sábado, mayo 17, 2008
viernes, mayo 16, 2008
jueves, mayo 15, 2008
Riña del universoTufo sale de la poesía de Francisco Madariaga.
Después de leer Criollo del Universo. Eso dijo:
tufo pardejón,
cimarrón, Monzón, “incapaz de agriculturas”,
chilla porque a la mañana lo despierta
una lluvia ácida, la vida es una
colimba. Tucumán
y un círculo de fuego de suboficiales de una piña
suben al reo a una pica
para que pegue Monzón la primera piña
como si diera
el puntapié inicial
y de fondo una larga carcajada
cruza como un temblor la tierra
vieja de los Quilmes.
miércoles, mayo 14, 2008
La oligarquía del campo popular
1
El marxismo es el opio de los progres.
2
Leo al compañero. Leo con afecto, comparto. Pienso, ¿existe en la Argentina una estructura así, como la que se reclama? O, peor: ¿existió? ¿Hay condiciones para que exista? Cada vez que dijo “concertación” o “transversalidad”, la correlación de fuerzas a la que se ajustaba la masa de bien pensantes a la que pertenecemos nosotros, digo: los que el 24 de marzo nos hacemos la señal de la cruz, los que el frepaso, el fresapo, el frenapo, ari, la poronga, la carpa blanca, la línea fundadora…, nosotros, los salieris de león, esa flotación gelatinosa que corre a los pedos a anotarse en “humanidades”, de la que no sale ningún ingeniero, ningún puente…
3
El campo es un oprimido. Aunque sea oligarca. Pero en la fundición de relecturas binarias, y frente a la prepotencia porteña… Claro, uno lee al Mocase y sabe que debajo de la fina línea de trigo y soja que el viento peina, tan prolija, hay articulaciones entre gendarmes, policías, patotas, intendentes, gobernadores, en la guerra de guerrillas del desierto… Pero nosotros, los salieris, que en todo vemos la novela clasista, es hora de que, si de lecturas gruesas se trata, ¿no?, porque ayer leía en el medio del viscoso barroquismo de González, quizás, una apreciación involuntaria pero clara: el monstruo que estos días se engendra, con notable rapidez, viene del fondo de un imaginario patriota mucho mas patria que nuestros colimbas montoneros cuya imaginación tiene el tamaño de la copa de leche que sirven los sábados en el comedor “La guerra gaucha” para miles de futuros votantes del progreso. Del pro, quiero decir.
...
El marxismo es el opio de los progres.
2
Leo al compañero. Leo con afecto, comparto. Pienso, ¿existe en la Argentina una estructura así, como la que se reclama? O, peor: ¿existió? ¿Hay condiciones para que exista? Cada vez que dijo “concertación” o “transversalidad”, la correlación de fuerzas a la que se ajustaba la masa de bien pensantes a la que pertenecemos nosotros, digo: los que el 24 de marzo nos hacemos la señal de la cruz, los que el frepaso, el fresapo, el frenapo, ari, la poronga, la carpa blanca, la línea fundadora…, nosotros, los salieris de león, esa flotación gelatinosa que corre a los pedos a anotarse en “humanidades”, de la que no sale ningún ingeniero, ningún puente…
3
El campo es un oprimido. Aunque sea oligarca. Pero en la fundición de relecturas binarias, y frente a la prepotencia porteña… Claro, uno lee al Mocase y sabe que debajo de la fina línea de trigo y soja que el viento peina, tan prolija, hay articulaciones entre gendarmes, policías, patotas, intendentes, gobernadores, en la guerra de guerrillas del desierto… Pero nosotros, los salieris, que en todo vemos la novela clasista, es hora de que, si de lecturas gruesas se trata, ¿no?, porque ayer leía en el medio del viscoso barroquismo de González, quizás, una apreciación involuntaria pero clara: el monstruo que estos días se engendra, con notable rapidez, viene del fondo de un imaginario patriota mucho mas patria que nuestros colimbas montoneros cuya imaginación tiene el tamaño de la copa de leche que sirven los sábados en el comedor “La guerra gaucha” para miles de futuros votantes del progreso. Del pro, quiero decir.
...
lunes, mayo 12, 2008
Masonería
La semana pasada planteamos una primera aproximación a la masonería. Revisar su intimidad con la historia política y social argentina, y su transfiguración en este presente secular, cuando lo político y lo público acechan bajo formas nómades y desvirtuadas de lo que fueron. Leer y pensar el rol de esa continua (y por momentos decisiva) saga masónica a lo largo de nuestra historia es también una manera de interpelar la actualidad. De volverla más histórica. Y menos histérica. La reivindicación casi frívola tanto del emblema de Roca (como hizo Macri), como el de un supuesto indigenismo, son formas de clausura del debate de la historia. ¿Acaso la generación del '80 fue la culminación del plan masónico en la Argentina? En un mano a mano con Sergio Nunes, Gran Maestre de la Gran Logia Argentina, nos metemos de lleno en el aquí y ahora de una organización sobre la que suele flotar un halo de misterio.
domingo, mayo 11, 2008
Ideas quiere la guerra
Me gustan mucho este tipo de pensamientos simples, pragmáticos, eficaces: A lo que apunto es a que ciertas cosas que le exigimos al gobierno de los Kirchner no se las podríamos exigir por ejemplo a Macri o a Lopez Murphy ya que el modelo de país por el que abogan es absolutamente opuesto a eso y esto no hay que perderlo de vista. Si uno sigue leyendo el post, se centra en un panorama político de Pino Solanas donde, a simple vista, se articulan bien los lugares comunes de la crítica ideológica de madera noble que se le hace a Kirchner. Pero Pino es, a mi modesto juicio, una forma de clausurar la política. Frases como: pero la supuesta intención de democratizar la comunicación se contradice con la decisión de imponer a la sociedad el proyecto del tren bala. Es decir, se parte de un juicio ("el gobierno simula tras el manto negro de sus mitos de ruptura la continuidad neoliberal") que es tan contudente que no permite, como es el caso, aislar nada en el desarrollo del gobierno, ninguna medida. Es un fondo trosquista, quizás, y fue nuestro método para explicar todo... hasta acá, o hasta que llegó Kirchner. No es que yo quiera ser un menemista tardío, un duhaldista alfabetizado en tal caso sí, pero lo que es cierto, lo mas preciso, es que el análisis de Pino tradicional, el que "Memoria del saqueo" despliega, es una forma a la que nadie podría acusar por déficit de historicidad, y sin embargo, a la pregunta que el profesor Sidicaro blandía en las aulas ("por qué los excluidos votaron por los excluidores"), que es la pregunta, aún en múltiples reformulaciones, no podría responder... El "tren bala" es algo así como la inercia de negocios con que se carga cuando se tienen 5 años de gobierno. De manera que algo que el humor social ya estigmatizó (con justicia popular), como es el caso de este tren, se vuelve como esas decisiones irreversibles, caprichosas, en un escenario en el que el peor efecto de las disputas, en el corazón oficial, es que el enemigo te tapa el bosque. Toda coyuntura fuerte tiene algo extorsivo (de qué lado estás, chabón). Y esta, con dos frentes tan decisivos, vaya si lo tiene. Había una cosa que decía el General que vendría de su formación militar (como casi todo lo mejor de su pensamiento político): nunca el líder está en el campo de operaciones tácticas. Ningún gran general muere en los campos de una batalla. Curupaytí le costó a Mitre su salida de la "jefatura" de la guerra, mas no la vida. Hay que devolver a la cancha a Aníbal, sí, como lo dijimos acá, y como lo pide Alejandro, porque una de las muletillas fáciles de estos años (faltan cuadros) se vuelve incómoda, alcanza mayor precisión o justificación, en estos días en que hasta TVR le suelta la mano a este errático, complejo, sinuoso, y para siempre nuestro, kirchnerismo.
jueves, mayo 08, 2008
Carta abierta a Carlos "Chacho" Alvarez
Por Luis D'Elía
El Plan Cóndor y el Consenso de Washington, o sea el terror de Estado y las democracias restringidas, nos dejaron como secuela más inmediata el miedo, que a mi juicio es el peor enemigo del alma humana...
...el miedo derivó en egoísmo con todos sus matices: consumismo, hedonismo, individualismo, absoluta pérdida de la noción de comunidad en todos sus niveles, escepticismo, autoritarismo, xenofobia, o sea, profunda derrota cultural, a mi juicio, la más grave de todas las derrotas, mucho más que las que sufrimos como pueblo en el plano económico, político y social.
Una de las grandes medicinas para “este mal de espíritu” de las clases medias quebradas culturalmente fue el progresismo, cuya más alta expresión política y mentor de la misma fue y es el profesor Carlos “Chacho” Álvarez.
Este supone que para afrontar la crisis de los sectores medios es necesario no confrontarlos, “hacer surf” sobre la derrota y construir los consensos posibles que permitan establecer una agenda política de transformación.
El target del progresismo indica figuras lánguidas, mesuradas, que no “hagan olas”, que no propongan nada alternativo a la derrota, que se limiten a cumplir con el mandamiento que dice “no robarás En lo político construyeron herramientas, independientemente de su presente con Eduardo Sigal a la cabeza, con un profundo sentido autoritario, como fue el Frente Grande, el Frepaso, la Alianza, donde se despreciaba la participación popular, las listas de candidatos se armaban a dedo, y si alguna vez hubo elecciones, fue porque los matanceros fuimos a la justicia y obtuvimos un contundente triunfo en este sentido. Álvarez renunció antes de la catástrofe, terminó pidiendo que Cavallo fuera el jefe de gabinete de De la Rúa, jactándose de que cada día se sentía más neoliberal, es decir se arrodilló frente al no se puede, al pensamiento único hegemónico en esos tiempos.
Coincido con Álvarez en que no debemos entregar a la clase media a un proyecto conservador, sin embargo, el debate que propongo es si a esas clases medias (profesionales, chacareros, trabajadores formales, comerciantes, etc.) se las suma en estos tiempos, evitando hablar de la maniobra contraria a los intereses de las mayorías nacionales y populares, de los que esos sectores medios son objetivamente parte, aunque muchas veces se identifiquen con los sectores dominantes.
Es cierto que dejar una parte de los sectores medios y de la pequeña burguesía en manos de la oligarquía es un error que se paga caro, ya que estos terminan siendo la base social de la desestabilización de gobiernos elegidos mayoritariamente por el pueblo. Esa definición que necesitamos de los sectores medios creemos que se resolverá si se tiene conciencia del conflicto histórico que existe entre los intereses de la puta oligarquía y el pueblo, del que los sectores medios forman parte.
El progresismo argentino se fue junto con De la Rúa en helicóptero. Hoy Álvarez nos sorprende a todos y en especial a los Kirchner con un oportunismo desleal y ecléctico. Reaparece de la mano del grupo Clarín que sospechosamente lo promociona, hostigando al nacionalismo popular, denostando a Jauretche y haciendo afirmaciones temerarias que tienen una fuerte carga de desprecio cuando afirma que “no se puede convocar a dirigentes a los cuales la negritud no reconoce” en obvia alusión a mi persona.
Álvarez, la primera vez que Ud. pudo hacer una acto de masas en el conurbano en 1997, fue en La Matanza de mi mano, quien fui su primer candidato a concejal por ese distrito en primer término, donde sacamos 237 mil votos y le empatamos al pierrismo.
Tampoco me parece que quien ha abandonado el barco de la Alianza sin asumirse como referencia del desafío de esa época, sea el más indicado en poner en duda al Compañero Moyano como referencia épica.
Hoy nuestra América morena, indo-afro-hispanoamericana ha encontrado otras medicinas para el mal de amores de nuestras clases medias, donde en realidad las alternativas al modelo neoliberal conservador no surgen de los dogmáticos manuales de las izquierdas sino de la memoria colectiva de los pueblos, donde la experiencia de los nacionalismos populares revolucionarios ha calado hondo y nos ha regalado por tramos de la historia momentos de esperanza, en los que alguna vez fuimos felices. Cautemoc Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil y Perón en la Argentina son la manifestación contundente de la memoria colectiva.
Hoy Chávez, Evo, Kirchner, Ortega, Lugo, Lula, Tabaré, Correa, con matices, diferencias, contradicciones e impurezas (para que no se enloquezca el energúmeno de Ernesto Tenembaun) expresan integración latinoamericana, autonomía a la hora de tomar decisiones respecto del imperio (Mar del Plata-ALCA es la expresión más alta de esta afirmación), el Banco del Sur y el planteo de Rafael Correa de repatriar las reservas nacionales que hoy están al 1,5% o 2% anual en la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica. Que la renta petrolera, gasífera se reinvierta en los países de la región, que vayamos soñando con estructuras comunes de defensa nacional, olvidando para siempre las hipótesis de conflicto creadas por el imperio para fracturar a nuestro países. El haber podido ponerle freno al Plan Colombia-Uribe-Bush desde la OEA es la expresión de cuánto podemos hacer si recuperamos los sueños de los padres fundadores que fueron derrotados por el imperio y las oligarquías lacayas y cómplices. Bolívar murió en su exilio en Santa Marta, convencido de que había arado en el mar. Sucre fue asesinado. San Martín partió al exilio para evitar ser encarcelado o fusilado por las autoridades de Buenos Aires. Sólo podría haber regresado en 1829 a instancias de Manuel Dorrego (la barbarie), que fue fusilado por Lavalle (la civilización). Murió en el exilio.
