jueves, septiembre 18, 2008
Gallardo vs. Macri
Dijo Gallardo alguna vez: “Lo peor que le puede pasar al sistema es que se aplique su propia letra. Hoy no necesitamos a Lenin para hacer una revolución, sino a la propia Constitución”. El juzgado 2 del fuero contencioso administrativo y tributario de la ciudad, en el que entiende aún Roberto Gallardo, mientras esperaba que la Cámara en lo contencioso administrativo se expidiera, seguía recibiendo por el Sistema de Compensación nuevos expedientes que cubrían el "espacio vacante" que dejaron las causas recusadas. Es decir: por un lado lo recusan, pero en otro extremo hay un sistema que sigue su curso y “advierte” que el juzgado está vacío. ¿Se entiende? Y los nuevos expedientes que llegaban, obviamente, eran nuevos amparos de la misma naturaleza conflictiva que los que fueran objetados. Dicen en el juzgado que la ex procuradora Tadei, del gobierno de Ibarra, la que también en su momento impulsó un pedido de juicio político a Gallardo, tenía como límite la no apelación a fallos que tuvieran que ver con temas de salud. Y otro interrogante desatado tras la lluvia de recusaciones que se le hicieron al juez es: ¿qué pasa con las partes de los expedientes? ¿Les sacaron, virtualmente, la garantía del juez natural? Porque dicha situación parece no estar prevista procedimentalmente, y se crea un vacío. Desde la muerte del bebé de 4 meses, ocurrida el 14 de agosto en Parque Roca, hasta hoy, sumado a la movilización que los vecinos efectuaron hasta el ministerio de salud porteño el martes 2 de septiembre, se logró que en el asentamiento se hagan presentes todos los días dos médicos y una ambulancia, y se reabra el centro de salud, mas allá de su falta de remedios e instrumentos de atención. (Los pocos remedios que hay fueron donados por miembros del proyecto de viviendas de Madres de Plaza de Mayo.)
Clarín y otras cuestiones
A centímetros de la hoguera y poner en una fuente una cabeza. Ok. Para el cronista de alguna manera pareciera que el gobierno de Evo es como la película Apocalipto, enciende hogueras y reclama no sólo la muerte sino la representación de ella. Bueno, eran los caciques Martínez de Hoz los que pedían las orejas de los indios que usurpaban sus (nuevas) tierras. Pero la elección metafórica no es casual, ni escapa a una violencia involuntaria que migra hacia las metáforas, también, algo sutil e irónico que atenta contra la pantalla "dramática" de la cobertura.
martes, septiembre 16, 2008
De casa al trabajo...

Algún envalentonado poeta anónimo, o algún lírico propagandista del trabajo, legó para las generaciones futuras los siguientes versos: El trabajo es una obra, / el trabajador su creador, / el trabajo dignifica, / y nos da satisfacción. Esta simple cuarteta, que bien pudo haber sido material de estudio en las aulas de algún gobierno corporativista, es eso: simple, fácil de memorizar y de transferir, más que una férrea tesis de sueño foucaultiano, una bola de nieve que permite depositar, de época en época, el recurso más sutil de los trabajadores del aforismo: la posibilidad de citar el “saber popular”... Y que hoy, además, se consigue en Google.
Gira la siesta en la rueda
(Elvio Romero, Paraguay)
Brasil ("... los nostálgicos de los noventa mencionan que Brasil es investment grade y eso equivale a vivir en la panacea. Los republicanos argentinos que militaron activamente por la destrucción del estado hacen loas sobre las capacidades del estado brasileño. Los desarrollistas locales se hacen agua la boca hablando de Embraer, Petrobras, el Bandes y Electrobras. Nosotros, para no quedar afuera de la Brasil manía, vamos a dar otro ejemplo para alimentar el autoestima de nuestros hermanos brasileros.")
Bolivia ("Un último apunte: en este momento, si Chávez no existiera, Sudamérica tendría que inventarlo.")
