domingo, junio 22, 2008

Progresismo y barbarie


Si algo me gustó de Kirchner siempre fue su malestar. Un malestar frente a los protocolos, cualquiera de ellos: los internacionales, los mediáticos, los partidarios, los patrios. Menem se divertía, pero en esa diversión no había cuestionamiento, aunque toda risa

El kirchnerismo siempre jugó en la tensión entre lo social y lo republicano. Entre la grosería reivindicativa popular (que parece detestar la pacatería oficial) y dos o tres columnas básicas de una República (Corte, etc.). Con esa combinación, dijo: no me para nadie. Curto + D'Elía + Hebe + Chacho + Estela.

Y esa tensión, ese malestar, se expresó desde el vamos, con el PJ. Digamos que con su fórmula-bandera de: “el que gana conduce, etc.”, con el pragmatismo puro y duro, virtud de siempre del peronismo, pero cuya consecuencia dramática llevó al menemato.

Es lo mejor del kirchnerismo, aún en sus paradojas prácticas.

Lo que yo no quiero es que el kirchnerismo deje de mirar (aunque sea, como hoy, con nostalgia) a los significados mas o menos amplios del progresismo.

Tá claro que ahora nadie se hace cargo, nadie frepaseó, nadie cortó la luz con Graciela, en fin. El kirchnerismo, en parte, es el Frepaso posible. O era eso. Con la pata duhaldista (que Duhalde en su momento soñó), y con la dosis radical justa, mínima, suficiente. Protocolar.

El progresismo en los ’90 era una pregunta por lo social, por los "costos del modelo". Y esa pregunta, esa constancia, dicha en Palermo, claro, caricaturizó la cosa en términos de progresía. Su reverso posibilista era una especie de agónico respaldo a un discurso nacido para testimoniar. Progresismo vs. Gestión.

El progresismo se me representa como un discurso cuya historicidad no se pierde nunca, es restaurador, paradójicamente, de las continuidades. Se instala siempre sobre un presente histórico. Es la modernidad. Y la pregunta social que se hacía en los ‘90 argumentó, justamente, lo republicano. Fue su soporte. Mala república y cero justicia social. La corrupción es un problema económico estructural, decía Chacho.

Ahora, en esta nueva era, y por afuera del círculo oficial, lo que queda de progresismo refleja una inquietud republicana mas vaciada de contenido social. Lo que podría configurar, casi, un reconocimiento involuntario de que "el país funciona". ¿La primera crisis política sin crisis económica?

El progresismo (¿un discurso de las formas?) creo que no hay que abandonarlo. No importa lo peyorativo: lo "progre" que todos se anotan para detestar (esos diputados libre pensadores vs. los 100% Kunkel). No nos podemos perder en la fetichización de Lilita. Quiero decir: no podemos perdernos en los laberintos lascivos de la mensajera. Hay que construir una república, una ciudad de los niños, una ciudad universitaria, un hotel en Mar del Plata, una universidad tecnológica, etc. El progresismo, es una conmoción que hay que tener adentro. Una vez hablando con un sindicalista gráfico me dijo: siempre un trosco tenés que tener. Uno que te rompe las pelotas. Que te obliga a actuar mas rápido. Hay que tener al progresismo adentro.

Y la pregunta es: ¿cuál es ese progresismo de carne y hueso? Kirchner y Cristina son el progresismo autoritario, supongamos. Ok, es complicado lo de las formas. ¿Quién diría que Zapatero es autoritario? ¿Qué dirían si se hubiesen muerto dos chacareros por una represión ordenada por Cristina? ¿Qué significa la decisión de no reprimir? ¿Ya se pensó y escribió lo suficiente sobre eso? ¿O quedó reducido a la renuncia a las herramientas del Estado?

