene liquidez, TYC lo nego. AFA rompe hoy con TYC un contrato (algo legal, con consecuencias juridicas, claro) que tenía vigencia hasta el 2014. TYC no permitio jamas que ningun otro medio televizace el futbol si no tranzaba antes. Por eso vos podés ver únicamente los goles que empiezan los viernes, siguen el sabado y el domingo, en futbol de primera los domingos. Hasta que no termina futbol de primera no se puede pasar ni un puto gol. Eso se llama MONOPOLIO comercial, eso es antidemocrático, ilegal en terminos económicos. Es muy probable que el ESTADO compre los derechos del futbol y vos puedas ver RACING - INDEPENDIENTE, HURCAN- SAN LORENZO y BOCA - RIVER en vivo y en directo por canal 7 sin pagar, por lo tanto: Mayor democratización de la televización, mayor acceso para los pobres a la cultura popular deportiva. Ahora se vienen tiempos de pegarle al gob, de decirle que el estado no puede intervenir, que el mercado tiene que regular todo bla bla bla, no tienen muchas excusas, estaban choreando, se llevaban miles de millones por año y ahora la cosa se abrió. Todos los clubes del fútbol estuvieron de manera unanime de acuerdo con la medida de la AFA de suspender el contrato con TYC, esto no quita que la AFA y GRONDONA sean cualquiera... Eso se admite, lo cual tampoco quita que ninguna empresa tiene el derecho (únicamente por ser mas poderosa y tener mas guita) de decidir quién televiza, quién ve y quién centraliza la informacion (de eso estamos hablando, la informacion deportiva es un bien que ellos decidian quien lo podia obtener). La discusión de fondo es el margen de acción que tiene el estado democrático, electo y republicano para incidir en la actividad pública - economica versus las empresas rapaces que nada les importa sobre la gente."

Nuevo blog

La Maquiladora.

Hoy

sábado, agosto 08, 2009

No voy a ser exacto, pero reproduzco lo que mi memoria retuvo. Estaban terminando en el programa de T y Z de entrevistar a De Angeli. Los dos periodistas hacían foco en la intransigencia de ambas partes (gobierno y mesa de enlace). Incluso se mostraban molestos, muy molestos, con el sector agrario. La posibilidad de que el gobierno ceda mucho, ceda casi todo, menos en algo sensible (bajarle las retenciones a la soja), les parecía justo y razonable. De Angeli zigzagueaba frente a esa contradicción, pero parecía negado a admitir el tono belicoso de la entrevista. Aceitaba aún mas su tono campechano cuando las preguntas picaban feo, y bueno, llegó el final. Ahí se produce un diálogo m o r t a l.

Alfredo: Bueno, gracias por invitarme y gracias por todo lo que hicieron...
Marcelo: ¿Qué? Entrevistarlo.
(Silencio espeso. Z se veía molesto frente a lo que le pareció una ironía y lo miraba fijo.)
Alfredo: Sí, gracias por las entrevistas y por todo lo que ayudaron al sector.

Fue... a ver: un sincericidio, casi a la altura del de D'Elía en A dos voces pero al revés. ¿Fue irónico De Ángeli? Quién sabe. Los últimos dos años de política argentina fueron incómodos, arbitrarios, críticos, molestos. Y crece una mancha de aceite gris sobre esa divisoria de aguas que el gobierno y la mesa de enlace (la única "entidad" opositora) crearon estos años. Por eso la Iglesia habla: es la voz del Todos contra la voz de las Partes. El conflicto agrario no fue una gesta estilizada, y mirada en espejo con años míticos de la historia nacional, sino un suburbio espinoso por un "impuestazo" que gastó la épica que hizo imposible ganar capital político a la posterior y mejor medida del gobierno (el fin de las AFJP's). Pero la democracia con la 125 terminó de quebrar la Pax Romana tras el desenlace del 2001, cuando Duhalde le puso orden: "una crisis es un momento donde todos tienen razón". Kirchner tradujo eso en sus primeros años: "el crecimiento económico es un momento donde todos ganan". De allí a la "buena gana" con que hasta se aceptaron paritarias. Hasta que un día hubo que empezar a hacer algo mas que sostener la inercia que nos llevaba al paraíso... ¿Habrá servido el kirchnerismo para saber quién es quién, y, en el colmo, la poca esperanza aún se pueda traducir en esta pequeña bravata: todos los reyes están desnudos? Sí. Estos años dejaron las cuentas claras de quién es quién en la política argentina. Y no se trata de hablar de buenos y malos, eh.