Recomendación salvaje y unitaria
domingo, septiembre 14, 2008
sábado, septiembre 13, 2008
viernes, septiembre 12, 2008
Hoy en Noticias del Sur
La próxima estación, el exitoso y reciente filme de Pino Solanas, tiene un momento central que se repite (si mi memoria inmediata no falla) alrededor de la pregunta que el director le efectúa tanto a Capitanich (aún senador) como a Righi (procurador general de la nación), que es: “¿quién defiende al ciudadano?”.
Y una respuesta (a la que las imágenes no nos guía), quizás, podría ser otro interrogante: “¿quién lo defiende de sí mismo?”.
El filme, cuyas partes se dividen en estaciones, adquiere la forma de un relato lineal, de eslabón en eslabón, cuya trama inclusiva absorbe todas las formas camaleónicas de un poder que, como un tren, “va por todo”… He allí la eficacia metafórica: el tren es todos los trenes, es el “tren para todos”, y es el tren de negocios, a cuya resistencia, como en el relato del gremialista Sobrero, le oponemos una resistencia humana (“una patriada cultural” dice), la forma de una ciudadanía en las vías.
Y ese es el defecto y la virtud de Pino: construir un relato directo, duro, inapelable y sin matices, con las voces de hombres resistentes que parecen sacados de la misma usina fantasmagórica que las máquinas torneras (delegados, ingenieros ferroviarios, guardas, pintores ferroviarios, etc.) quienes trasladan como a una antorcha olímpica su historia de micro-resistencias, y se van pasando el fuego sagrado. Es un filme sobre eso: sobre el fuego sagrado.
¿El resto? Políticos corruptos, empresarios parásitos de esa nueva matriz: una “patria subsidiada”, una sociedad engañada, una memoria del saqueo que se va acumulando en viejos talleres y depósitos.
El efecto es justamente denunciar un “ferrocidio”, es decir, la continuidad de la política genocida por otras vías. Y lo que Pino cuenta como secreto, como invisible, son hechos que han tomado estado público. Pino construye, como en Memoria del saqueo, una especie de ópera del policial negro cuya materia son los “telenoche investiga”. Así, sus últimos documentales actúan como un tren que une pedazos y restos “latentes”.
He allí un dilema: cómo contar la vida de una sociedad pastoril, inocente, sobre la que se conjugan desguaces casi invisibles de sus patrimonios públicos. ¡Hay que salvar a la sociedad! Y su programa político reducido a la reactivación del viejo sistema ferroviario (casi sin mencionar la sugestiva arquitectura ferroviaria que el mismo revisionismo expuso) se juega a todo o nada sobre la inocencia de la fe colectiva: el tren integró la nación, su desguace es la escena del crimen colectivo. (Aunque como escribió Emanuel Damoni: “el viejo tendido ferroviario donde todo confluye como abanico en la ciudad puerto”.)
¿Los sindicatos? La mano negra del desguace. ¿Los camioneros? Cómplices o parte de una patronal de empresas de transporte que “se hacen” del negocio ferroviario para destruir su estructura. ¿Los gobiernos? La mano invisible de ese mercado negro. ¿Nosotros? Pasamos de espectadores a ciudadanos a medida que el tren avanza, y no podemos mas que reír o putear ante las caras de los distintos funcionarios públicos de “a-mi-por-qué-me-miran”.
¿Quién defiende al ciudadano de los Menem, Capitanich, Kirchner, Duhalde, etc., a los que la sociedad… votó, vota, votará? Y la pregunta, en el medio de la alborada de su proyecto sur, parece tener una respuesta tapada: él. Y a mitad de camino es que queda el relato, entre ese ofrecimiento público “de hacer la tarea” y testimoniar, en una tensión que no se resuelve. Pero que se diluye en el clima cultural de un post-kirchnerismo, donde muchas escenas son o fueron (al menos esa tarde en el Gaumont) celebradas con fruición por una platea ávida de sangre oficial.