Quizás definir al progresismo incluya tantas incertidumbres como el peronismo. Evidentemente el progresismo tiene un emblema: ser y parecer. Y no lo digo peyorativamente. Ahí está su nervio. Se incorpora al proceso, no es el progresismo un lugar en el que "hay que estar". No es mas que acciones, contradicciones. No es un adentro. Para progresar hay que tener el contrapunto con el progresismo. En la intimidad. Orgánico. El soldadito de anteojos, de la serie Nam, que lee en la trinchera, que cada tanto se pregunta: ¿qué es lo que estamos haciendo acá?

Eso que somos todos nosotros, en definitiva.
(...)

Tengo el mp3 de una trabajadora social

pero esta es tan linda, a pesar de todo.

jueves, junio 19, 2008

Sábado con "Los Resistentes": invitación a los blogueros.


peña solidaria

por
Los Resistentes


La recaudación será destinada a la realización del documental Los Resistentes.
Historias de la “resistencia peronista”.

“Queremos contar a través de una película, la historia de miles de compañeros anónimos que, surgidos de las entrañas del pueblo peronista, resistieron la ofensiva terrorista de la oligarquía contra sus condiciones de vida y de trabajo”

SABADO 21 DE JUNIO
DESDE LAS 20 HS.

En el Centro Barrial Del otro lado, avenida Caseros 3033 (y La Rioja), Parque Patricios.

Habrá empanadas criollas, tortas fritas, dulces, café y vino.

Músicos:
Tejune (folclore)
Jacha Marca (Sikuris)
La Revuelta


(Colectivos que te dejan: 6, 25, 32, 50, 65, 91, 101, 118, 128, 134, 150, 188 y Subte H)

martes, junio 17, 2008

Y si he de dar un testimonio sobre mi época es éste: fue bárbara y primitiva, pero poética.

Hoy ya está instalada la condición de posibilidad para que el kirchnerismo empiece (como rezó Mendieta alguna vez): y es que existe el anti-kirchnerismo. El kirchnerismo como negación de la negación. Hizo falta que alguien se pare de manos, y de que la lucha política sea menos virtual, o, además de virtual... Al principio tuve la impresión, que aún mantengo, de que se trata de la primera vez que el kirchnerismo enfrenta algo que está dentro de la sociedad, y no afuera como los militares, el FMI, la "década del '90", etc. Y es así. Y así fue pasando, golpe a golpe, verso a verso, este tiempo. Hoy, después de la segunda cadena, a quienes tienen responsabilidades políticas reales y concretas del sector agrario, el eje les fue cambiado. Y eso es correcto. Yo veo 3 actores del otro lado, veo lo que ven todos, ¿no? Pero lo podría dividir en 3: las entidades + los "autoconvocados" + las cacerolas metropolitanas. Estas últimas tienen un efecto reactivo con las coordinaciones políticas de los primeros dos. Los "autoconvocados" resultan una cruda vanguardia en las rutas que desborda constantemente a las 4 entidades, cuando el conflicto asciende, pero que se trata de la tracción que genera en los pueblos el conflicto. O sea, mas que vanguardia, base. Lo que es mas difícil. Pero cada vez que las entidades conducen o sintonizan bien la expansión vanguardista en las rutas, la ciudad (cacerolera) acusa