A dos años y medio de cumplir doscientos años de historia, no escatimemos confrontar la derrota cultural de los sectores medios para hacerlos reflexionar, para que puedan reencontrarse a sí mismos, para que puedan volver a ser parte de una identidad común. Sólo así podemos evitar que caigan en manos conservadoras, ofreciéndoles lo mejor de nuestra identidad bicentenaria. Que volvamos a escuchar a las voces de Raúl Scalabrini Ortiz, de Arturo Jauretche, de Juan José Hernández Arregui, de John William Cooke a quienes tanto subestima y desprecia Carlos “Chacho” Álvarez.
Para no caer en la trampa nuevamente, la alternativa de hierro es progresismo berreta o nacionalismo popular, federal y revolucionario.
Por Luis D'Elía
El Plan Cóndor y el Consenso de Washington, o sea el terror de Estado y las democracias restringidas, nos dejaron como secuela más inmediata el miedo, que a mi juicio es el peor enemigo del alma humana...
...el miedo derivó en egoísmo con todos sus matices: consumismo, hedonismo, individualismo, absoluta pérdida de la noción de comunidad en todos sus niveles, escepticismo, autoritarismo, xenofobia, o sea, profunda derrota cultural, a mi juicio, la más grave de todas las derrotas, mucho más que las que sufrimos como pueblo en el plano económico, político y social.
Una de las grandes medicinas para “este mal de espíritu” de las clases medias quebradas culturalmente fue el progresismo, cuya más alta expresión política y mentor de la misma fue y es el profesor Carlos “Chacho” Álvarez.
Este supone que para afrontar la crisis de los sectores medios es necesario no confrontarlos, “hacer surf” sobre la derrota y construir los consensos posibles que permitan establecer una agenda política de transformación.
El target del progresismo indica figuras lánguidas, mesuradas, que no “hagan olas”, que no propongan nada alternativo a la derrota, que se limiten a cumplir con el mandamiento que dice “no robarás En lo político construyeron herramientas, independientemente de su presente con Eduardo Sigal a la cabeza, con un profundo sentido autoritario, como fue el Frente Grande, el Frepaso, la Alianza, donde se despreciaba la participación popular, las listas de candidatos se armaban a dedo, y si alguna vez hubo elecciones, fue porque los matanceros fuimos a la justicia y obtuvimos un contundente triunfo en este sentido. Álvarez renunció antes de la catástrofe, terminó pidiendo que Cavallo fuera el jefe de gabinete de De la Rúa, jactándose de que cada día se sentía más neoliberal, es decir se arrodilló frente al no se puede, al pensamiento único hegemónico en esos tiempos.
Coincido con Álvarez en que no debemos entregar a la clase media a un proyecto conservador, sin embargo, el debate que propongo es si a esas clases medias (profesionales, chacareros, trabajadores formales, comerciantes, etc.) se las suma en estos tiempos, evitando hablar de la maniobra contraria a los intereses de las mayorías nacionales y populares, de los que esos sectores medios son objetivamente parte, aunque muchas veces se identifiquen con los sectores dominantes.
Es cierto que dejar una parte de los sectores medios y de la pequeña burguesía en manos de la oligarquía es un error que se paga caro, ya que estos terminan siendo la base social de la desestabilización de gobiernos elegidos mayoritariamente por el pueblo. Esa definición que necesitamos de los sectores medios creemos que se resolverá si se tiene conciencia del conflicto histórico que existe entre los intereses de la puta oligarquía y el pueblo, del que los sectores medios forman parte.
El progresismo argentino se fue junto con De la Rúa en helicóptero. Hoy Álvarez nos sorprende a todos y en especial a los Kirchner con un oportunismo desleal y ecléctico. Reaparece de la mano del grupo Clarín que sospechosamente lo promociona, hostigando al nacionalismo popular, denostando a Jauretche y haciendo afirmaciones temerarias que tienen una fuerte carga de desprecio cuando afirma que “no se puede convocar a dirigentes a los cuales la negritud no reconoce” en obvia alusión a mi persona.
Álvarez, la primera vez que Ud. pudo hacer una acto de masas en el conurbano en 1997, fue en La Matanza de mi mano, quien fui su primer candidato a concejal por ese distrito en primer término, donde sacamos 237 mil votos y le empatamos al pierrismo.
Tampoco me parece que quien ha abandonado el barco de la Alianza sin asumirse como referencia del desafío de esa época, sea el más indicado en poner en duda al Compañero Moyano como referencia épica.
Hoy nuestra América morena, indo-afro-hispanoamericana ha encontrado otras medicinas para el mal de amores de nuestras clases medias, donde en realidad las alternativas al modelo neoliberal conservador no surgen de los dogmáticos manuales de las izquierdas sino de la memoria colectiva de los pueblos, donde la experiencia de los nacionalismos populares revolucionarios ha calado hondo y nos ha regalado por tramos de la historia momentos de esperanza, en los que alguna vez fuimos felices. Cautemoc Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil y Perón en la Argentina son la manifestación contundente de la memoria colectiva.
Hoy Chávez, Evo, Kirchner, Ortega, Lugo, Lula, Tabaré, Correa, con matices, diferencias, contradicciones e impurezas (para que no se enloquezca el energúmeno de Ernesto Tenembaun) expresan integración latinoamericana, autonomía a la hora de tomar decisiones respecto del imperio (Mar del Plata-ALCA es la expresión más alta de esta afirmación), el Banco del Sur y el planteo de Rafael Correa de repatriar las reservas nacionales que hoy están al 1,5% o 2% anual en la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica. Que la renta petrolera, gasífera se reinvierta en los países de la región, que vayamos soñando con estructuras comunes de defensa nacional, olvidando para siempre las hipótesis de conflicto creadas por el imperio para fracturar a nuestro países. El haber podido ponerle freno al Plan Colombia-Uribe-Bush desde la OEA es la expresión de cuánto podemos hacer si recuperamos los sueños de los padres fundadores que fueron derrotados por el imperio y las oligarquías lacayas y cómplices. Bolívar murió en su exilio en Santa Marta, convencido de que había arado en el mar. Sucre fue asesinado. San Martín partió al exilio para evitar ser encarcelado o fusilado por las autoridades de Buenos Aires. Sólo podría haber regresado en 1829 a instancias de Manuel Dorrego (la barbarie), que fue fusilado por Lavalle (la civilización). Murió en el exilio.
A dos años y medio de cumplir doscientos años de historia, no escatimemos confrontar la derrota cultural de los sectores medios para hacerlos reflexionar, para que puedan reencontrarse a sí mismos, para que puedan volver a ser parte de una identidad común. Sólo así podemos evitar que caigan en manos conservadoras, ofreciéndoles lo mejor de nuestra identidad bicentenaria. Que volvamos a escuchar a las voces de Raúl Scalabrini Ortiz, de Arturo Jauretche, de Juan José Hernández Arregui, de John William Cooke a quienes tanto subestima y desprecia Carlos “Chacho” Álvarez.
Para no caer en la trampa nuevamente, la alternativa de hierro es progresismo berreta o nacionalismo popular, federal y revolucionario.
miércoles, mayo 07, 2008
8
La política es la acción sobre lo que la sociedad no piensa. ¿Quién, qué gobierno, le dice a la sociedad “todo lo que hace”? Es una renta moral que la sociedad paga.
(Hugo Moyano)
1
Intento pensar hace años lo que fue la dictadura. Lo que sigue siendo, no la dictadura “como si no hubiera terminado” (no me interesa, justamente, abonar a una teoría en la que prevalezcan los rasgos materiales o estructurales que soportan esa idea de continuidad lineal, de eso se trata esto que escribo), sí, y en esto quisiera ser preciso, en una parte de lo que ese proceso fue como gestión de un nuevo, digamos, “paradigma de sociabilidad”. Esos que se llamarían efectos sociales, pero sin ser pensados en relación causal.
2
Quiero decir: la sociedad argentina que hoy, según dicen, mayoritariamente repudia a la dictadura cívico/militar (suponiendo que alguien mide, es capaz de medir, los niveles de expresión general de ese rechazo) lo hace bajo los términos de una nueva concepción histórica cuya instalación sólo es descriptiva del triunfo cultural del proceso. ¿Me explico? No.
3
Los otros días leí la observación de Lucas Llach al manifiesto de los compañeros de arte política, cuando salieron a tirar la primera piedra. Apunto: el mejor análisis político que leo a diario pasa por la constelación de plumas de esta página. Pero había una cosa que apuntaba y que me parece central (aunque sin compartir los que podrían ser los supuestos, e incluso adhiriendo al espíritu del manifiesto), que tiene que ver con lo que alguna vez llamamos prólogo bíblico del orden democrático, en el que siempre se comienza diciendo: “A partir del 24 de marzo de 1976…” La historia contada así: hubo un día, tenemos una fecha, un punto en el calendario, en el que podemos decir que todo empezó… Una serie de hechos irreversibles que se fueron sucediendo. Y tenemos la Carta de Rodolfo Walsh, escrita desde la clandestinidad, la que todos leímos mil veces, cuyo encadenamiento simbólico trasciende incluso a la potencia inmensa del texto: un hombre, un escritor, una máquina de escribir y una pequeña pistola de bolsillo en el tobillo. Es decir, una reducción de la acción política a sus niveles mas pequeños, mas "quijotescos", mas individuales, para enfrentar la máquina del proceso. El Mito y lo Real en la fundición que produce esa carta: relato implacable sobre el génesis. Conceptos como “plan sistemático”. Una percepción de que la fría ingeniería militar se traslada de una manera completa sobre lo político, desertificando el espacio de lo público, para oponer como imagen de resistencia, nuevamente, lo que está en el corazón de la acción: el arrojo individual.
4
La operación parece extraña y simple. Se inscribe al proceso en el contexto de una irreversible democracia entregada por manos llenas de sangre que adhiere con naturalidad a la conducción continua del proceso en proceso: aquí actúa el mismo virus, la democracia es la gracia de una administración de lo que el proceso dejó, sin márgenes.
5
Sólo los gobiernos peronistas actuaron y confiaron tanto en las consecuencias “naturales” de su acción como los militares del proceso, en aquello de: “seguiremos actuando en las sombras, en lo que fuimos capaces de sembrar, en el inconciente colectivo”. En el colmo de esta perspectiva encuentro una de las sugerencias políticas de Perlóngher en los primeros años de la democracia: hay que seguir cantando “se va a acabar/ se va a acabar/ la dictadura militar”.
6
Recuerdo una iniciativa que involucró a la CTA, donde se planificaba reescribir el prólogo del Nunca Más, hace un par de años, con la clásica oración condenatoria a esa supuesta fábula nacida de la caridad laica de Alfonsín y del universo “desgarrado” de Sábato. A través de un compañero me llegó la invitación, y terminé desistiendo. La idea se cayó sola. El prólogo es clave. Y no es clave para entender el maquiavelismo radical, no. En todo caso el maquiavelismo radical, en la materia, nació de manera inversa: nació percibiendo márgenes para avanzar, lo que termina dotando al prólogo de un carácter instrumental que lo convierte (en el mejor de los casos) en pieza de museo. Reescribir el prólogo (para borrar el viejo) es una acción inescrupulosa. Una violación histórica imperdonable. Recuperar la democracia sobre la base de los juicios y castigos, no es sólo una conquista, sino también una forma de lujo de esta democracia. No hay dos demonios, como tampoco hay un demonio. Des-demonizar la lectura histórica, primero. El Partido Justicialista, con Lúder a la cabeza, adscribía a la autoamnistía militar, y la Unión Cívica Radical comienza, tímidamente, a empujar a favor del juicio y castigo con una argumentación legal compleja y contradictoria, que contenía a la obediencia debida en el centro de su reflexión jurídica, y a los juicios dentro del fuero militar. Después, al desborde social que, entre otras cosas, la grieta radical permite, le sigue el formidable juicio a las juntas y toda la novela errática que conocemos.
7
El 24 de marzo es la fecha en que “empieza a morir”, quizás, una de las etapas de la vida social y económica argentina, dominada por lo que generosamente se puede llamar “modelo industrial sustitutivo”. Axel Kicillof apunta que la fe en esta periodización histórica, que marca en el 24/03 el comienzo de un ciclo que acaba en la crisis de 2001/2002, anuncia que estamos en el inicio de otro ciclo económico argentino que, mirándolo en el contexto histórico nacional, y con la cantidad de ciclos que hubo (hablamos de tres, o sea, pocos), no haría mas que reforzar la tesis política mas alentadora alrededor del movimiento kirchnerista: estamos caminando, entonces, los primeros años de un nuevo ciclo, en el embrión de una nueva era.
8
¿La dictadura fue avalada porque a veces hace falta un orden? Sí, es difícil, pero el caos, la sensación de caos en donde el “aparato central” parece descontrolado, requiere de un orden. De una claridad. Acá funciona, quizás, una lógica despojada, en la cual el orden, no importan ya sus razones, significa la instalación de un horizonte de previsibilidad que se cree perdido, para, por ejemplo, salir a la calle, tomar un colectivo, caminar por la ciudad. Esa forma de amenaza, la amenaza “invisible”, reestablece o fija una idea del orden, de un orden primario, de escolaridad, que ocupó la escena horrorosamente formal bajo la cual se movía la lava ardiente de los hechos del horror. El proceso reconstruyó, digamos, una superficie social, al precio de hundir hacia los sótanos clandestinos y estatales, el desarrollo de las acciones “anti-subversivas”. ¿Por qué se usa tanto la fachada de la ESMA? Porque se dice la escuela, quizás. Y ese “contrato social” en las sombras, contenía una tríada de silencio, complicidad y prudencia. Está bien lo que se hace, pero no se dice ni se sabe cómo. Y la lección es la cuenta de que esa necesidad social del orden es justa. No es justa en los términos de “a cualquier precio”. Porque nadie vive sabiendo el precio que paga. Es una justa demanda, reconstruida con intuición por la inteligencia de esos años, alrededor del sentido común que la guerra social había instalado. Y sin embargo, la oscuridad del razonamiento social que fundía en frases como “algo habrán hecho” o “por algo será” los restos de su conciencia civil, también abrigó –pienso- una declaración de principios urgente sobre los propios límites, sobre la nueva forma de sociabilidad en la que estaba garantizado empezar a vivir de nuevo, si uno no había hecho nada, reestablecer el límite de la vida cuando algunas cosas, algunas decisiones, habían ido demasiado lejos.