Si Lanata quiso ser el Michael Moore nativo, Pino ha alcanzado ese umbral con un aporte esencial: no peca de un déficit de historicidad. Michael Moore quiere contar la historia de los Estados Unidos de América. Pino Solanas quiere contar la historia de la República Argentina. Jorge Lanata quiere ser el Michael Moore argentino. Pero si Moore lleva su relato al corazón demócrata casi para decir cuál es el verdadero sueño americano, Pino allí muestra que su programa, trasladado a medirse entre fuerzas reales, tiene sólo una base metafísica que parece prolongar de manera etérea las viejas potencias históricas de su peronismo. Quizás habría un contraste posible, enérgico, entre este filme y Pulqui, un instante en la patria de la felicidad, película bellísima del gran Alejandro Fernández Mouján, que indaga en los límites del peronismo, de la mano (y del pincel) de Daniel Santoro. En los límites entre Estado y locura, como podría ser percibido hoy parte del proyecto social de la ciudad justicialista. Allí, la obra de Santoro es una suerte de imaginario peronista desatado hasta las últimas consecuencias, no es una “vuelta de tuerca”, pero el filme indaga sobre la forma de construir un relato: sólo a través de una nueva “alianza de clases” entre Santoro (pintor refinado) y un obrero que diseña y organiza la reconstrucción de la experiencia de hacer volar a este pulqui de imitación.
Si Pulqui indaga sobre el instante, los trenes de Pino parecen encarnar una preocupación por aquella perpetuidad perdida. El “programa” de Mouján recupera el instante creativo, como ese niño que durante la película toca nostálgicamente en el piano la marchita. Habrá peronismo, quizás, en la fugacidad, en un instante de belleza, alegría o nostalgia, cuya presencia nos habla de algo que fue macizo, una edad de piedra de la Argentina. En eso Pulqui es perfecta, cierra el círculo ínfimo que abre para pensar al Estado como un viejo creador de felicidad y amor. Lo que queda de ese Estado es una carga subjetiva que arrastra a la cámara, al obrero de Valentín Alsina y al pintor.
Pero volvamos a Pino, y sus estaciones. Por momentos, mientras el filme preserva algunas de las historias de resistencia obrera mas preciosas de la Argentina, también parece condensar un calor dramático a la altura del de un pueblo o un barrio que lucha por la reapertura del cine de su barrio: tiene una épica de Luna de Avellaneda, con música de Cinema Paradiso, con un candor en blanco y negro de campanas de una vieja estación que hace volar a una bandada de pájaros hacia el cielo.
La especificidad de la referencia ferroviaria actúa metódicamente: la vuelta de los trenes es un viaje hacia atrás, nos lleva a la Argentina vieja de un mundo que no existe mas, a una “Argentina para armar”. Y habría en la reflexión dominante sobre la patrimonialización estatal una variable flotante y mutante (trenes, estaciones, pueblos, vías) que se aísla, sube al paraíso de imágenes y suelta desde allí su papel picado sobre el presente. El filme es la visita a una antigua casa donde se hizo una fiesta popular, y donde el pueblo entró a esa casa.
No obstante todo lo dicho, a pesar de todo lo dicho, mas acá y mas allá de todo lo dicho, se trata de una película imprescindible.
jueves, septiembre 11, 2008
Comunicado de prensa
DECLARÓ LA HIJA DE ROBERTO NOBLE EN LA CAUSA EN LA QUE SE INVESTIGA SI LOS DOS CHICOS ADOPTADOS POR LA DUEÑA DE CLARÍN SON HIJOS DE DESAPARECIDOS
Guadalupe Noble, hija de Roberto Noble, fundador del diario Clarín, declaró esta mañana en la causa en la que se investiga si los niños que adoptó en 1976 Ernestina Herrera de Noble, actual directora del matutino, son hijos de personas desaparecidas en el marco de la represión ilegal.
En la declaración brindada ante el juez federal de San Isidro, Conrado Bergesio, Guadalupe Noble dijo no tener datos concretos sobre el origen de los jóvenes y dejó entender que se le ocultaron en ese momento las adopciones, ya que “si hubiera sabido de la adopción y que tenían el apellido Noble hubiera hecho alguna presentación judicial porque no fui consultada, porque ellos fueron adoptados diez años después de que murió mi padre”.
Al comenzar la audiencia los abogados defensores de Ernestina Herrera de Noble se opusieron a la presencia de los patrocinantes de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, pero el juez Bergesio rechazó el planteo y permitió su presencia. Los representantes de la directora de Clarín, Eduardo Padilla Fox y Carlos Espinosa, ya habían impugnado a la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo a fines del año pasado pero tanto Bergesio como la cámara federal de San Martín rechazaron el planteo.
