jueves, julio 27, 2006

La voz del interior (movimiento cartoneros de córdoba)

Últimamente lo mío es sólo dar la palabra...
(no viene mal de vez en cuando aburrirse de uno mismo)


El oro y el barro

Por Marcelo Iturbe

¿Qué tienen en común la soja, el agua y la basura? Que detrás de lo obvio se esconden riquezas aún mayores. Con la soja se está produciendo biodiesel, con el agua se está desarrollando la tecnología del hidrógeno. En la basura, debajo del barro desechado, se esconde el oro de la solución: la inclusión social y el saneamiento ambientalmente sustentable.

Sin embargo los tres elementos son fuente de problemas: el primero desertiza; el segundo arrasa con todo cuando desborda su cauce; el tercero expande la contaminación, la marginación y, encima, les cuesta caro a los cordobeses: 55 millones por año. Una cifra similar al déficit de la ciudad.

El modelo neoliberal es así: enriquecimiento rápido de algunos a costa de la enfermedad y la pobreza de las mayorías. En algo Luis Juez y José Manuel De la Sota están de acuerdo: en echarle la culpa a los carreros. Nadie cuestiona a Cliba ni a su modelo.

Sin embargo. desde los Cartoneros de Córdoba, nucleados en el Movimiento Nacional de Trabajadores Cartoneros y Recicladores (Mo.ca.r) hemos venido intentando vanamente, en el último año, explicar a funcionarios como Daniel Juez, Pedro Soda, Gabriel Martínez y Jorge Vargas nuestra propuesta, que retoma los ejes centrales del presidente Kirchner: fuerte lucha contra la pobreza, un nuevo compromiso en materia ambiental y, desde sus comienzos, la necesidad de reducir los déficits provinciales y municipales de origen político en beneficio del ciudadano.

Nuestra propuesta

Poner en el centro a las víctimas de la política de los años de 1990: los vecinos y carreros. Al menos hay unos seis mil cartoneros con un promedio de siete hijos cada uno, algunos de los cuales ya llevan a sus bebés en su recorrida diaria, manteniendo la dignidad del trabajo para darles de comer a sus hijos con lo que otros tiran.

¿Cómo? Capacitando a los cartoneros para que sean agentes "verdes" o eco-recolectores y trabajen junto a los vecinos. Creando cuatro plantas de acopio, selección y reciclado de los desperdicios incluyendo biodigestores anaeróbicos. Estos producen con los residuos sólidos urbanos (RSU) orgánicos, por un lado gas metano, con lo cual se pueden autosustentar energéticamente las plantas, e incluso alimentar redes de gas; y por otro lado, el mejor fertilizante del mundo: el compost.

A esto se le puede agregar lombricultura, diseño de productos con material reciclado como basureros y bancos de plaza inmunes a la lluvia, y objetos de diseño con pequeñas cintas de PET (la botella de plástico transparente) y otros elementos como ya se está haciendo en el barrio de Palermo en la Ciudad Autónoma de Buenos aires.

Ya hay una planta de este tipo a punto de inaugurarse en Mar del Plata. Allí la Municipalidad aportó un millón de pesos y el terreno, y el Ministerio de Desarrollo Social nacional, otros 450 mil pesos. Mañana, los antiguos 540 cirujas serán dueños del producido en forma realmente cooperativa.

También hay plantas más pequeñas como en Trenque Lauquen, donde han eliminado un basural que estaba a la vera del río y hoy hay allí un parque.

Y por si esto fuera poco, hay una reducción significativa de hasta un 80 por ciento del tonelaje transportado; fácil tratamiento de los residuos patógenos y líquidos lixiviados, y rentabilidad financiera por la eliminación de gases contaminantes a través de la normativa del Protocolo de Kyoto, canjeando la no contaminación aérea por los "bonos verdes". Otro as de oro escondido bajo la mugre.

Claro que para que esto se haga realidad hace falta poner el centro en la gente. Algo difícil para quienes apañan a las empresas de la basura o a supuestas cooperativas, llenas de violencia, discriminación y explotación laboral.

Además, hay que tener vocación por trabajar con organizaciones sociales como la nuestra, el Mo.ca.r., con profundas raíces en el barro social, donde los "cogotudos" no llegan, o vienen para seguir manteniendo su sistema clientelar.

Hay que tener pasión por no regalarle la plata a las empresas privadas: caras, ineficientes, socialmente perversas y ambientalmente cómplices de la destrucción del agua, el aire y la tierra, asociadas a tecnologías obsoletas como los incineradores y los basurales a cielo abierto.

Según nuestros cálculos, la Municipalidad podría ahorrar en corto tiempo hasta un tercio del costo de la recolección de basura, con un beneficio a mediano plazo mucho más alto y, en el largo plazo, reducir el total, contablemente hablando, hasta en un 75 por ciento. Si a esto le sumamos la recuperación "verde" del espacio público, la mayor inversión social, producto del ahorro, en educación, salud, vivienda y transporte, la elevación cultural de los vecinos, tenemos una ecuación altamente rentable en lo social y en lo económico.

En el negocio de los RSU, algunos se pelean para que el circo siga. Al oro se lo llevan unos pocos, los mismos de la era menemista, mientras la gente se queda sin pan y con el alma y el cuerpo envenenados.

1 comentario:

Nahuel dijo...

marcelo, me encantaria poder comunicarme con vos, ya q me parece super interesante lña propuesta q planteas.
te dejo mi cel 03543 15692115 o escribime a mi email nahuelaguirres@hotmail.com
nahuel