(Hugo Moyano)
1
Intento pensar hace años lo que fue la dictadura. Lo que sigue siendo, no la dictadura “como si no hubiera terminado” (no me interesa, justamente, abonar a una teoría en la que prevalezcan los rasgos materiales o estructurales que soportan esa idea de continuidad lineal, de eso se trata esto que escribo), sí, y en esto quisiera ser preciso, en una parte de lo que ese proceso fue como gestión de un nuevo, digamos, “paradigma de sociabilidad”. Esos que se llamarían efectos sociales, pero sin ser pensados en relación causal.
2
Quiero decir: la sociedad argentina que hoy, según dicen, mayoritariamente repudia a la dictadura cívico/militar (suponiendo que alguien mide, es capaz de medir, los niveles de expresión general de ese rechazo) lo hace bajo los términos de una nueva concepción histórica cuya instalación sólo es descriptiva del triunfo cultural del proceso. ¿Me explico? No.
3
Los otros días leí la observación de Lucas Llach al manifiesto de los compañeros de arte política, cuando salieron a tirar la primera piedra. Apunto: el mejor análisis político que leo a diario pasa por la constelación de plumas de esta página. Pero había una cosa que apuntaba y que me parece central (aunque sin compartir los que podrían ser los supuestos, e incluso adhiriendo al espíritu del manifiesto), que tiene que ver con lo que alguna vez llamamos prólogo bíblico del orden democrático, en el que siempre se comienza diciendo: “A partir del 24 de marzo de 1976…” La historia contada así: hubo un día, tenemos una fecha, un punto en el calendario, en el que podemos decir que todo empezó… Una serie de hechos irreversibles que se fueron sucediendo. Y tenemos la Carta de Rodolfo Walsh, escrita desde la clandestinidad, la que todos leímos mil veces, cuyo encadenamiento simbólico trasciende incluso a la potencia inmensa del texto: un hombre, un escritor, una máquina de escribir y una pequeña pistola de bolsillo en el tobillo. Es decir, una reducción de la acción política a sus niveles mas pequeños, mas "quijotescos", mas individuales, para enfrentar la máquina del proceso. El Mito y lo Real en la fundición que produce esa carta: relato implacable sobre el génesis. Conceptos como “plan sistemático”. Una percepción de que la fría ingeniería militar se traslada de una manera completa sobre lo político, desertificando el espacio de lo público, para oponer como imagen de resistencia, nuevamente, lo que está en el corazón de la acción: el arrojo individual.
4
La operación parece extraña y simple. Se inscribe al proceso en el contexto de una irreversible democracia entregada por manos llenas de sangre que adhiere con naturalidad a la conducción continua del proceso en proceso: aquí actúa el mismo virus, la democracia es la gracia de una administración de lo que el proceso dejó, sin márgenes.
5
Sólo los gobiernos peronistas actuaron y confiaron tanto en las consecuencias “naturales” de su acción como los militares del proceso, en aquello de: “seguiremos actuando en las sombras, en lo que fuimos capaces de sembrar, en el inconciente colectivo”. En el colmo de esta perspectiva encuentro una de las sugerencias políticas de Perlóngher en los primeros años de la democracia: hay que seguir cantando “se va a acabar/ se va a acabar/ la dictadura militar”.
6
Recuerdo una iniciativa que involucró a la CTA, donde se planificaba reescribir el prólogo del Nunca Más, hace un par de años, con la clásica oración condenatoria a esa supuesta fábula nacida de la caridad laica de Alfonsín y del universo “desgarrado” de Sábato. A través de un compañero me llegó la invitación, y terminé desistiendo. La idea se cayó sola. El prólogo es clave. Y no es clave para entender el maquiavelismo radical, no. En todo caso el maquiavelismo radical, en la materia, nació de manera inversa: nació percibiendo márgenes para avanzar, lo que termina dotando al prólogo de un carácter instrumental que lo convierte (en el mejor de los casos) en pieza de museo. Reescribir el prólogo (para borrar el viejo) es una acción inescrupulosa. Una violación histórica imperdonable. Recuperar la democracia sobre la base de los juicios y castigos, no es sólo una conquista, sino también una forma de lujo de esta democracia. No hay dos demonios, como tampoco hay un demonio. Des-demonizar la lectura histórica, primero. El Partido Justicialista, con Lúder a la cabeza, adscribía a la autoamnistía militar, y la Unión Cívica Radical comienza, tímidamente, a empujar a favor del juicio y castigo con una argumentación legal compleja y contradictoria, que contenía a la obediencia debida en el centro de su reflexión jurídica, y a los juicios dentro del fuero militar. Después, al desborde social que, entre otras cosas, la grieta radical permite, le sigue el formidable juicio a las juntas y toda la novela errática que conocemos.
7
El 24 de marzo es la fecha en que “empieza a morir”, quizás, una de las etapas de la vida social y económica argentina, dominada por lo que generosamente se puede llamar “modelo industrial sustitutivo”. Axel Kicillof apunta que la fe en esta periodización histórica, que marca en el 24/03 el comienzo de un ciclo que acaba en la crisis de 2001/2002, anuncia que estamos en el inicio de otro ciclo económico argentino que, mirándolo en el contexto histórico nacional, y con la cantidad de ciclos que hubo (hablamos de tres, o sea, pocos), no haría mas que reforzar la tesis política mas alentadora alrededor del movimiento kirchnerista: estamos caminando, entonces, los primeros años de un nuevo ciclo, en el embrión de una nueva era.
8
¿La dictadura fue avalada porque a veces hace falta un orden? Sí, es difícil, pero el caos, la sensación de caos en donde el “aparato central” parece descontrolado, requiere de un orden. De una claridad. Acá funciona, quizás, una lógica despojada, en la cual el orden, no importan ya sus razones, significa la instalación de un horizonte de previsibilidad que se cree perdido, para, por ejemplo, salir a la calle, tomar un colectivo, caminar por la ciudad. Esa forma de amenaza, la amenaza “invisible”, reestablece o fija una idea del orden, de un orden primario, de escolaridad, que ocupó la escena horrorosamente formal bajo la cual se movía la lava ardiente de los hechos del horror. El proceso reconstruyó, digamos, una superficie social, al precio de hundir hacia los sótanos clandestinos y estatales, el desarrollo de las acciones “anti-subversivas”. ¿Por qué se usa tanto la fachada de la ESMA? Porque se dice la escuela, quizás. Y ese “contrato social” en las sombras, contenía una tríada de silencio, complicidad y prudencia. Está bien lo que se hace, pero no se dice ni se sabe cómo. Y la lección es la cuenta de que esa necesidad social del orden es justa. No es justa en los términos de “a cualquier precio”. Porque nadie vive sabiendo el precio que paga. Es una justa demanda, reconstruida con intuición por la inteligencia de esos años, alrededor del sentido común que la guerra social había instalado. Y sin embargo, la oscuridad del razonamiento social que fundía en frases como “algo habrán hecho” o “por algo será” los restos de su conciencia civil, también abrigó –pienso- una declaración de principios urgente sobre los propios límites, sobre la nueva forma de sociabilidad en la que estaba garantizado empezar a vivir de nuevo, si uno no había hecho nada, reestablecer el límite de la vida cuando algunas cosas, algunas decisiones, habían ido demasiado lejos.
lunes, mayo 05, 2008
Los Fernández
Lo mejor del gobierno terminaron siendo "Los Fernández". Serán recordados como lo es hoy Córach. De hecho, recuerdo una entrevista a Lopérfido en la Viva de Clarín, cuando las encuestas del año 2000 todavía sonaban como un violín, en la que respondía, a la pregunta de qué político creía que le hacía falta a la Alianza, diciendo: Córach. Ya confesé acá mi amor por los 100% lucha de ese gobierno frustrado. Pero les faltó un tipo que parezca salido de las entrañas de la política nacional, un "nacido para eso", un... peronista, capaz de dotar de dos cosas esenciales: del floclorismo de ese gobierno, y de la mayor capacidad de diálogo político que existe en la situación. ¿Se acuerdan del saludo con beso a D'Elía de Aníbal en pleno gobierno de Duhalde? Eso, eso, eso. Alberto, en comparación con su archienemigo, es alguien capaz de hablar de política con algo mas que un gobernador, intendente, o capo sindical (o empresario de la rama). Eso hace que no hable sólo de negocios. Entre otras razones, eso me hace albertista a ultranza. Y Aníbal, en fin, lo que pasa es que no soy bonaerense. Pero cuando uno ve a Randazzo (un buen tipo, pero con cara de ministro aliancista, es decir, con cara de, a la tercera pregunta, "qué hace un tipo como yo acá"), se entiende que lo de Aníbal fue un ascenso, un prolijo premio al desonsuelo de entregarle la provincia maldita a Scioli, porque "ministro del interior" tiene olor a Coti, olor a runfla... Pero, en las declaraciones, el tipo la sigue rompiendo, o sea: marca agenda. Para muestra... El ministro del interior es, entre otras cosas, el comentarista de la realidad. El tipo que saluda a las 10 y media en "El oro y el moro" diciendo "¿qué hacés Negro, cómo andás Eduardo?". No hay tu tía. Tiene que ser el mas canchero de todos. A la larga este mísero post es un involuntario reclamo para que Aníbal vuelva a su cauce. Aunque, de cumplirse el sueño, que se haga después de que le gane la pulseada a Granero, el Sedronar, y la sanata de la DEA que el turco nos dejó. Pero eso son Los Fernández: el huevo y la inteligencia, la declaración con remate, la amalgama porteña y bonaerense que, finalmente, nos hace sentir a todos que nunca la sangre llega al río.
domingo, mayo 04, 2008
90
Brillante: grasa pero al mango; liberal y represiva, nocturna y careta.
Una de las piezas que dejó el menemismo es el aura de periodismo independiente que envuelve a la actividad periodística, casi diría, a toda actividad periodística.
En los años 90 el emblema de Cabezas fue una especie de acumulación final de eso que coagulaba al lado del menemismo bajo la forma del cuarto poder, al que las miserias políticas de esa década (ay, esa Corte...) con sus vacíos de justicia terminó por entronizar en un lugar al que hoy empezamos a ver descascarado. TN - periodismo independiente.
Si la carta de Walsh constituyó la biblia de esta democracia procesista (o sea, la continuidad férrea del proceso militar), la muerte de Cabezas condensó el prestigio de un lugar cuyo reverso ahora vivimos como si se tratara de un drama espontáneo...
El germen de la política oficial k (o una de sus raíces mas vitales) se halla en el proyecto cultural de esa década (su proyección extorsiva sobre lo político). La independización del periodismo, su consumación, es de los años 90. La privatización de los canales, la diversificación del Grupo Clarín (que es no sólo un multimedios, es un grupo económico mucho mas amplio), por ejemplo.
Pero Mariano habla de algo que fuimos, de las imágenes alucinadas y adolescentes que nos conmovían. Yo tuve un himno del corazón. Y ahora, ya que tenemos el corazón con agujeritos, mas allá de cualquier cosa, por alguien que conocí hace años, y que si no es ahora no es nunca, pido:
Libertad a la Gallega
Karina “La Galle” Germano, hija de desaparecido y exiliada en España desde su adolescencia, de donde volvió en el ‘98 para esclarecer la suerte de su padre y sumarse a la lucha social, fue detenida el 1º de febrero de 2002 en Sierra Grande, Brasil, y acusada en un típico juicio-farsa, junto con tres chilenos y dos colombianos, del secuestro y torturas al empresario Washington Olivetto, quien declaró haber sido tratado con total respeto.
La condena a 30 años, resulta a priori desproporcionada y muestra a las claras el ensañamiento de la “Justicia” brasileña. Trasladada del penal de Carandirú a Ezeiza, el 9 de noviembre de 2006, con objeto de mejorar sus condiciones, el juez Sergio Delgado le deniega el beneficio de salidas transitorias, entre otras cosas por presión de Oscar Hermelo, actualmente fiscal de ejecución penal y en su juventud empleado de la ESMA donde “trabajaba” para el GT 3.3.2, grupo que secuestra a su padre en el ’76. Está ahora el caso en Cámara de Casación.
Movilicémonos por la libertad de la Galle y contra todas las cárceles.
http://lagalle.wordpress.com
libertadalagalle@yahoo.com.ar
Una de las piezas que dejó el menemismo es el aura de periodismo independiente que envuelve a la actividad periodística, casi diría, a toda actividad periodística.
En los años 90 el emblema de Cabezas fue una especie de acumulación final de eso que coagulaba al lado del menemismo bajo la forma del cuarto poder, al que las miserias políticas de esa década (ay, esa Corte...) con sus vacíos de justicia terminó por entronizar en un lugar al que hoy empezamos a ver descascarado. TN - periodismo independiente.