El juez ordenó además la realización de un peritaje genético en el Cuerpo Médico Forense para comparar el ADN de los jóvenes con dos de las posibles familias de quienes fueron adoptados como Marcela y Felipe Noble Herrera. La medida de prueba fue impugnada por la abogada de esas querellas porque viola la ley del Banco Nacional de Datos Genéticos que estipula que es allí donde deben realizarse este tipo de peritajes, pero la Cámara de Casación avaló que la medida sea realizada Cuerpo Médico Forense. Este centro pericial que depende de la Corte Suprema de Justicia no realiza este tipo de medidas de prueba porque no cuenta ni con los laboratorios ni con el personal capacitado para realizarlas, por lo que deriva los estudios a una serie de laboratorios privados. Por otro lado, se encuentra intervenido por la propia Corte por graves irregularidades.
La querella de Abuelas solicitó además que se realice un entrecruzamiento de los dos jóvenes con 22 grupos familiares que buscan a niños desaparecidos durante la dictadura que se encuentran registrados en el BNDG y que podrían ser los chicos adoptados por Noble, argumentando que es la única manera de poder averiguar con certeza su origen biológico. Esa petición aun no fue respondida por el juez.
En ese mismo escrito, Abuelas recordó que a lo largo de la investigación se recogieron numerosos elementos que revelan diferentes irregularidades en el procedimiento de adopción de Marcela y Felipe Noble Herrera. A saber: i. Ernestina Herrera de Noble dijo que dos personas habían visto que una beba había sido dejada en la puerta de su casa el 2 de mayo de 1976, pero esas dos personas desmintieron tal afirmación; ii. También afirmó que una de esas personas era su vecina, pero en realidad no vivía en esa localidad, y que la otra era el “cuidador de la finca vecina” (el Sr. Roberto García), pero se corroboró que en realidad se trataba de su chofer personal; iii. Quien concurrió afirmando ser la progenitora de quien hoy es Felipe, brindó un nombre y un número de documento que no era el suyo y no se intentó corroborar por ningún medio que efectivamente fuera su madre; iv. Ernestina Herrera de Noble dio un domicilio distinto a aquel donde tenía su residencia, cuestión decisiva para determinar la competencia del Tribunal interviniente, ejerciendo la ilegal práctica del “forum shopping”; v. se omitió el sistema de turnos para que la guarda de Felipe quedara radicada en el mismo Tribunal que la de Marcela: vi. Ambos niños fueron inscriptos con el apellido “Noble Herrera” en función de una ley derogada.
También recordaron las Abuelas que incluso la propia Ernestina Herrera de Noble reconoció públicamente, a través de una carta abierta publicada en su diario, la posibilidad de que los jóvenes sean hijos de desaparecidos. La carta fue publicada el 12 de enero de 2003 en el diario Clarín, poco después de que la Cámara de San Martín revocara la detención de Herrera de Noble ordenada por el entonces juez federal Roberto Marquevich.
Bergesio citó además para las próximas semanas a una veintena de testigos que podrían aportar datos respecto del verdadero origen de los chicos, entre los que se encuentran el CEO de Clarín Héctor Magnetto, los periodistas Jorge Lanata, Pablo Llonto, Oscar Raúl Cardoso y Marcos Cytrimblum, los detenidos represores Raúl Guglielminetti y Adolfo Scilingo, entre otros.
Abuelas de Plaza de Mayo
Buenos Aires 10 de septiembre de 2008
miércoles, septiembre 10, 2008
martes, septiembre 09, 2008
lunes, septiembre 08, 2008
viernes, septiembre 05, 2008
El MP
El arranque macrista echando gente, subiendo Rentas a los mas ricos, conmoviendo muchas políticas sociales, educativas, sanitarias, de niñez, ambientales, ¿no es una acción real e incesante? ¿No implica, acaso, un sinuoso sistema de "desaparición del estado"? (La suba de Rentas fue... justa.)
