martes, julio 25, 2006

La Tribuna


Este blog es una mesa larga servida para un par: el materialismo peronista, el materialismo realista, el materialismo republicano, el materialismo de derecha, la izquierda realista, el materialismo radical (la JR de Moreau), el idealismo radical realista (la JRR de Chacho), en fin, "verdades relativas" (como aúlla mi Líder en las aulas de San Justo y Catán) que sobrevuelan el fuego siempre vivo de la política.

Me gustó leer esto de abajo (sí, ya sé, "asesoró a Graciela", y??), me gustó entender el debate republicano y democrático actual, en su momento rumiante e intenso mas ideal: justo cuando a la gente le chupa totalmente un huevo.

Por Marcos Novaro *

Una señal para el peronismo

No todos los gobiernos han hecho uso de las delegaciones excepcionales. Cuando fue utilizada, se justificó por la emergencia, que ha sido visible para todos los gobiernos, por lo que no hubo mayor censura pública.

La novedad en el debate actual es que la emergencia es difícil de especificar. La situación económica y fiscal del gobierno actual es mucho mejor que la de Alfonsín e incluso mejor que la de Menem, que solo un año tuvo superávit fiscal. Este gobierno no sólo tiene superávit, sino también amplias mayorías parlamentarias, y acuerdos con los gobiernos provinciales.

Esto nos hace pensar para qué está reclamando los superpoderes. La cuestión es que quizá los necesita por otros motivos. Una de las razones es que estos superpoderes, si bien son resistidos por la oposición, van dirigidos a limitar el poder del peronismo. Es decir, la eficacia de la presión que los gobernadores, senadores y diputados peronistas pueden ejercer en momentos de penurias frente a un gobierno nacional. No está dirigido contra la oposición, sino contra el propio peronismo. Es un modo de asegurar que el Gobierno, cuando tenga dificultades, no tenga que negociar año a año eventuales recortes y asignaciones con los gobernadores.

En un sistema donde el poder central ha sido víctima de la presión facciosa de los gobiernos provinciales y del Senado, es razonable lo que está haciendo el Gobierno. Pero a la vez es un arma de doble filo, porque recurre más a la concentración de poder que a la negociación, como hacía Menem. A diferencia de lo que se cree, Menem fue muy generoso con su coalición. El menemismo permitió gobiernos provinciales bastante autónomos, incluyendo el de Duhalde. Kirchner no lo va a tolerar. La coalición actual depende más de su poder y no cede más que lo imprescindible. Eso funciona bien mientras la economía va bien. Cuando la economía deje de ir bien va a generar conflictos bastante fuertes. Y genera un empobrecimiento del juego político incluso dentro del peronismo, porque la dependencia de Kirchner tiende a ser total. No pueden surgir así figuras alternativas. Es probable que el peronismo se vea obligado a optar entre subordinación o ruptura.

No creo que haya que exagerar las discusiones en términos republicanos. Es excesivo lo del “fin de la república”, dado que el modo en que se manejó el presupuesto siempre ha sido muy opaco. El principal problema que he visto en la discusión es la falta de argumentos del propio gobierno: para argumentar se recurrió a esta idea de “nosotros somos oportunistas, pero los opositores también”. Es un argumento muy pobre.

* Investigador de Conicet. Autor de Historia de la Argentina Contemporánea.

5 comentarios:

paniagua dijo...

Repito: Así como hay leyes mas "regulativas" que otras depende el "campo", porque por ejemplo no se podría legislar regulativamente tanto sobre el sexo y sí sobre cuestiones bancarias, bueno, digo: el ejercicio del poder central, federal, presidencial, tiene la forma cultural del macho que viene a mandar: todo el poder al presidente -y por ley- es la cristalización de la forma argentina mas perdurable de entender-sostener la democracia esta, que -BANQUEMOS ESTO- aún a 20 años, acaba de nacer.

Lunita dijo...

Andaba navegando y me encontré con su blog, que realmente me ha gustado mucho. En relación a este texto me gustaría agregar que más allá de que asesorara a "Grace", es interesante dar vuelta el ángulo de análisis y plantear que los superpoderes no joden a la oposición sino a las otras facciones dentro del peronismo.
Alguna vez escuché decir que "oposición" es todo aquel movimiento/partido/grupo que no sólo se "opone", sino que también tiene capacidad para tomar el lugar que ocupa aquél al que se opone. En este caso, no veo sinceramente capacidad de oposición fuera del mismo peronismo. Aunque muy a mi pesar, debo admitir.

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