Si la carta de Walsh constituyó la biblia de esta democracia procesista (o sea, la continuidad férrea del proceso militar), la muerte de Cabezas condensó el prestigio de un lugar cuyo reverso ahora vivimos como si se tratara de un drama espontáneo...
El germen de la política oficial k (o una de sus raíces mas vitales) se halla en el proyecto cultural de esa década (su proyección extorsiva sobre lo político). La independización del periodismo, su consumación, es de los años 90. La privatización de los canales, la diversificación del Grupo Clarín (que es no sólo un multimedios, es un grupo económico mucho mas amplio), por ejemplo.
Pero Mariano habla de algo que fuimos, de las imágenes alucinadas y adolescentes que nos conmovían. Yo tuve un himno del corazón. Y ahora, ya que tenemos el corazón con agujeritos, mas allá de cualquier cosa, por alguien que conocí hace años, y que si no es ahora no es nunca, pido:
Libertad a la Gallega
Karina “La Galle” Germano, hija de desaparecido y exiliada en España desde su adolescencia, de donde volvió en el ‘98 para esclarecer la suerte de su padre y sumarse a la lucha social, fue detenida el 1º de febrero de 2002 en Sierra Grande, Brasil, y acusada en un típico juicio-farsa, junto con tres chilenos y dos colombianos, del secuestro y torturas al empresario Washington Olivetto, quien declaró haber sido tratado con total respeto.
La condena a 30 años, resulta a priori desproporcionada y muestra a las claras el ensañamiento de la “Justicia” brasileña. Trasladada del penal de Carandirú a Ezeiza, el 9 de noviembre de 2006, con objeto de mejorar sus condiciones, el juez Sergio Delgado le deniega el beneficio de salidas transitorias, entre otras cosas por presión de Oscar Hermelo, actualmente fiscal de ejecución penal y en su juventud empleado de la ESMA donde “trabajaba” para el GT 3.3.2, grupo que secuestra a su padre en el ’76. Está ahora el caso en Cámara de Casación.
Movilicémonos por la libertad de la Galle y contra todas las cárceles.
http://lagalle.wordpress.com
libertadalagalle@yahoo.com.ar
sábado, mayo 03, 2008
¿Vendrá la muerte y tendrá tus ojos?
...Bueno. Es imprescindible operar sobre Carrió como ella opera sobre los otros. O sea, ¡salvemos la república!
Como decía Asís, su "distrito es la palabra". Carrió gobierna una fuerza política con relativo peso parlamentario, que parla, parla, parla... sobre las desnudas acciones de los otros. Y gobierna, Fabiana Ríos, lo que el pejota dejó en Tierra del Fuego. El discurso político argentino está llena de pequeñas violencias, si es que por metáfora entendemos promesa, profecía de la acción, un llamado a las fuerzas ocultas. Si yo comparo algo (A) con algo (B), de alguna manera, inserto en B un horizonte de certezas que se encadenan para cumplir mi metáfora, que es, en política, una profecía: si A es como B es porque la lógica interna lleva y precipita para que B, llevado a las últimas consecuencias... En el ránking de metáforas chirles en la guerra agraria hay dos que reúnen todo el monstruoso imaginario bucólico de la estancia nacional: "el campo es un gordo bueno" (M. Grondona), "se metieron con el manso, con el que no sabe ni de democracias ni dictaduras, que sólo enfrenta a la helada, al tiempo, al viento y la tempestad" (...) Asís, como Bielsa, "hombres de letras", llegaron a la política creyendo que, en la era de la democracia televisada, su gimnasia verbal hacía de ellos, de su estancia política, el lago de los cisnes. Se equivocaron. La cosa termina mal: todo el discurso de Carrió es un sordo llamado a las fuerzas de la Nación... Habla de lo prepolítico, habla de la Nación, habla del campo manso. Espera a un santo de la espada.
(dios)
viernes, mayo 02, 2008
jueves, mayo 01, 2008
Se va a acabar, se va a acabar...
Alguna vez Fogwill, describiendo el video para la televisión del informe de la CONADEP, habló sugestivamente de la primera escena en la cual se oye y alcanza a ver la imagen de un parto (gritos de mujer, llanto de bebé). La decodificación es obvia (“la violencia partera de la historia”), y parece poner en primera escena a una fuerza invisible e inocultable de la historia: la trama de la continuidad. En una lectura “de lo que se le iba de las manos” al relato alfonsinista, o, y así lo aclara, del involuntario mensaje social que parece superar a los sujetos de la enunciación, a aquellos que producen el estremecedor video y no parecen tener "control" sobre el denso material. Ese exceso, ese mensaje involuntario que pareciera contradecir el mensaje institucional, para Fogwill, es revelador del entramado de continuidades con que el Proceso inserta su propia continuidad democrática. Las caras de Ricardo Darín, Diego Bonadeo o Néstor Ibarra completando el paisaje junto a las mas lógicas caras de Muñoz o Calabró, en la película “La fiesta de todos” (1979), mas que ampliar la gama de complicidades de esa dictadura, parecen apuntar hacia la base de articulaciones de consensos que tejen a una época, su red. Habría que contrastar la sonrisa pícara de Darín sentado en un sofá a punto de ver el debut argentino con todo Kamchatka, la sentimental película sobre una familia fantasma que vaga por calles vacías sin ninguna solidaridad a mano... Pero "La fiesta de todos", cita obligada para entender aquello que no vivimos, o que vivimos en la edad dorada en la que el mundo es una teta lunar, tiene entre sus vastas intenciones la de insertar que existe una energía social, una alegría popular, de pura unidad nacional, cuyo soporte no lo ejerce ninguna política, o, como se invisibiliza puntualmente en el film, su soporte es un gobierno militar que funciona como estructura primaria de un país, como garantía de esa expresión “auténtica”, sin demagogias o populismos o lo que sea, que distorsionen ese valor genuino. Hay un momento, en sus primeros minutos, en los que se intenta reflejar en el vacío de las calles, en las familias o los compañeros de trabajo en silencio frente a una radio o un televisor, etc., la asombrosa atención y reunión ante el debut de la selección, que parece esconder un fuerte misterio social, y la reflexiva voz en off que acompaña las imágenes clava una frase temblorosa y brutal, “sin quererlo”, de nuevo, como lo que cita Fogwill -pienso-. Después de escucharla y anotarla, la googlié, y no salió nada. La frase dice, decía, simplemente: “Nosotros fuimos el único centro de un país detenido”....
miércoles, abril 30, 2008
Poesía Lilista vs. La Real
Teoría de la verdad (1)
¿Qué diferencia hay entre Mandela y Kirchner?,
la respuesta sería justamente esa: el ánimo.
No puede haber olvido sino verdad y justicia.
Lo que no puede haber es sed de venganza.
La magnanimidad y generosidad de la víctima para "juzgar" al victimario (2)
Elisa Carrió cree en el Modelo Sudafricano de Reconciliación Nacional,
que no castiga a aquellos que cometieron crímenes
de lesa humanidad y los confiesan ante un tribunal,
(o sea: Juicios por la Verdad en la época
del Programa Menemista de
Reconciliación Nacional
que exceptuaba de la "impunidad"
a aquello que el aparato católico
no puede procesar
bajo ninguna metáfora bíblica:
la sustitución de identidad).
El modelo sudafricano: la Justicia,
ese "perdón" ante la confesión (3)
El modelo sudafricano/
el guiño del Vaticano.
Relanzarnos a la carrera del capitalismo mundial
lavando la sangre en el río dulce (4)
"Justicia, no venganza"
martes, abril 29, 2008
lunes, abril 28, 2008
El Niño Stanton

PRESENTACION DEL Nº 5 (abril 2008)
REVISTA DE POESIA Y ARTE EL NIÑO STANTON
Martes 29 de abril - de 18:45 a 21:00 hs.
Microcine del Centro Cultural Recoleta
Junín 1930 – 1er piso
Leen poemas:
REVISTA DE POESIA Y ARTE EL NIÑO STANTON
Martes 29 de abril - de 18:45 a 21:00 hs.
Microcine del Centro Cultural Recoleta
Junín 1930 – 1er piso
Leen poemas:
MIGUEL ANGEL PETRECCA
VALERIA MEILLER
MARTIN ARMADA
LAURA WITTNER
Proyección de video
MAX GÓMEZ CANLE
Cierre musical en vivo
EL PONY INFINITO
(presentando su EP incluido en la revista)
VALERIA MEILLER
MARTIN ARMADA
LAURA WITTNER
Proyección de video
MAX GÓMEZ CANLE
Cierre musical en vivo
EL PONY INFINITO
(presentando su EP incluido en la revista)
sábado, abril 26, 2008
Karma polizia
¿Se acuerdan de Patria o Muerte? Horacio me recordaba la bondades de ese disco lo otros días, disco agotadísimo. Bueno, se trata ahora de este antojo, de Palo. Un disco genial. La versión de "Sueño con serpientes" es grandiosa. También... se trata del mejor tema del poeta estalino: una versión lírica de la revolución permanente. La mato y aparece una mayor. Una muestra de la joya (que hasta vuelve soportable al siome babasónico).
viernes, abril 25, 2008
jueves, abril 24, 2008
Pueblo, del sufrimiento nació el orden.
miércoles, abril 23, 2008
lunes, abril 21, 2008
Lugo: los liberales te van a cagar. Ya salieron a decir cuánto porcentaje de votos "puros", aportaron ellos. Y cuántos Lugo. 30 a 10, le ponen.
Suerte de las armas
Monedas,
moneda con la cara del Mariscal no,
con la cara de los niños no,
pero de uno de esos niños sí:
el primero que murió violado por un mulato.
Suerte de las armas
Monedas,
moneda con la cara del Mariscal no,
con la cara de los niños no,
pero de uno de esos niños sí:
el primero que murió violado por un mulato.
sábado, abril 19, 2008
jueves, abril 17, 2008
Cortina de humo
Quien echó sobre los pastizales el primer fósforo, cuando la llama iluminó su cara y empezaba el "incendio controlado", no sabía cuánto de esas casi 70 mil hectáreas quemadas, con su consecuencia de humo y niebla sobre la ciudad, tendrían de paradójico. Estamos viviendo las semanas de tregua, de paz armada, y de tenso diálogo en el que, de uno y otro lado, las sospechas más que disiparse parecen confirmarse. Los rostros duros, crispados, las sonrisas de ocasión, protocolares, las suspicacias en las declaraciones de prensa, también caminan en esa dirección. ¡El humo que envuelve a la ciudad viene del campo! Lógico. Y afectó, antes que nada, a las ciudades de Victoria y Zárate, pero sus garras se ensañaron también sobre la curtida Buenos Aires. ¿Hay un denso augurio? Lo cierto, es que todo es leído como mensaje, en una Argentina conspirativa. A la guerra con el campo, le siguió el capítulo de la guerra con el monopolio de medios, el grupo Clarín (es decir, la guerra con los "narradores objetivos" del conflicto). A algunos les gustaría oír, en boca de un virtual servicio Meteorológico "tomado", un pronóstico como los que el INDEC arroja cada vez que anuncia la inflación, en esa carrera que lleva emprendida hacia su propia destrucción. ¿Imaginan al Servicio Meteorológico anunciando que la visibilidad es normal, que ronda los 10 kilómetros, mientras los autos se estrellan uno detrás de otro? La política como "construcción de una realidad no real", muletilla teórica que hace de Moreno un blanco tan fácil, ahora se vuelve sobre los medios: ¿el periodismo sí dice "la verdad", y es la primera versión de la historia? ¿El periodismo cuenta o construye la realidad? ¿Lo que vemos en la tele es lo que está pasando? ¿Cuánta libertad de expresión existe cuando hay un solo dueño de tantos medios para expresarse en esa libertad? Alrededor de esos pavos dilemas giramos hoy con cierta justicia. Pues sí, hay niebla. Sí, hay inflación, hay oposición, hay lucha de clases. Se está disputando la distribución del ingreso. Sí, se está discutiendo bajo el manto negro de la libertad de prensa un nuevo esquema de medios basado –ojalá- en una nueva ley de radiodifusión. El reparto de la torta, Doña Rosa, es lo que respira detrás del caleidoscopio de una realidad que tiene "a los medios y sus grupos" como un protagonista más. Y nada inocente.
miércoles, abril 16, 2008
Verde que te quiero verde

¿Qué son los Centros Verdes?
Según lo que todavía puede leerse en la página web oficial del gobierno de la ciudad, los "Centros Verdes" son infraestructuras que permiten tareas de selección, enfardado y acopio de materiales reciclables para posterior venta a la industria. Son infraestructuras que permiten tareas de selección, enfardado y acopio de materiales reciclables para posterior venta a la industria. Cada empresa prestataria del Servicio Público de Higiene Urbana debe construir en su zona de influencia al menos un Centro Verde. Éstos se suman a la Planta de Clasificación de Materiales Reciclables de la Ciudad. Los Centros Verdes operan desde una lógica completamente distinta a como lo hacen las instancias de intermediación en el circuito del reciclaje actual. La ausencia de un interés exclusivamente maximizador de las ganancias permitirá elevar los precios y mejorar aspectos materiales de la vida de los recuperadores. Además el lugar servirá de espacio de encuentro e intercambio frente a una actividad que se desenvuelve en forma altamente fragmentada. Su funcionamiento favorece el ordenamiento de la actividad de la recuperación y la disminución de los puntos de concentración de recuperadores y los conflictos que dicha concentración genera. Los Centro Verdes logran un impacto positivo en las condiciones de vida y trabajo de los recuperadores, así como favorecerán la higiene y el cuidado ambiental de la Ciudad.