No comparto el espíritu de un relado incapaz de asumir matices, como la tapa de la revista 23, digamos, basada en la idea de que "en realidad no hacen nada", porque choca contra la realidad. No hacer nada es hacer mucho. Veamos.
Recientemente (hace mas de dos semanas) me tocó cubrir la muerte en el asentamiento del Parque Roca de un bebé de 4 meses asfixiado, y cuyo traslado al hospital mas cercano (el Piñero) se demoró al no tener ambulancia el barrio (mucho menos un centro de salud), con lo cual las posibilidades de revivir la criatura fueron nulas. El gobierno de la ciudad lleva meses desconociendo resoluciones judiciales (todas del juez Gallardo que, para los que lo junan, saben de qué personaje hablo) en la que lo insta a poner en funcionamiento un centro sanitario para las mas de 400 familias que se hospedan en ese asentamiento. Mas la prohibición de que siga funcionando como "refugio" de cuanta familia se desaloja al costado de las vías, o en otros asentamiento precarios (y mas visibles). (Se trata de un barrio construido con la consigna de ser provisorio, con un deficitario sistema cloacal, una instalación eléctrica que ya quemó varias casas, un sistema de transporte improvisado frente al aislamiento, sin seguridad ni buena recolección de la basura.)
Al mediodía el hospital acreditó el fallecimiento de Javier Nicolás Occhiuto, de 4 meses, radicando una denuncia penal que debería contemplar el posible incumplimiento de funcionario público. Ya hubo citación judicial... a la que ningún funcionario fue.
Hay que tener convicciones, tenacidad y decisión para sostener una política que "invisibilice" al estado. No es sólo marketing, hay que tener huevos para que el estado se ausente, hay que bancársela. La muerte de un bebé tiene todos los condimentos del golpe bajo. Los días postreros al fallecimiento, nadie del gobierno, de su promoción social, quiso hablar al respecto.
Hay otras áreas. En estos días publiqué (cubriendo un conflicto de vivienda) una nota en la que los curas de la pastoral de villas asumen una decidida acción en relación a las políticas de vivienda. Es decir, a su ausencia. Parezco JP Feinmann, pero tuve que escribir: "Lo que no se tiene es porque no se quiere. Esta nota podría empezar así: el gobierno de la ciudad no tiene política de vivienda porque no quiere. Ya que los fondos destinados a obra pública… son federales. Es decir, salen del tesoro que talla el ministro De Vido, en el Plan Federal de Viviendas. // (Cuando decimos política de vivienda nos referimos a la atención del déficit de vivienda que sufren los mas humildes.) // Imaginemos esto: imaginemos que el Programa Federal Plurianual de Construcción de Viviendas aprueba –es decir, declara NO OBJETABLE- a un proyecto para construir 286 viviendas en calle Los Patos 3151, del barrio de Parque Patricios, de nuestra ciudad. Imaginemos que la aprobación tiene fecha en agosto del año pasado. La obra implica un presupuesto oficial de $29.829.736 y que el aporte que realiza Nación es de… $29.829.736. Se entiende que dicha aprobación ya lleva un año, o sea, que el presupuesto se ajustará a la erosión inflacionaria, y se entiende que el gobierno de la ciudad algo deberá poner sobre la mesa. // Bien. ¿Qué hace el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, beneficiario de este programa que le permite a bajo costo otorgar viviendas a 286 familias? Nada. Es decir: no ejecuta la obra. Dicho proyecto está enmarcado en el programa de Ahorro previo de Organizaciones Sociales, ya que es un proyecto cuyo actor social es la cooperativa de Vivienda del sindicato de Luz y Fuerza, y aun su expediente duerme el sueño de los justos. Consultado por Noticias Urbanas acerca de los plazos de dicho proyecto, un funcionario del IVC que prefirió el anonimato, aseguró que la obra se licita este año, y que su realización está prevista para el año que viene. (...) El gobierno de la ciudad no sólo sub-ejecuta los fondos nacionales, sino además que en la reforma que hizo del IVC, transfiere la política de vivienda a la Corporación del Sur. O sea: se van a perder, ya que no puede la Corporación ejecutarlos. El espíritu de la reforma implementada al interior del IVC es transformarlo en un virtual banco hipotecario. Los créditos que otorga el IVC, con criterio bancario, son para las clases medias. Son créditos de hasta 120 mil dólares. (...)"