recibo: todos hacen sonar las campanas, al unísono, en una misma reacción a algún discurso oficial. Esta es una vertebración compleja con la que estoy sanateando, pero que tiene un hilo de clase muchísimo menos visible que el del color de las pieles, ya que ése, fácticamente, es improbable, y que encima conforma una especie de complejo de discriminación positiva que un país como la Argentina no merece. Decimos negro/blanco diluyendo (distorsionando) el contenido clasista que asumen los discursos. No habría otro modo, porque en realidad, quien vocifera oscuramente así, es, son, los blancos. Pero si fuese por mi, a pesar de que el desempeño mediático del gobierno mejoró hoy notablemente, según mi modesto entender, debería dejar de hablarse en esos términos. Mas allá de eso, habría que anotarse una tarea para el hogar: definir, precisar, qué significa "golpismo". La conspiración es la esencia de la política. Que alguien "aproveche" esto, como Duhalde, en fin, depende siempre de los métodos, de la clase de conspiración, de los límites -siempre imprecisos- de la política en democracia. Toda política es conspirar. El tema es que el status golpista merece que, de serlo, de tener base la sospecha, de ser cierta, la sociedad tiene que ser informada, casi con lujo de detalles, acerca del mismo. En todo caso, lo que habría hasta donde nuestros ojos ven es un creciente discurso autoritario, que niega elementos esenciales del funcionamiento gubernamental, que culturalmente se siente legítimo (cuando se siente vulnerado) de una reacción mucho mas elocuente de lo que tolera de la Argentina negra (ay!). Porque, imaginemos que después de mas de 90 días de lock out por la "confiscación" de una parte de la renta... ¿qué le queda a un cartonero que vive en un asentamiento sin agua, sin luz, etc.? Básicamente... inmolarse. Ponerse un pullover de trotyl e ir a abrazar al intendente. Con lo cual, ya hay dos cosas que sumo que deberían abandonar el lenguaje político: la dicotomía blanco/negro y el golpismo. La ciudad, una parte de ella, se siente irritada por muchas mas cosas que las retenciones. La fracción terrateniende residente en las ciudades es mínima. Pero conjugado con el imaginario amigable del campo hay una reacción contra otras cosas del gobierno (inflación sobre todo, INDEC, etc.) que la forma de "tratar" el conflicto expone. ¿Hay una Argentina católica? Y, sí. Y la gente que vive del campo, con el campo, invirtiendo en él, aún con todo el complejo tecnológico, depende en su inversión de la naturaleza mas que de las conductas sociales que dominan al mercado. Al menos de manera mas directa. Entonces, claro, en algo hay que creer. Y en algo se cree. Y qué duda cabe de que este gobierno tiene un discurso ásperamente anti-clerical. No menos que el de mucha generación del '80. Aunque combinado con cierto dejo anti-liberal, alimentado en las "torpes" incursiones intervencionistas... En fin, mas allá de los resultados, el adversario está a nuestra derecha. Nótese que no usé la palabra enemigo.