Claro como el agua. Quienes llevarán a cabo la gestión de esas unidades productivas son cooperativas de cartoneros especialmente elegidas. Y lo harán desde una lógica completamente distinta a como lo hacen las instancias de intermediación en el circuito del reciclaje actual. O sea: no van a ser nuevos galpones que bajan al mínimo el precio de la materia prima. Como dijo alguna vez Rafael Bielsa: la Argentina está sobre-pensada y sub-ejecutada. Lo que antes sonaba como un solo de violín en los jardines de Palermo, hoy es un coágulo de la vieja experiencia progresista que hizo metástasis en el estado.
Lo verde de los centros verdes. Veamos cómo funciona uno:
Uno de los pocos habilitados, está en la zona sur de esta ciudad, y es co-gestionado por la cooperativa "Reciclando Sueños" y la cooperativa “Del Oeste”. Valentín Herrera es el presidente de“Reciclando Sueños”, y lleva años trajinando no sólo en su condición de cartonero, sino como referente cooperativista auténtico. Es raro en el sistema argentino de representaciones sociales: Valentín es lo que dice que es. Supo habitar la villa 31, desde chico, y formó parte de esa brumosa experiencia de migración interna compulsiva que –a sangre y fuego- fue impuesta por el emblemático Cacciatore, en los años de plomo.
Valentín cuando habla del Centro Verde (que fue inaugurado en su despedida por Télerman) dice que “funciona a pulmón, porque entran 9 camiones de otra empresa (que no corresponde por zona), y que trae casi de gauchada 1500 kilos de basura (una tonelada y media) de las 20 toneladas semanales que por convenio nos corresponden.” De hecho, la empresa que lo provee excepcionalmente lo deberá interrumpir ya que es la empresa que por convenio tendrá que proveer a un próximo centro verde, construido muy cerca, y gestionado por la cooperativa “El Álamo”.
La empresa a la que le corresponde proveer al centro verde, es Nítida, y es la empresa responsable de la recolección en la zona 5, que comprende a Flores, Caballito, y demás barrios del oeste. Nítida alega que no cumple “el compromiso” en función de la deuda que el gobierno de la ciudad mantiene con la empresa. Incluso el convenio va mas lejos, también exige que la empresa debe proveer de una “cinta transportadora” y una “balanza para camiones” a la cooperativa. Por ahora, el centro verde, cuenta con un auto-elevador, una pala mecánica, una balanza, 3 zorras hidráulicas, en sus 1500 Km. cuadrados. Todo eso, para una simple separación de la basura de origen que llega de gauchada. ¿Qué es de la lógica completamente distinta a como lo hacen las instancias de intermediación en el circuito del reciclaje actual en la realidad? La única verdad es que a pesar de la buena fe y de la predisposición de estas cooperativas que tienen como emblema la solidaridad, se vieron obligados a convertir al centro en un simple nuevo depósito o galpón; que le compra cartón y papel a los cartoneros de la zona al mismo precio que cualquiera. Un lobo mas en el bosque de la explotación.
martes, abril 15, 2008
Medición y comunicación
(Por Emanuel Damoni)
Medición y comunicación
Luego de darse a conocer el índice de inflación del mes de marzo elaborado por el INDEC volvió la polémica que había quedado relegada por el lockout de las corporaciones del agro.
A esta altura el fracaso de sus mediciones resultan funcionales al descrédito no sólo de Moreno o de la política de control de precios del gobierno, también, y aún más importante, al descrédito de lo público.
Cuando en los años 90 el tsunami privatizador estaba en su punto más alto, una de las primeras operaciones de ese proceso consistía en mellar la legitimidad de los ámbitos públicos. Así, por ejemplo, al sistema educativo estatal se lo fue vaciando de recursos económicos destinados a infraestructura y salarios, de modo de ir arando el terreno para crear el mercado privado de la educación que vendría a resolver todos los problemas. Este mismo mecanismo se aplicó o agudizó en el sistema previsional, en la salud o en las empresas estatales de servicios, construyendo el sentido de que lo estatal no era bueno, ni confiable ni eficiente. Y ese resultado fue masivo socialmente porque se basaba en hechos de la realidad.
Todas las instituciones públicas están sujetas a relegitimarse constantemente a partir de sus gestiones. El Indec realiza, o debería realizar, una tarea de suma precisión; sus resultados, entonces, quedan expuestos de forma muy clara así como la evaluación social de su desempeño.
Las mediciones son un campo con especificidades. La canasta básica es una categoría compleja, a construirse, que no puede estar elaborada con los mismos elementos durante mucho tiempo. En una sociedad compleja, donde los consumos son bien distintos, se debe establecer un recorte que debe sí o sí ser muy bien explicado.
La medición actual de inflación esta deslegitimada porque cuando la población consume encuentra diferencias muy importantes entre los precios que divulga el organismo y los que paga de su bolsillo.
Pero no se puede hacer demagogia con esto: ningún índice en el mundo va a satisfacer al conjunto. Éste es heterogéneo, en sus hábitos, necesidades y posibilidades de consumo. Lo que sí debe satisfacer a las mayorías es una política integral que controle las variaciones de los precios.
Ahora, como es algo que requiere mucha sofisticación en su proceso de elaboración, también requiere mucha sutileza al momento de ser comunicado, incluso más que al momento de ser elaborado.
La elaboración de un nuevo índice implica, en el tiempo, tener una política para contener los precios de los nuevos bienes a medir. Sólo así se podrá cerrar el circuito que legitime socialmente a la nueva medición.
Esas son decisiones de política económica que implican otras instancias, por ejemplo: qué hacer con los monopolios u oligopolios productores de determinados bienes (el caso más paradigmático puede ser el del aluminio, que, producido por una sola empresa, es utilizado por una enorme cantidad de productos de la canasta básica.). O qué política darse para aumentar la producción y por ende la oferta de determinados bienes para bajar su precio en el mercado interno y para aprovechar la extraordinariamente favorable coyuntura económica internacional para un país como el nuestro.
Más allá de los bonos de deuda pública que se ajustan por inflación, que implican una enorme cantidad de fondos, hay consecuencias políticas peligrosas en la obstinación de mantener un Indec bobo. Este gobierno, el que terminó en diciembre y el actual, han hecho mucho por desarticular la trampa neoliberal heredada de aquellos años. Es un error, que además están capitalizando los nostálgicos de los años 90 a través de sus consultoras, mantener al Indec en esta situación. La demora en el anuncio del nuevo índice de inflación, y su consecuente política de control de precios, prolonga una situación que no favorece al gobierno centralmente ante su propia base social, los más postergados.
Medición y comunicación
Luego de darse a conocer el índice de inflación del mes de marzo elaborado por el INDEC volvió la polémica que había quedado relegada por el lockout de las corporaciones del agro.
A esta altura el fracaso de sus mediciones resultan funcionales al descrédito no sólo de Moreno o de la política de control de precios del gobierno, también, y aún más importante, al descrédito de lo público.
Cuando en los años 90 el tsunami privatizador estaba en su punto más alto, una de las primeras operaciones de ese proceso consistía en mellar la legitimidad de los ámbitos públicos. Así, por ejemplo, al sistema educativo estatal se lo fue vaciando de recursos económicos destinados a infraestructura y salarios, de modo de ir arando el terreno para crear el mercado privado de la educación que vendría a resolver todos los problemas. Este mismo mecanismo se aplicó o agudizó en el sistema previsional, en la salud o en las empresas estatales de servicios, construyendo el sentido de que lo estatal no era bueno, ni confiable ni eficiente. Y ese resultado fue masivo socialmente porque se basaba en hechos de la realidad.
Todas las instituciones públicas están sujetas a relegitimarse constantemente a partir de sus gestiones. El Indec realiza, o debería realizar, una tarea de suma precisión; sus resultados, entonces, quedan expuestos de forma muy clara así como la evaluación social de su desempeño.
Las mediciones son un campo con especificidades. La canasta básica es una categoría compleja, a construirse, que no puede estar elaborada con los mismos elementos durante mucho tiempo. En una sociedad compleja, donde los consumos son bien distintos, se debe establecer un recorte que debe sí o sí ser muy bien explicado.
La medición actual de inflación esta deslegitimada porque cuando la población consume encuentra diferencias muy importantes entre los precios que divulga el organismo y los que paga de su bolsillo.
Pero no se puede hacer demagogia con esto: ningún índice en el mundo va a satisfacer al conjunto. Éste es heterogéneo, en sus hábitos, necesidades y posibilidades de consumo. Lo que sí debe satisfacer a las mayorías es una política integral que controle las variaciones de los precios.
Ahora, como es algo que requiere mucha sofisticación en su proceso de elaboración, también requiere mucha sutileza al momento de ser comunicado, incluso más que al momento de ser elaborado.
La elaboración de un nuevo índice implica, en el tiempo, tener una política para contener los precios de los nuevos bienes a medir. Sólo así se podrá cerrar el circuito que legitime socialmente a la nueva medición.
Esas son decisiones de política económica que implican otras instancias, por ejemplo: qué hacer con los monopolios u oligopolios productores de determinados bienes (el caso más paradigmático puede ser el del aluminio, que, producido por una sola empresa, es utilizado por una enorme cantidad de productos de la canasta básica.). O qué política darse para aumentar la producción y por ende la oferta de determinados bienes para bajar su precio en el mercado interno y para aprovechar la extraordinariamente favorable coyuntura económica internacional para un país como el nuestro.
Más allá de los bonos de deuda pública que se ajustan por inflación, que implican una enorme cantidad de fondos, hay consecuencias políticas peligrosas en la obstinación de mantener un Indec bobo. Este gobierno, el que terminó en diciembre y el actual, han hecho mucho por desarticular la trampa neoliberal heredada de aquellos años. Es un error, que además están capitalizando los nostálgicos de los años 90 a través de sus consultoras, mantener al Indec en esta situación. La demora en el anuncio del nuevo índice de inflación, y su consecuente política de control de precios, prolonga una situación que no favorece al gobierno centralmente ante su propia base social, los más postergados.
Jotapé
—¿Le parece que el argentino es más machista que el chileno?
—Yo qué sé. No conozco tanto a los chilenos.
—Podría ponderar que Chile fue el último país del mundo en eliminar la prohibición del divorcio, recién hace tres años.
—Chile es absolutamente conservador.
Una de dos: o no conocés tanto a los chilenos o estás dotado de un conocimiento que te permite decir que Chile es absolutamente conservador. Feinmann (además de llorar en público el lugar que en los 80 no le dieron) también parece durante el reportaje un poco desconcertado por los "datos duros" que arroja Fontevecchia y que relativizan sus argumentos, él prefiere llevar el reportaje al "debate ideológico", mas puro, mas abstracto, que no lo aparte de lo que él quiere decir, cuya densidad se resume en frases como: El peronismo no solamente es no ideológico, es terriblemente pragmático, es un aparato constituido, en general, por personajes de tipo mafioso, o cuasi mafioso (ríe), para usar una frase de Cristina. Pero es un aparato para nuclear poder: uno se mete en ese aparato y va subiendo y nucleando poder, porque va acumulando gente por el dinero. Cuando más dinero tenés, más gente tenés. Ese aparato está compuesto por lo que, sin ningún temor, calificaría como gente excesivamente pragmática, o gente no muy ligada a la bondad, o escorpiones.
Bien. Y después, apurado, apunta que su ideal es el "primer peronismo sin autoritarismo". Observemos otros ideales posibles en la lógica feinmanniana:
- Cuba, sin partido único.
- Venezuela, sin Chávez.
- Un gran movimiento radical, sin los radicales
- etc.
Ojo: no quiero decir que "el autoritarismo" sea la condición de posibilidad del peronismo. Lo que él llama autoritarismo, está atado a un juicio esteticista, igual que los que comete, con la típica imprudencia narrativa del peronismo, cuando juzga a la clase media como oligarca, en potencia. Y esa dialéctica pobre: Radio 10 - tachero - facho. Dios. Aunque uno intuye en Fontevecchia que el reportaje le gusta porque piensa: Feinmann, en el fondo, tiene algo de liberal. ¿Un inconciente liberal? Tal vez. ¿Un liberal de izquierda? Tal vez. O un liberal cristiano. Lo mismo. Pero, ¿qué sería peronismo sin autoritarismo? O, en tal caso, en la constante indagación por el divorcio genético entre el peronismo y la clase media, parece que el autoritarismo, en parte, es la ausencia de una política de seducción hacia esa clase por parte del peronismo. Démosle crédito un minuto a esto. Pero, entonces, el peronismo, lo que plantean, es que ejerce el autoritarismo sobre su propia clase de sustentación, la obrera/trabajadora, en la que el "atajo" intervencionista parece haberle ahorrado sangre y tiempo (lucha) y queda una clase domesticada a la que (hoy) a través del clientelismo se sujeta y mantiene en las condiciones estructurales (o sea: no permiten que ascienda), porque si asciende entra a la clase media y se vuelve, de pronto, reacia (al peronismo). No cumpliendo con una cosa que decía mi abuela: no serruches la rama que te sostiene. Y lo que se le plantea a Kirchner es que no incorpore ni encarne a ese poder "corleónico" (un término tan infeliz que repite constantemente como si estuviésemos frente a un hallazgo semántico que, para eso, leemos a Asís). Todo lo cual, para resolver en una superación lo viejo, que incluye millones de votos, cientos de gremios con miles de afiliados, millones de personas que votaron y votan a miles de intendentes, residuos de estructuras partidarias que, por mirar la esmerilada estructura bonaerense, nos impedimos ver algunas formas bastante intactas en el resto del país (como Córdoba, Mendoza, San Juan, Chubut, etc.), etc, Feinmann tiene que entender que el esfuerzo intelectual que "alguien" le pide no es exigirle a Cristina o Néstor que ajusten sus acciones a las buenas ideas que le permiten conciliar el sueño, sino, por el contrario, hundirse en la ciénaga de fuerzas reales y adivinar ahí cuáles son los dilemas toscos y torpes de esta historia brutal. El oro está en el barro.