Hacer invisible al estado (para un sector social) es una decisión que se toma todos los días, un sapo que se traga todos los días. Dejar de hacer cosas significa hacer muchas otras, y, entre ellas, esencialmente, las que puedan ocultar esa desaparición. No se puede instalar que el gobierno de Macri "no hace nada", "hace la plancha", etc. No, hace de todo, se rompe el culo, deja todo en la cancha, con tal de que desaparezcan políticas públicas y sociales.
Hoy lo allanaron a Macri.
Capaz que a veces hay límites, ¿no?
martes, septiembre 02, 2008
El perro en la luna
Resumiendo: todo tipo que hace un blog es blanco.
lunes, septiembre 01, 2008
domingo, agosto 31, 2008
jueves, agosto 28, 2008
miércoles, agosto 27, 2008
Estamos trabajando tarde sobre un moribundo que hay que reanimar. El Congreso debió haberse hecho cargo antes de este problema, porque no era la primera vez que los trabajadores de Aerolíneas manifestaban de todas las maneras posibles las dificultades y los delitos que se cometían en esa empresa.
Estamos trabando tarde, y por eso el problema es muy complejo. No hay muchas alternativas: debemos privilegiar tres objetivos. El primero es que la empresa siga operando y preste un servicio a los usuarios. El segundo, que los trabajadores conserven su fuente de trabajo, su salario, su antigüedad y su escalafón. El tercero, que el Estado nacional no pague aquella deuda que no contrajo.
Estos son los objetivos que deberíamos proponernos. Estamos trabajando desde hace varios días –nos habría gustado tener algunos más‑ para acordar de qué forma podríamos resolver este problema. Para ello creemos que es necesario discutir tres aspectos.
Uno está vinculado con los negociados, a fin de que no haya impunidad. Otro se refiere al papel del Congreso, a fin de tener soluciones. Luego están los condicionantes que tienen el Congreso, el Estado nacional y todos los ciudadanos, en virtud de algunos acuerdos que se han firmado con anterioridad.
Si tomamos los negociados, no podemos dejar de analizar el papel que cupo a esta compañía. El objetivo principal de esta empresa –no sólo de ella sino también del Estado español‑ ha sido convertirse en la puerta de ingreso del turismo a la Argentina de todos lo que viajen desde Europa o América del Norte. Ha intentado eliminar a un competidor y quedarse con las rutas.
Cumplida una parte de esos objetivos, e imposibilitados de conseguir el otro, se dedicaron a depredar y completar el trabajo de vaciamiento que había iniciado Iberia.
Por lo tanto, el papel del Estado español en la depredación del patrimonio de Aerolíneas Argentinas es ineludible y casi inescindible, porque fue ese Estado el que decidió que Marsans se hiciera cargo de Aerolíneas Argentinas a pesar de que uno de sus principales accionistas era Mata, que en España había sido condenado por alzamiento de bienes, figura que aquí se conoce como fraude. Como no es casual que hayan elegido a esa empresa, deberemos tenerlo en cuenta cuando el Estado español efectúe algún tipo de reclamo.
Concretado el vaciamiento, los directivos de la empresa concurrieron a este Parlamento esgrimiendo tres hechos como los causantes de los problemas de Aerolíneas Argentinas: el 11 de septiembre, el aumento del precio del petróleo y el accionar de los gremios. Es decir que para la empresa que se dedicó a vaciar el patrimonio de Aerolíneas Argentinas los responsables son Ben Laden y los trabajadores. Nosotros no podemos tomar ese comentario ni siquiera como un chiste de mal gusto. (Aplausos.)
Entonces, para que no haya impunidad, durante el debate en particular vamos a proponer que el Estado nacional se presente en los estrados judiciales para demandar a la empresa Marsans por todo lo que ha ocurrido. (Aplausos.)
