viernes, abril 04, 2008

Es difícil negar todas estas afirmaciones porque en efecto, esto es lo que a simple vista se observa y, por tanto, todas estas proposiciones coinciden con el tan preciado "sentido común" y la tan valorada "intuición". Los economistas ortodoxos gustan hablar así: "este modelo, aunque parece muy complicado encierra un contenido totalmente intuitivo" y por tanto, según parece, cierto. Así y todo, lamentablemente, la tarea científica no consiste únicamente en describir lo que todo el mundo observa para luego sostener que es verdad porque, precisamente, cualquiera puede verlo. Y menos todavía "simplificarlo" y traducirlo a un sistema de ecuaciones. Digo lamentablemente porque es indudable que de ese modo la tarea teórica sería mucho más sencilla de lo que en realidad es. Pero justamente la ciencia es ciencia porque avanza más allá de las apariencias. Aun la ortodoxa. Y en ese punto, precisamente, se ubica la dificultad de la teoría de la renta de la tierra. Como quién dice, Lucas, las apariencias engañan. Para eso está –o debería estar- la economía: para enderezar esos engaños, no para apoyarse en las apariencias triviales, sino para explicar lo que hay detrás de esos fenómenos superficiales.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

a la mierda...estaria bueno que alguien traduzca el kit de la cuestion. No se cual es de los buenos y eso me hace odiarlos por las dudas. "Desconfia de todo economista" no se si no habria que matarlos ahora antes de que sea tarde.
el almacenero

Shakadal dijo...

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