—Yo qué sé. No conozco tanto a los chilenos.
—Podría ponderar que Chile fue el último país del mundo en eliminar la prohibición del divorcio, recién hace tres años.
—Chile es absolutamente conservador.
Una de dos: o no conocés tanto a los chilenos o estás dotado de un conocimiento que te permite decir que Chile es absolutamente conservador. Feinmann (además de llorar en público el lugar que en los 80 no le dieron) también parece durante el reportaje un poco desconcertado por los "datos duros" que arroja Fontevecchia y que relativizan sus argumentos, él prefiere llevar el reportaje al "debate ideológico", mas puro, mas abstracto, que no lo aparte de lo que él quiere decir, cuya densidad se resume en frases como: El peronismo no solamente es no ideológico, es terriblemente pragmático, es un aparato constituido, en general, por personajes de tipo mafioso, o cuasi mafioso (ríe), para usar una frase de Cristina. Pero es un aparato para nuclear poder: uno se mete en ese aparato y va subiendo y nucleando poder, porque va acumulando gente por el dinero. Cuando más dinero tenés, más gente tenés. Ese aparato está compuesto por lo que, sin ningún temor, calificaría como gente excesivamente pragmática, o gente no muy ligada a la bondad, o escorpiones.
Bien. Y después, apurado, apunta que su ideal es el "primer peronismo sin autoritarismo". Observemos otros ideales posibles en la lógica feinmanniana:
- Cuba, sin partido único.
- Venezuela, sin Chávez.
- Un gran movimiento radical, sin los radicales
- etc.
Ojo: no quiero decir que "el autoritarismo" sea la condición de posibilidad del peronismo. Lo que él llama autoritarismo, está atado a un juicio esteticista, igual que los que comete, con la típica imprudencia narrativa del peronismo, cuando juzga a la clase media como oligarca, en potencia. Y esa dialéctica pobre: Radio 10 - tachero - facho. Dios. Aunque uno intuye en Fontevecchia que el reportaje le gusta porque piensa: Feinmann, en el fondo, tiene algo de liberal. ¿Un inconciente liberal? Tal vez. ¿Un liberal de izquierda? Tal vez. O un liberal cristiano. Lo mismo. Pero, ¿qué sería peronismo sin autoritarismo? O, en tal caso, en la constante indagación por el divorcio genético entre el peronismo y la clase media, parece que el autoritarismo, en parte, es la ausencia de una política de seducción hacia esa clase por parte del peronismo. Démosle crédito un minuto a esto. Pero, entonces, el peronismo, lo que plantean, es que ejerce el autoritarismo sobre su propia clase de sustentación, la obrera/trabajadora, en la que el "atajo" intervencionista parece haberle ahorrado sangre y tiempo (lucha) y queda una clase domesticada a la que (hoy) a través del clientelismo se sujeta y mantiene en las condiciones estructurales (o sea: no permiten que ascienda), porque si asciende entra a la clase media y se vuelve, de pronto, reacia (al peronismo). No cumpliendo con una cosa que decía mi abuela: no serruches la rama que te sostiene. Y lo que se le plantea a Kirchner es que no incorpore ni encarne a ese poder "corleónico" (un término tan infeliz que repite constantemente como si estuviésemos frente a un hallazgo semántico que, para eso, leemos a Asís). Todo lo cual, para resolver en una superación lo viejo, que incluye millones de votos, cientos de gremios con miles de afiliados, millones de personas que votaron y votan a miles de intendentes, residuos de estructuras partidarias que, por mirar la esmerilada estructura bonaerense, nos impedimos ver algunas formas bastante intactas en el resto del país (como Córdoba, Mendoza, San Juan, Chubut, etc.), etc, Feinmann tiene que entender que el esfuerzo intelectual que "alguien" le pide no es exigirle a Cristina o Néstor que ajusten sus acciones a las buenas ideas que le permiten conciliar el sueño, sino, por el contrario, hundirse en la ciénaga de fuerzas reales y adivinar ahí cuáles son los dilemas toscos y torpes de esta historia brutal. El oro está en el barro.
lunes, abril 14, 2008
El progreso llega al barrio de las ranas (y al barrio de los locos)
Entre Caseros y Amancio Alcorta hay cientos de galpones reconvertidos, por lo que observo, en estacionamientos de micros y camiones, aunque conservan la fachada industrial como un fileteado nostálgico de lo que fuimos. Esta idea, que lleva años aunque no precisamente con destino en Patricios, ahora sí parece ser viable. Es una buena noticia, que la asocio a otra cuya materia es diferente pero que permite ajustar una lectura política que empieza a hacerse carne en mi. Me refiero a la desmanicomialización planteada la semana pasada por el ministro de Salud porteño. El Gobierno de la Ciudad presentó un plan que aspira a desmanicomializar “el tratamiento de la locura”. Para eso está prevista una inversión de $ 169 millones para construir un Centro de Evaluación y Derivación, mas la conformación de lo que se llaman casas de medio camino. El olfato conspirativo (que siempre huele, aunque se vuelva adicto a lo que huele, como los perros de la DEA) centra sus sospechas en el negocio inmobiliario que respira detrás del cierre de los hospitales Borda y Moyano. Pero el “Programa de Reforma del Modelo de Atención de Salud Mental” que pretende "erradicar instituciones de internación por largos períodos, conforme la similitud que tienen con una cárcel" según lo que la OPS apunta como ideal (“traslado de la atención en salud mental desde el hospital psiquiátrico a los hospitales generales; la supresión o reducción al mínimo de la internación, reemplazada por la atención ambulatoria y, eventualmente, la residencia en casas comunitarias; para los que ya están internados, revisión de cada 'privación de la libertad' por comisiones independientes”) es una cuenta pendiente mas (como el polo tecnológico) de la agenda progresista que le amplía el perfil, en su realización, al compañero Mauricio. Está visto: hay una sospecha en que esta “fresca iniciativa” reformista, acorde a una visión progresista del mundo, debe tener su “doble intención”. Por ahora, la iniciativa es buena, tendría garantizados los fondos de inversión, y se centra en aquello que la política puede ejercer por su mandato “divino”: actuar inteligentemente sobre aquello que para la sociedad normal es insoportable e impensable, como la locura.
domingo, abril 13, 2008
Metáfora o qué
del crecimiento económico: Sí, una rubia en San Telmo y la otra en Barrio Norte, caminando, tomando fotos y leyendo sus guías en patas. Tan campantes. Toy con una percepción gráfica sobre el "modelo": construir una frontera, claro, entre el adentro y el afuera, cuya gendarmería implacable es un 3 a 1... Y no mucho mas. Después, desparramar focos de guerrilla urbana a controlar aspectos de esa inercia, como el cabo Moreno. El kirchnerismo, entonces, ¿como la forma heterodoxa de alcanzar lo ortodoxo? Y sin embargo, en algo tan gelatinoso como las "intenciones", que en política... en fin, hallamos lo mejor: la predisposición por ir ampliando márgenes. Como si al amarillento espejo asiático de nuestras realidades (tipo de cambio alto, salarios bajos) lo hubiésemos hecho estallar en millones de granos de arroz para no mirarnos mas. O un espejo de aceite de soja en el que vemos a nuestra realidad temblar. En círculos íntimos, funcionarios de primer nivel reconocen que poco o nada se hizo en estos años con relación a grupos o sectores privilegiados y concentrados. Por ponerlo en una metáfora cara al ideario oficial, postulan que nadie puede ponerse melindroso puesto a elegir el bondi que lo saca del infierno. Y profetizan que se acerca la hora de recomponer el cuadro, con pinceladas más finas.
Si este es el debate/ yo soy extranjero.
Si este es el debate/ yo soy extranjero.
viernes, abril 11, 2008
Vamos ganando.
miércoles, abril 09, 2008
Inspirado
Entre abril y mayo, reposo acá.
artistas:
Fabiana Barreda, Fernando Brizuela
Daniel Callori, Silvina D'Alessandro
Daniela Fiorentino, Juan Giribaldi, Mono/ Diego Grinbaum
Camilo Guinot, Pablo La Padula, María Lightowler
Lucas Marín, Matías Mendez, Magdalena Mujica
Nat Oliva, Gilda Picabea, Alejandro Taliano
texto:
Martín Rodríguez
(cierra el 11 de mayo)
mapa líquido - espacio de arte / Las Casas 4100, Boedo
jueves a sábados de 18 a 24hs / domingos de 12 a 18hs
http:// www.mapaliquido.com.ar
Tel: (+54 11) 4923 9746
Entre abril y mayo, reposo acá.
artistas:
Fabiana Barreda, Fernando Brizuela
Daniel Callori, Silvina D'Alessandro
Daniela Fiorentino, Juan Giribaldi, Mono/ Diego Grinbaum
Camilo Guinot, Pablo La Padula, María Lightowler
Lucas Marín, Matías Mendez, Magdalena Mujica
Nat Oliva, Gilda Picabea, Alejandro Taliano
texto:
Martín Rodríguez
(cierra el 11 de mayo)
mapa líquido - espacio de arte / Las Casas 4100, Boedo
jueves a sábados de 18 a 24hs / domingos de 12 a 18hs
http:// www.mapaliquido.com.ar
Tel: (+54 11) 4923 9746
martes, abril 08, 2008
Charla-debate:
"Un debate más allá de las retenciones. Problemas y desafíos de la política económica".
Panelistas:
Axel Kicillof, Economista del CENDA.
Mario Wainfeld, Periodista.
Jueves 10 de abril a las 19.30 horas en el Salón Auditorio del SADOP: Tte. Gral. Juan D. Perón 2625, Capital Federal.
Organiza: GEN
"Un debate más allá de las retenciones. Problemas y desafíos de la política económica".
Panelistas:
Axel Kicillof, Economista del CENDA.
Mario Wainfeld, Periodista.
Jueves 10 de abril a las 19.30 horas en el Salón Auditorio del SADOP: Tte. Gral. Juan D. Perón 2625, Capital Federal.
Organiza: GEN
30 años

Pan y comunicación
El pan no es la mano que da dios.
Para eso da la carne, y el pan es la representación.
La luz no es para el pan en la mesa.
Pan negro, pan blanco.
Llega por mensaje de texto
el fragmento de una receta para hacer arroz.
No alcanza para hacerlo.
Estalla una comunicación.
Puño en la mesa, luz en los ojos y vino.
El arroz viene en el río.
Hay una niña con un plato en el río como si fuera oro,
eligiendo el amarillo. Arroz, arroz, arroz
gallo oro,
por una zorra hidráulica,
envuelto también viene
el puño de monzón.
(Hay una edad en que ya se nota: vas a tener que tener hijos, se te acerca el "partido despedida", te preocupa la inflación, no corrés mas bondis, pedís del kirchnerismo su versión conservadora. Y empezás a mirar, un poquito, para atrás. Se me vino el 30 encima.)
El pan no es la mano que da dios.
Para eso da la carne, y el pan es la representación.
La luz no es para el pan en la mesa.
Pan negro, pan blanco.
Llega por mensaje de texto
el fragmento de una receta para hacer arroz.
No alcanza para hacerlo.
Estalla una comunicación.
Puño en la mesa, luz en los ojos y vino.
El arroz viene en el río.
Hay una niña con un plato en el río como si fuera oro,
eligiendo el amarillo. Arroz, arroz, arroz
gallo oro,
por una zorra hidráulica,
envuelto también viene
el puño de monzón.
(Hay una edad en que ya se nota: vas a tener que tener hijos, se te acerca el "partido despedida", te preocupa la inflación, no corrés mas bondis, pedís del kirchnerismo su versión conservadora. Y empezás a mirar, un poquito, para atrás. Se me vino el 30 encima.)
domingo, abril 06, 2008
Paraguay

Rey algodón en el Chaco (huérfano)
Cuando decía “Chagas”, “mamá tiene Chagas”, lo decía
como aturdido, como esperando una respuesta
de la ciencia dura y de la cuenca dura (de la leche
que abrazaba como un manantial
de sangre blanqueada en la raza),
tomaba leche amarga, pero entraba de noche a un cuarto
y pedía la teta de una madre. Casi era un susurro
¿Y qué podían hacer si no negártela?
Tengo hermanos, le dijo uno.
Somos muchos, le dijo.
Y así.
Se repetía la escena en interminables ruegos, hasta
que te colgaron una campana sin que lo sepas, en la espalda.
Para oírte llegar, y trancar la puerta.
Cuando decía “Chagas”, “mamá tiene Chagas”, lo decía
como aturdido, como esperando una respuesta
de la ciencia dura y de la cuenca dura (de la leche
que abrazaba como un manantial
de sangre blanqueada en la raza),
tomaba leche amarga, pero entraba de noche a un cuarto
y pedía la teta de una madre. Casi era un susurro
¿Y qué podían hacer si no negártela?