Si hablamos de negociados no podemos dejar de mencionar el papel que le cupo a Ricardo Jaime. Como en los últimos años ha conducido en forma férrea el sistema de transporte de nuestro país, resulta imposible pensar que no haya contado con instrumentos ni con poder político para seguir de cerca la evolución de la empresa.
Si revisamos el sistema de transportes nos encontraremos con que el transporte de pasajeros y de carga, tanto ferroviario como automotor y aéreo, están fuertemente subsidiados, pero ninguno está integrado y no brindan un buen servicio a los usuarios argentinos.
Por lo tanto, resulta inentendible que siga en funciones un funcionario que fue demandado en una causa penal por el fiscal de investigaciones administrativas, acusándolo de administración fraudulenta en la causa de Ferrocarriles. Hablamos de un funcionario que en nombre del Estado nacional suscribió un acta clandestina con la empresa Marsans, que finalmente se cayó por imposibilidades técnicas, económicas y políticas, pero no por falta de voluntad. Luego suscribió el acta que hoy estamos considerando y que desde ya no vamos a aprobar. Es decir que se trata de un funcionario que suscribió dos actas que carecen de vigencia.
La fortaleza política de ese funcionario se encuentra cuestionada. Este es uno de los efectos no queridos del presente debate, pero no tengo dudas de que se trata de uno de los puntos más saludables, porque en nuestra opinión este funcionario no sólo debe renunciar sino que también tiene que pasar por los tribunales a fin de explicar lo que hizo y dejó de hacer en la función pública para controlar los transportes argentinos.
También debemos tener en cuenta cuál es el papel del Congreso. Mucho se ha hablado sobre el nuevo rol que debe desempeñar el Parlamento. En realidad, más que un nuevo rol lo que tiene que hacer el Poder Legislativo es recuperar las funciones que la Constitución Nacional le asigna, que poco a poco se fueron dejando de lado. Esto lo debilitó institucionalmente y enervó las posibilidades de implementar controles cruzados en el Estado.
El Poder Ejecutivo envió un proyecto que ha sido considerado por este Congreso. Durante estos años una y mil veces se ha demandado al oficialismo que rompa la disciplina férrea para que el Parlamento deje de ser una escribanía. Pues bien, el oficialismo ha contemplado el proyecto del Poder Ejecutivo y le ha introducido modificaciones, cosa que nosotros debemos reconocer. Si el oficialismo hizo lo que nosotros veníamos demandando y rompe esa disciplina férrea, nobleza obliga, uno no puede menos que acompañarlo.
Por eso no sólo hay que discutir el papel del oficialismo sino también el de la oposición. Como bien se dijo acá, la oposición debe controlar. Ustedes nos conocen, nosotros somos duros controlando, pero a la vez tenemos que ayudar a buscar soluciones a problemas que son altamente complejos y que en algunos casos se pueden resolver fácilmente en la mesa de arena, pero en el campo de batalla los tanques se empantanan. Es muy fácil resolverlos en la verborragia teórica pero muy difícil en la realidad. Y en este Congreso tenemos que resolver un problema muy complejo porque en este tema de Aerolíneas venimos de desaguisado en desaguisado.
En una empresa estratégica tenemos la responsabilidad de actuar en términos de política de Estado y juntar toda la fuerza que tenga el Estado nacional para poder discutir y negociar con otro Estado y otra empresa en las mejores condiciones. Actuar en términos de política de Estado implica buscar consensos, cuestión que nosotros hemos demandado. El oficialismo ha dado un paso y nosotros creemos que tenemos la obligación de dar otro.
Por su parte, actuar en términos de consenso significa ceder. Tal vez nosotros no hubiéramos resuelto esta situación como lo plantea en estos momentos el oficialismo. Pensábamos que había que prolongar de otra forma la transición y sentarnos a discutir de otra manera.
Sin embargo, entendemos que se han introducido modificaciones sustanciales que permiten que ésta sea una transición con fuerte control del Congreso y que sea éste, con la asesoría de la Auditoría General de la Nación, el que termine fijando el precio final de la empresa.