Se vienen días difíciles, difíciles, difíciles...

viernes, agosto 07, 2009

La Iglesia argentina nunca quiso participar de un diálogo multisectorial y multipartidario como parte. No es una parte más; es una institución que está por encima de las partes y que, en última instancia, expresa convicciones comunes de todas las partes.

miércoles, agosto 05, 2009

Adenda

Dos comentarios mas sobre este post:

- En algunos comments se vislumbra una discusión que me parece fundamental, y lo es en torno a una ideología administrativa que cundió en todas las gestiones de los últimos años: ¿tiene pobres Buenos Aires? No digo "estadísticamente", digo: ¿hay pobres que pertenezcan a la ciudad? Porque el horizonte final de la ciudad es... plata para que se vayan. Y son miles de familias que lo hacen luego de firmar un remoto compromiso de construcción de viviendas definitivas. La solución frente a una familia hotelada, o que vive en una casa precaria en un asentamiento, etc., y que Cacciatore patentizó fue esa: erradicación. Y la dictadura también "puso plata", no fue todo hecho simplemente bajo la fuerza de la -entonces- temible CMV. Pero hay una continuidad, digamos, del oscuro razonamiento burocrático frente a la que a mi se me representa una pregunta así: ¿qué tipo de territorio es la ciudad? ¿El precio de su "autonomía" no debería ajustar aún mas la responsabilidad social de sus gestiones, de sus "gobiernos populares"? El primer reflejo burocrático es: "no son de acá". Por supuesto que nuestro "federalismo", nuestra estructura económica, etc., sigue dotando a la ciudad de recursos concentrados y exclusivos (la cantata de la lucha por el derecho a la ciudad) que la hacen una caja de resonancia, y cuya proporción es: por cada familia que camina en la "cuerda floja" en la ciudad hay miles en el conurbano. Pero esto de "el conurbano es el lugar natural de la pobreza", esta idealización de las intedencias pobres y su "magia" para gestionar, es una resignación. Ahí sí los curas meten su cuña: porque hablan de arraigo.

- Desconozco las internas del clero, mas allá de los superficial u obvio que puede verse en torno a dos figuras: Bergoglio y Aguer. Supongo que es un signo el respaldo que se le fue dando en los últimos años, por ejemplo, al Equipo de Sacerdotes para las Villas. Se duplicó la cantidad de curas en las villas de Buenos Aires, y esa política es Bergoglio, tiene su sello, del mismo modo que la beaificación de Ceferino como hecho simbólico y de expansión sobre la "religiosidad popular". La "teología de resistencia" del equipo de curas villeros (cuya tarea es admirable, de mas está decir) propone frente a dos conceptos ("erradicación" o "urbanización") uno nuevo: integración urbana. Sería interesante repensar este texto, nuevamente, bajo la luz impiadosa de esto. La pregunta que sigue presente, es la misma que la del MSTM hace mas de 30 años: el pueblo, ¿dónde está?

martes, agosto 04, 2009

Neocristianismo.

No me cierra

Hay una desproporción en esto. Aunque el tipo sea un canalla, cosa que parece confirmar en cada frase, ¿no?, pero igual hay algo en esa relación de fuerzas que es demasiado desigual. Es como dijo un amigo: matar un mosquito con una 45. Ya pasó hace muchos días, pero fue una de las escenas de abuso televisivo mas intensas últimamente: porque son esos momentos donde "hace justicia". Es la mano dura de la televisión.