Tengo hermanos, le dijo uno.
Somos muchos, le dijo.
Y así.
Se repetía la escena en interminables ruegos, hasta
que te colgaron una campana sin que lo sepas, en la espalda.
Para oírte llegar, y trancar la puerta.
sábado, abril 05, 2008
La continuidad también tiene sus rupturas
Rupturas y continuidades
La mayoría popular que eligió a Cristina Fernández sabía que estaba votando una continuidad política, administrativa y económica. Los días siguientes a la elección, y al crudo de sus resultados, participamos públicamente de la disección analítica del voto, en términos estructurales, fundada alrededor de un cierto escándalo: los votos vinieron del conurbano, del interior, pero no de las ciudades. Y muchos se disponían a narrar la hermenéutica del voto a través de lo que parecía una imagen inapelable: son esas ciudades (las grandes ciudades) las que no quieren al modelo K. Pero la rebelión, ay, vino del campo. Aunque hallando en la ciudad su eco, migrando hacia ellas también, su capacidad nerviosa.
Parecemos vivir días de rupturas. Cualquiera que sigue el pulso de la política argentina, podía observar que estaban en estado de latencia. ¿En qué quedó aquella consigna de la presidenta sobre la sinergia entre el campo y la industria cuando su campaña hacía pie en un pacto social? Su pacto social, ya que estamos, mas que hacer pie en las alianzas de Capital y Trabajo, lo hacía operando sobre posibles reconciliaciones, y la presidenta decía que la industria y el campo, el modelo industrialista y el modelo agrario y ganadero, a expensas de un momento internacional excepcional, debían superarse a través de una síntesis, de una “sinergia”.
Pero en los discursos de estos días, advertimos una muletilla: a las razones urgentes por las que el corte de ruta rural debía ser levantado (evitar el desabastecimiento que amenaza sobre todo a los mas humildes) se agrega el desabastecimiento de insumos a las fábricas e industrias. El campo interrumpe el circuito productivo industrial. Es decir, aquí se repone la realidad binaria del campo y la industria. Introduciendo una dimensión mas a la clásica apelación que parece encolumnar, no masivamente, mas sí ideológicamente en estratos intensos y nerviosos, a quienes detestan la política de Derechos Humanos, los juicios y castigos. Al gobierno lo enfrenta la vieja Nación: la que aman los militares y los grandes terratenientes. Y algo de eso hay.
Campo vs. Industria
¿Pero qué sería del kirchnerismo sin esa restauración discursiva de la sociedad binaria? Por más buena voluntad y carestía discursiva electoral la realidad es que el kirchnerismo en la confrontación mide su apuesta de equilibrio. No hay política sin enemigos, dice su biblia. Incluso algo más, la memoria popular podría decir: cuando el país tuvo esas dicotomías fue cuando vivimos mejor. Pero reducir la sociedad de hoy en una realidad que no existe mas, parece un acto de cobardía o pereza intelectual. Sin embargo, ¿a ese mundo de oposiciones es al paraíso perdido que el arca kirchnerista nos quiere devolver?
La sensación es que el kirchnerismo es el sostenimiento de un esquema económico ganador (el campo, pensémoslo en bloque una vez mas, ¿no es uno de los beneficiarios privilegiados?) pero el corazoncito político K detesta a los ganadores. Es una gran política que hace ganar a quienes odia, y no "gratuitamente". Sigue siendo una forma de arbitrar en favor del modelo de un orden democrático que actúa como en los Derechos Humanos: la hegemonía cultural de los vencidos. El ganador moral es el derrotado, pero el derrotado histórico, o sea, el obrero, el empresario nacional, el militante desaparecido, sus familiares a quienes se adeuda justicia. Así de simple: su narración es simbiótica a la del campo popular (que mas que popular, parece un campo de significaciones).
Vayamos por partes: ¿qué está en juego?
Cristina y Kirchner tienen una comunicación directa mejor: mas fina por gruesa, digamos (gruesa porque ordena brutalmente las cosas, para salud del orden alguna vez perdido). Pero en una pelea tan puntual, con tantos matices, como ésta, el liderazgo de Cristina adquiere una relevancia por la necesidad de sutileza narrativa. Las retenciones, además de recaudar para el estado, reducen los precios internos de los alimentos, gasto por excelencia de los sectores más postergados. Las retenciones reducen el ingreso de los propietarios de tierras (éstos no necesariamente viven en su mayoría en el interior, a raíz de la mecanización del campo la mayor parte de los propietarios hoy viven en ciudades). La pregunta es: ¿cómo se distribuye el ingreso? Los productores de soja pagan retenciones en compensación a una política de tipo de cambio que los favorece enormemente y por la que ellos no hicieron nada. Veamos, si se reemplazaran las retenciones por un impuesto a las ganancias más alto, no habría reducción de precios internos de los alimentos. También al poder cada productor vender cualquier cantidad que quisiera en el mercado internacional a precios internacionales querría venderlos en el mercado interno al mismo precio. Queridos liberales argentinos: Uribe le cobra retenciones al café. ¿Qué tipo de cambio tuvieron Japón y Corea durante su industrialización? Cristina quiere defender el consumo y no dejar que todo lo que se produzca se exporte. Ni mas. Ni menos.
Clase media vs. Clase obrera
El kirchnerismo, originalmente, es un producto de la clase media. El kirchnerismo es clase media, aunque sea una de sus partes. El problema, la dificultad, es que la clase media, como categoría, imanta tantos sentidos que, entonces, por amplitud, es una categoría insuficiente. No entremos en análisis estructurales de los que no salimos vivos. Pero el kirchnerismo, primero, quiso ser de la clase media, levantando en los derechos humanos, en la renovación de la corte, y en un pequeño programa de reformas políticas, el humor de un sector de esa clase. (Y la sintonía de Página 12 al relato oficial puede ser vista como una de las formas contractuales de esta alianza). Lo que pasa es que el pedazo kirchnerista de la clase media no se reconoce en la clase media. No diría nunca como sí un pequeño, mediano o grande productor a la vera de la ruta, nada en contra de los “negros villeros”.
Del discurso oficial hay un rastro pegajoso, certero, que apunta la discusión: distribuir el ingreso (frase que se va ahuecando tanto, como la apelación a los pequeños y medianos x) significa pensar en distribuir qué, los ingresos de quiénes. Porque distribuir para algunos es distribuir los ingresos del Estado (sin decir nada de la estructura impositiva). La distribución es el Estado en el Mercado.
De los resultados concretos del conflicto es cuestión de esperar que el tiempo los vaya cantando. Pero ya hay un resultado secundario y político: la aparición “a los cien días” de la forma, el contorno y la sustancia de la conducción de Cristina (aún permanecía eclipsada por la estela de Néstor) que parece mas profunda a la hora de bajar la retórica K hacia ciénagas sociales donde los “enemigos” no son tan claros, tan cristalinos o, directamente, tan enemigos. Las cacerolas, el grito de (la avenida Figueroa) Alcorta, no puede abstraernos de la realidad de que las lecturas ideológicas son, a veces, arbitrarias. Pero tampoco se puede obliterar el ordenamiento clasista que el conflicto contiene. Quizás en la Argentina subsisten clases sociales.
Una campana de palo
El documento denominado Los trabajadores y el “paro agrario”, emitido por la CGT, con la firma de su secretario general, Hugo Moyano, indica que tampoco hubo paros y protestas de la Sociedad Rural y el resto de los organizaciones rurales cuando Menem y Cavallo saquearon la Argentina (…) Pero protestaban, reclamando mano dura junto a esos mismos medios de prensa, cuando los trabajadores resistían o los excluidos, negros villeros al fin (como se escuchó ayer de los “piquetes paquetes”) cortaban rutas, pidiendo para comer o pidiendo trabajo. Pero, atento a una mirada integral del problema, sutilmente, manifiesta que el aire quijotesco que se le da a “las protestas” no dice que un poco más de 900 oligarcas detentan 35 millones de hectáreas, mientras que 137.000 productores cultivan sólo 2.000.000 de hectáreas.
Es decir, aquí hay una mirada precisa sobre el error político mas profundo cometido desde el oficialismo, y que las entidades mas reaccionarias juzgaron como la variable mas funcional al éxito del conflicto: compactar el campo, reducir su problema a una actualizada realidad binaria entre unitarios y federales, cuando el número que estos días estalla en la cara de todos frente a las “compensaciones para pequeños productores”, implica caer sobre el 80% productor del 20% de producido, de soja hablamos. ¿La Federación Agraria ha intentado separarse, al menos discursivamente, de la Sociedad Rural? Sí. ¿Y la Sociedad Rural de ellos? No. La Sociedad Rural, viejo habitante del salón nacional, olfatea de qué lado hay legitimidad.
Ahora que se calman las aguas, puede pensarse que el repliegue al binarismo, fue una apuesta con cálculos sobre correlaciones de fuerza. Los agoreros de cierta pos-modernidad, los amantes de las imágenes líquidas del presente y de lo real, tienen que entender que de uno y otro lado, la Argentina, es un país que no quiere dejar de ser lo que alguna vez fue. Aunque eso nos depare un futuro inquietante, incierto, lleno de tensiones.
(Publicado por el arte -de copiar y pegarse a uno mismo- en este semanario donde arrimo algo a la olla.)
Ah, me encantó esto: Parece que se quiebra, pero no. Parece que va a decir 5 por 1 no va a quedar ninguno, pero no. Parece que va decir “compañeros”, pero no. Lo que decíamos antes, es el permanente vaivén del kirchnerismo: llegamos hasta donde se preanuncia el clivaje, y nos quedamos ahí.
Rupturas y continuidades
La mayoría popular que eligió a Cristina Fernández sabía que estaba votando una continuidad política, administrativa y económica. Los días siguientes a la elección, y al crudo de sus resultados, participamos públicamente de la disección analítica del voto, en términos estructurales, fundada alrededor de un cierto escándalo: los votos vinieron del conurbano, del interior, pero no de las ciudades. Y muchos se disponían a narrar la hermenéutica del voto a través de lo que parecía una imagen inapelable: son esas ciudades (las grandes ciudades) las que no quieren al modelo K. Pero la rebelión, ay, vino del campo. Aunque hallando en la ciudad su eco, migrando hacia ellas también, su capacidad nerviosa.
Parecemos vivir días de rupturas. Cualquiera que sigue el pulso de la política argentina, podía observar que estaban en estado de latencia. ¿En qué quedó aquella consigna de la presidenta sobre la sinergia entre el campo y la industria cuando su campaña hacía pie en un pacto social? Su pacto social, ya que estamos, mas que hacer pie en las alianzas de Capital y Trabajo, lo hacía operando sobre posibles reconciliaciones, y la presidenta decía que la industria y el campo, el modelo industrialista y el modelo agrario y ganadero, a expensas de un momento internacional excepcional, debían superarse a través de una síntesis, de una “sinergia”.
Pero en los discursos de estos días, advertimos una muletilla: a las razones urgentes por las que el corte de ruta rural debía ser levantado (evitar el desabastecimiento que amenaza sobre todo a los mas humildes) se agrega el desabastecimiento de insumos a las fábricas e industrias. El campo interrumpe el circuito productivo industrial. Es decir, aquí se repone la realidad binaria del campo y la industria. Introduciendo una dimensión mas a la clásica apelación que parece encolumnar, no masivamente, mas sí ideológicamente en estratos intensos y nerviosos, a quienes detestan la política de Derechos Humanos, los juicios y castigos. Al gobierno lo enfrenta la vieja Nación: la que aman los militares y los grandes terratenientes. Y algo de eso hay.
Campo vs. Industria
¿Pero qué sería del kirchnerismo sin esa restauración discursiva de la sociedad binaria? Por más buena voluntad y carestía discursiva electoral la realidad es que el kirchnerismo en la confrontación mide su apuesta de equilibrio. No hay política sin enemigos, dice su biblia. Incluso algo más, la memoria popular podría decir: cuando el país tuvo esas dicotomías fue cuando vivimos mejor. Pero reducir la sociedad de hoy en una realidad que no existe mas, parece un acto de cobardía o pereza intelectual. Sin embargo, ¿a ese mundo de oposiciones es al paraíso perdido que el arca kirchnerista nos quiere devolver?
La sensación es que el kirchnerismo es el sostenimiento de un esquema económico ganador (el campo, pensémoslo en bloque una vez mas, ¿no es uno de los beneficiarios privilegiados?) pero el corazoncito político K detesta a los ganadores. Es una gran política que hace ganar a quienes odia, y no "gratuitamente". Sigue siendo una forma de arbitrar en favor del modelo de un orden democrático que actúa como en los Derechos Humanos: la hegemonía cultural de los vencidos. El ganador moral es el derrotado, pero el derrotado histórico, o sea, el obrero, el empresario nacional, el militante desaparecido, sus familiares a quienes se adeuda justicia. Así de simple: su narración es simbiótica a la del campo popular (que mas que popular, parece un campo de significaciones).
Vayamos por partes: ¿qué está en juego?