Para esto es necesario agregar en el dictamen dos aspectos que entendemos vitales: en primer lugar, que conste claramente que el precio con el cual va a ser tasada la empresa se considerará a julio de este año, con la empresa casi quebrada y no con el flujo futuro de caja, una vez que el Estado coloca dinero, salva la empresa, la hace funcionar como corresponde, con lo que obviamente va a valer mucho más. En segundo lugar, se debe establecer con absoluta claridad que el Estado no se va a convertir en socio bobo poniendo el dinero para salvar la empresa, invirtiendo y haciéndose cargo del pasivo para después volver a privatizarla a fin de que empresas privadas hagan usufructo de esa inversión del Estado. Tiene que constar claramente que sea cual fuese la resolución a la que se llegue en esta transición, el Estado nacional va a quedarse como mínimo con la mitad más uno de las acciones, el control de la empresa y el poder de veto. Esta es la condición sine qua non que nuestro bloque tiene para votar favorablemente en general aclarando que presentaremos observaciones durante la discusión en particular.
¿Qué puede suceder ahora que el Congreso es el que toma en sus manos esta negociación y plantea que no va a aceptar la forma de valuación que constaba en el acta, que no va a votar el acta y que quiere ver un estudio desagregado de esa deuda antes de votar si valida o no y perfecciona la compra de las acciones? Puede suceder que la empresa acepte, con lo cual estaremos en muchos mejores términos que el acta, o bien que no acepte, con lo cual caería el acta, que era uno de los objetivos que tenía tanto el oficialismo como la oposición. Entonces, negociaremos en otras condiciones, sin dejar de contemplar la posibilidad de la expropiación. Los compañeros del socialismo presentaron un buen proyecto, que se puede tener en cuenta como un plan B en caso de que la empresa no acepte. Si esto ocurre, algunos dirán que van a acudir a los tribunales internacionales. Probablemente van a ir al CIADI. Esto lo podían hacer aún cuando nosotros no aprobáramos lo que vamos a aprobar ahora, y lo pueden hacer porque hay dos leyes: una de las cuales hay que denunciar, que es el tratado de protección de inversiones, no sólo con España sino con otros cincuenta y tres países, que se nos vendieron en los 90 como la salvación del Estado para que vengan inversiones extranjeras. Mientras Brasil tiene dos tratados firmados, nosotros tenemos cincuenta y cuatro.
Ahora bien, yo pregunto adónde fueron a parar las inversiones internacionales: ¿a Brasil o a la Argentina? Eso demuestra que los tratados de protección de inversiones son innecesarios y que no tenían como objetivo traer las inversiones extranjeras sino generar una telaraña jurídica, ya que cada uno de esos acuerdos deben ser leídos como parte de un complejo rompecabezas, porque integran un todo e imposibilitan que el Estado nacional tenga una política soberana y se pueda sacar el cepo que se le puso en los 90.
Esos tratados deben ser denunciados en tiempo y forma. Hace más de dos años he presentado proyectos de ley para que esos tratados se denuncien porque actúan como una cadena no sólo sobre este gobierno sino para cualquier gobierno que intente soberanamente tomar decisiones en nuestro país con inversiones que se han hecho desde el exterior.
La otra ley que hay que declarar nula es la ley de ingreso de la Argentina al CIADI porque no tuvo el voto de los dos tercios que establece la Constitución de 1994 para este tipo de tratados internacionales. Mientras no hagamos eso seguiremos teniendo los mismos problemas, imposibilidades de resolver cuestiones económicas como ésta o más graves y continuaremos sometidos. Por eso éste es un tema vital y central, junto con la deuda externa, para sentarnos a resolver en esta nueva etapa del Congreso.
Sabemos que lo que estamos diciendo entraña riesgos. Sabemos que es un riesgo votar favorablemente este proyecto de ley habiendo funcionarios de las características de Jaime, pero creemos que si vamos a generar una política de Estado y si estamos demandando la intervención del Congreso todos tenemos que poner un poco de nosotros para que más que tratar de levantar votos de la ciudadanía por los costos políticos que tenga que pagar quien gobierna, cada uno de nosotros contribuya para que se puedan solucionar problemas no sólo de los trabajadores, algunos de los cuales están presentes, sino del conjunto de los ciudadanos y que eso no sea oneroso para el país. (Aplausos.)