Cristina y Kirchner tienen una comunicación directa mejor: mas fina por gruesa, digamos (gruesa porque ordena brutalmente las cosas, para salud del orden alguna vez perdido). Pero en una pelea tan puntual, con tantos matices, como ésta, el liderazgo de Cristina adquiere una relevancia por la necesidad de sutileza narrativa. Las retenciones, además de recaudar para el estado, reducen los precios internos de los alimentos, gasto por excelencia de los sectores más postergados. Las retenciones reducen el ingreso de los propietarios de tierras (éstos no necesariamente viven en su mayoría en el interior, a raíz de la mecanización del campo la mayor parte de los propietarios hoy viven en ciudades). La pregunta es: ¿cómo se distribuye el ingreso? Los productores de soja pagan retenciones en compensación a una política de tipo de cambio que los favorece enormemente y por la que ellos no hicieron nada. Veamos, si se reemplazaran las retenciones por un impuesto a las ganancias más alto, no habría reducción de precios internos de los alimentos. También al poder cada productor vender cualquier cantidad que quisiera en el mercado internacional a precios internacionales querría venderlos en el mercado interno al mismo precio. Queridos liberales argentinos: Uribe le cobra retenciones al café. ¿Qué tipo de cambio tuvieron Japón y Corea durante su industrialización? Cristina quiere defender el consumo y no dejar que todo lo que se produzca se exporte. Ni mas. Ni menos.
Clase media vs. Clase obrera
El kirchnerismo, originalmente, es un producto de la clase media. El kirchnerismo es clase media, aunque sea una de sus partes. El problema, la dificultad, es que la clase media, como categoría, imanta tantos sentidos que, entonces, por amplitud, es una categoría insuficiente. No entremos en análisis estructurales de los que no salimos vivos. Pero el kirchnerismo, primero, quiso ser de la clase media, levantando en los derechos humanos, en la renovación de la corte, y en un pequeño programa de reformas políticas, el humor de un sector de esa clase. (Y la sintonía de Página 12 al relato oficial puede ser vista como una de las formas contractuales de esta alianza). Lo que pasa es que el pedazo kirchnerista de la clase media no se reconoce en la clase media. No diría nunca como sí un pequeño, mediano o grande productor a la vera de la ruta, nada en contra de los “negros villeros”.
Del discurso oficial hay un rastro pegajoso, certero, que apunta la discusión: distribuir el ingreso (frase que se va ahuecando tanto, como la apelación a los pequeños y medianos x) significa pensar en distribuir qué, los ingresos de quiénes. Porque distribuir para algunos es distribuir los ingresos del Estado (sin decir nada de la estructura impositiva). La distribución es el Estado en el Mercado.
De los resultados concretos del conflicto es cuestión de esperar que el tiempo los vaya cantando. Pero ya hay un resultado secundario y político: la aparición “a los cien días” de la forma, el contorno y la sustancia de la conducción de Cristina (aún permanecía eclipsada por la estela de Néstor) que parece mas profunda a la hora de bajar la retórica K hacia ciénagas sociales donde los “enemigos” no son tan claros, tan cristalinos o, directamente, tan enemigos. Las cacerolas, el grito de (la avenida Figueroa) Alcorta, no puede abstraernos de la realidad de que las lecturas ideológicas son, a veces, arbitrarias. Pero tampoco se puede obliterar el ordenamiento clasista que el conflicto contiene. Quizás en la Argentina subsisten clases sociales.
Una campana de palo
El documento denominado Los trabajadores y el “paro agrario”, emitido por la CGT, con la firma de su secretario general, Hugo Moyano, indica que tampoco hubo paros y protestas de la Sociedad Rural y el resto de los organizaciones rurales cuando Menem y Cavallo saquearon la Argentina (…) Pero protestaban, reclamando mano dura junto a esos mismos medios de prensa, cuando los trabajadores resistían o los excluidos, negros villeros al fin (como se escuchó ayer de los “piquetes paquetes”) cortaban rutas, pidiendo para comer o pidiendo trabajo. Pero, atento a una mirada integral del problema, sutilmente, manifiesta que el aire quijotesco que se le da a “las protestas” no dice que un poco más de 900 oligarcas detentan 35 millones de hectáreas, mientras que 137.000 productores cultivan sólo 2.000.000 de hectáreas.
Es decir, aquí hay una mirada precisa sobre el error político mas profundo cometido desde el oficialismo, y que las entidades mas reaccionarias juzgaron como la variable mas funcional al éxito del conflicto: compactar el campo, reducir su problema a una actualizada realidad binaria entre unitarios y federales, cuando el número que estos días estalla en la cara de todos frente a las “compensaciones para pequeños productores”, implica caer sobre el 80% productor del 20% de producido, de soja hablamos. ¿La Federación Agraria ha intentado separarse, al menos discursivamente, de la Sociedad Rural? Sí. ¿Y la Sociedad Rural de ellos? No. La Sociedad Rural, viejo habitante del salón nacional, olfatea de qué lado hay legitimidad.
Ahora que se calman las aguas, puede pensarse que el repliegue al binarismo, fue una apuesta con cálculos sobre correlaciones de fuerza. Los agoreros de cierta pos-modernidad, los amantes de las imágenes líquidas del presente y de lo real, tienen que entender que de uno y otro lado, la Argentina, es un país que no quiere dejar de ser lo que alguna vez fue. Aunque eso nos depare un futuro inquietante, incierto, lleno de tensiones.
(Publicado por el arte -de copiar y pegarse a uno mismo- en este semanario donde arrimo algo a la olla.)
Ah, me encantó esto: Parece que se quiebra, pero no. Parece que va a decir 5 por 1 no va a quedar ninguno, pero no. Parece que va decir “compañeros”, pero no. Lo que decíamos antes, es el permanente vaivén del kirchnerismo: llegamos hasta donde se preanuncia el clivaje, y nos quedamos ahí.
miércoles, abril 02, 2008
El fin de una era
1
No se puede ser hegemónico si eso supone que el 80% te quiere. Cosa que, en los votos, nunca ocurrió.
Dos subproductos valiosos de esto: la revalorización política de Cristina y de Martín Lousteau.
2
2 de abril en clave reconstrucción democrática: soldado, gracias por perder. Acá, desde acá, desde este torpedo, en el que creemos que recordar es un acción política del presente, aspiramos nacionalmente a que ningún patetismo continúe actuando y acentuando el déficit de historicidad que envuelve al problema Malvinas, que es una causa nacional. Su malditismo radica en el contexto social y político en el que su capítulo guerrero se desarrolló, atrapando la raíz en una operación política nacional y popularmente necesaria: tumbar al brazo militar, al partido militar, cosa que ocurrió (siendo capaz de borrar cualquier mínimo rastro en su honor, bajo el cual pueda ser recuperado). Pero si se hace la historia de Malvinas, se recorre su itinerario en la historia argentina, la guerra podrá estar envuelta en formas políticas horrorosas, pero incapaces de ocultar la justicia de su causa.
No se puede ser hegemónico si eso supone que el 80% te quiere. Cosa que, en los votos, nunca ocurrió.
Dos subproductos valiosos de esto: la revalorización política de Cristina y de Martín Lousteau.
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2 de abril en clave reconstrucción democrática: soldado, gracias por perder. Acá, desde acá, desde este torpedo, en el que creemos que recordar es un acción política del presente, aspiramos nacionalmente a que ningún patetismo continúe actuando y acentuando el déficit de historicidad que envuelve al problema Malvinas, que es una causa nacional. Su malditismo radica en el contexto social y político en el que su capítulo guerrero se desarrolló, atrapando la raíz en una operación política nacional y popularmente necesaria: tumbar al brazo militar, al partido militar, cosa que ocurrió (siendo capaz de borrar cualquier mínimo rastro en su honor, bajo el cual pueda ser recuperado). Pero si se hace la historia de Malvinas, se recorre su itinerario en la historia argentina, la guerra podrá estar envuelta en formas políticas horrorosas, pero incapaces de ocultar la justicia de su causa.
Estreno canal Encuentro – miércoles 2 de abril a las 22:00 hs.
EFEMÉRIDES – 2 DE ABRIL
El día miércoles 2 de abril, conmemorando el “Día del Veterano y los Caídos en la guerra de Malvinas“, el canal ENCUENTRO del Ministerio de Educación de la Nación estrena EFEMÉRIDES 2 DE ABRIL a las 22 hs., dirigido por Sebastián Mignogna.
Grabado en Cabo Vírgenes (provincia de Santa Cruz), con alumnos de la Escuela Rural N 31 “Gendarme Argentino“ y en el puerto de Río Gallegos.
Este programa cuenta con la participación especial de los periodistas Federico Lorenzy Fabián Bosoer, el historiador Rodolfo Terragno y los conmovedores relatos de ex combatientes de la guerra, que viajan a Malvinas y cuentan su experiencia a través de una cámara que los acompaña.
Este año comienza esta segunda etapa del ciclo EFEMÉRIDES, realizado por la productora EL PERRO EN LA LUNA para el Canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la Nación.
Se emitirá el miércoles 2 de abril en los siguientes horarios:
6:00 / 10:00 /14:00 / 18:00 / 22:00.
EFEMÉRIDES – 2 DE ABRIL
El día miércoles 2 de abril, conmemorando el “Día del Veterano y los Caídos en la guerra de Malvinas“, el canal ENCUENTRO del Ministerio de Educación de la Nación estrena EFEMÉRIDES 2 DE ABRIL a las 22 hs., dirigido por Sebastián Mignogna.
Grabado en Cabo Vírgenes (provincia de Santa Cruz), con alumnos de la Escuela Rural N 31 “Gendarme Argentino“ y en el puerto de Río Gallegos.
Este programa cuenta con la participación especial de los periodistas Federico Lorenzy Fabián Bosoer, el historiador Rodolfo Terragno y los conmovedores relatos de ex combatientes de la guerra, que viajan a Malvinas y cuentan su experiencia a través de una cámara que los acompaña.
Este año comienza esta segunda etapa del ciclo EFEMÉRIDES, realizado por la productora EL PERRO EN LA LUNA para el Canal Encuentro, del Ministerio de Educación de la Nación.
Se emitirá el miércoles 2 de abril en los siguientes horarios:
6:00 / 10:00 /14:00 / 18:00 / 22:00.
martes, abril 01, 2008
lunes, marzo 31, 2008
escuchado por ahí
El otro problema asociado con imponer un impuesto a las ganancias al agro es similar al que plantean los sindicatos: el salario no es una ganancia, por más que sea alto. Según la teoría económica, lo mismo ocurre para el "campo": el precio de los productos agrícolas, además de la ganancia asociada con las inversiones tiene otro elemento: la renta de la tierra. La renta de la tierra es un componente del precio que no es asimilable a las ganancias del capital, sino que surge del monopolio sobre las condiciones naturales (en este caso, la fertilidad del suelo, el clima, las precipitaciones). Las retenciones apuntan a captar para toda la sociedad la parte del precio de los productos agrarios que no paga la inversión productiva sino las condiciones extremadamente favorables de las tierras argentinas. Con el mismo argumento se han nacionalizado las tierras petroleras sin nacionalizar la producción. Es cierto que el compró un campo (sea agrícola o petrolero) puede quejarse porque cuando lo hizo esperaba recibir toda la renta, pero eso es más bien un error del pasado (no haber gravado la renta antes) que una condición eterna, justa e inamovible.
domingo, marzo 30, 2008
Mas solo/ que Lo Vuolo (completado)

Si es el mejor momento de la Argentina, pregunto, el gobierno que gobierna ese país exitoso, ¿tiene algo que ver? Un grupo faccioso domina la Nación. ¿Por qué alguien que habla así, de un gobierno elegido hace 5 meses por la mayoría popular, después tiene la autoridad moral de llamar a la paz? ¿Carrió sabe que es violenta? Un pasado que no debe volver. Hay mil formas de leer esa frase. Una, la que yo elijo, es la de la amenaza latente de la frase.
(Insisto, la pregunta es, ¿existió algún momento exitoso en el país a pesar del gobierno de turno? ¿Hay alguna época, un período, en el que un mal gobierno era ajeno, carecía de algún tipo de responsabilidad sobre el éxito económico? Las condiciones externas y los actores económicos libres, y un gobierno faccioso que, a pesar de su maldad, no puede herir al momento...)
(Insisto, la pregunta es, ¿existió algún momento exitoso en el país a pesar del gobierno de turno? ¿Hay alguna época, un período, en el que un mal gobierno era ajeno, carecía de algún tipo de responsabilidad sobre el éxito económico? Las condiciones externas y los actores económicos libres, y un gobierno faccioso que, a pesar de su maldad, no puede herir al momento...)
Escraches mediáticos por todos lados. Que Carrió bancó (hasta Prat Gay) las retenciones, que D´Elía le regalaba una cala a Cavallo.
El amigo Axel Kicillof la rompe.
El kirchnerismo, originalmente, es un producto de la clase media. El kirchnerismo es clase media. Lo que pasa es que la clase media es algo que imanta tantos sentidos, que entonces, por amplitud, es una categoría insuficiente. No me meto en análisis estructurales porque no salgo vivo. Pero el kirchnerismo, primero, quiso ser de la clase media, levantando en los Derechos Humanos, en la renovación de la Corte, y en un pequeño programa de reformas políticas, el humor de un sector de esa clase. (Y la sintonía de Página 12 al relato oficial puede ser vista como una de las formas contractuales de esta alianza). Lo que pasa es que el pedazo kirchnerista de la clase media no se reconoce en la clase media. No diría nunca como sí un pequeño, mediano o grande productor a la vera de la ruta, nada en contra de los “negros villeros”. Por eso, el kirchnerismo, es producto de ese malestar cultural, del pedacito de clase media que no se reconoce a sí misma, que no tiene conciencia para sí de clase (media).
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