La estética es la ética del porvenir.

Hay que poner huevo.



(y cabeza)

domingo, junio 15, 2008

Me asumo como un tipo de trato cotidiano con la duda. No la duda mayúscula, la que te visita en momentos decisivos de tu vida, como por ejemplo la “duda vocacional”. En ese sentido, al contrario. Y sin embargo sí la pequeña duda, ese mordisco, esa baja intensidad en la que se mueve la conciencia, es decir, cuanto de nuestro pensamiento transcurre rumiante, los balbuceos inconfesables de las nimiedades. Ejemplo: partido de fútbol semanal, con un agregado cuya postrera consecuencia es incomparable con el entusiasmo que suscita. Fútbol + asado. Una hora de pésima competencia, 5 contra 5, a cara de perro. Después todos felices a comer un asado, una que otra birra, cantito, debate alrededor del periodismo deportivo. En fin. Volvés y ya se hicieron las 2 y media de la mañana, y mañana a las 8 la colimba cotidiana. Desde que empezaste a promediar el asado, esa pequeña duda, como una mosca, ya te empieza a visitar. ¿Me baño? Alguien te puede ver hasta "pensativo", lo estás oyendo mientras te habla de su odio al colorado Liberman, pero te estás diciendo, empezando a decir, "cuando llego, ¿me baño?". No puedo dormir pegoteado, desde pibe, no es sólo la sábana adherida a la rodilla, a la frutilla de que te quedó en la rodilla, no, es algo obsesivo, como si una lámina abrasiva produjera tu cuerpo… Algo tan pegajoso como el intento lírico y trolo de esta misma descripción. Pero esa pequeña duda no existía si estaba tu madre, tutor/a o encargada marcando en zona. Y así fue, de pibe. Pero ahora, bueno, tu mujer duerme, ni en pedo te espera despierta, y vas masticando la duda. ¿Y si me baño mañana? El frío es central, tendría que existir un baño que te bañe como esos lavadores de autos, un pasillo que te tira agua caliente de los costados, chorros a presión y una espuma, y al final te espera una toalla calentita. Mas de una vez, alguna noche o madrugada, muerto, le dijiste: “me baño mañana”. Y ella respondió: “pero sííííí…” Y ahí sentiste que la comprensión, valor abstracto muchas veces, se encarna verdaderamente en esos pequeños moldes cálidos (nos aceptamos así, en lo silvestre), pero claro, no es que venías de jugar al fútbol, venías de una cena, una fiesta, una gilada. La cosa es que volvés, pensás, anotás en tu pizarrón mental costos y beneficios… Y esa vez, casi como probando una nueva experiencia, decidís acostarte sin bañarte. Cansado, te cambiaste en silencio, te acomodaste, le diste un beso en la frente… Y cuando estás a punto de sentir que ingresás al sueño, ella, mientras gira en la cama de un costado al otro, con voz de zombi, te dice: "¿no te bañás?". Y sin saber (la que sería otra duda demoledora) si es un reproche, una advertencia o la simple confirmación de un sobresalto rutinario, le decís: “tenés razón, me pego una duchita rápido”. Obediente. Así fue hoy. Salí de casa para visitar a mi viejo y hacer un par de cosas, a eso de las 3 y media. Y volví tarde, muy tarde, porque terminé agarrando otro camino, de cuya sinuosidad orgánica este blog es testigo o testimonio. El cansancio físico, como después de un partido. La ideología, como la vocación, como si uno hubiese fijado domicilio existencial (tenés claro lo que sos). No hay Duda. Pero hoy, mientras viajaba palpitando en la radio la escaramuza que hubo y se venía, como si fuera un domingo, tratando de pescar resultados, mensaje va, mensaje viene. Y en el camino veía las colas de los teatros, gente en las librerías, la vida de los otros, de la inmensa mayoría silenciosa... Sentí que iba a jugar al fútbol. Sentí que estábamos los diez. Me sentí rodeado de una indiferencia igual a la que tienen algunas mujeres con el fútbol. Un sentimiento, colectivizado, que quebró su frontera de género, alrededor del cual mucha gente ni se sienta a ver, ni a esperar resultados. Como quien levanta las cejas, ni opina ni comenta, ya no tiene demasiado claro qué tiene que ver eso con su vida. Mucha gente buena, simplemente, espera que esto termine, y que termine como sea, y que termine porque sí, porque no se puede ir la vida en esto. Insisto: como muchas mujeres esperan que terminen los mundiales. Algunos, muchos, tenemos camisetas, yo la tengo y la transpiro. No me interesa, nunca me interesó, el fútbol como usina metafórica de nada. Menos, de la política. Pero las pasiones son fuertes. Desbordan. Ayer, Alberto, flanqueado por Aníbal, daban pie a una de mis trilladas percepciones: Los Fernández son la mejor banda de sonido, lejos. Pero la “didáctica” de la sensatez, cuerda imperante en la verba albertiana, ayer, anoche, sonó levemente excesiva, se cristalizó un poquito. Si cada sector es una parte, y el gobierno es el árbitro en el juego de intereses de las partes, entonces, el gobierno es la representación ¿de qué? Mas que el todo ser la suma de las partes, ¿un gobierno sería el árbitro entre las partes y el resto (que mira por TV), es decir, de esa marea no corporativa que vive al día su vida de a pie? O sea, la sociedad, ¿qué es? Y si en esos “sectores” tan poco dóciles a ser la parte, no existiesen sus dos desvíos (desborde social o sectarismo elitista), ¿tal vez no habría política? No solamente hay estado, sino, hay política para encuadrar a los “sectores”. No habría política sin ese riesgo de la parte que se cree el todo. La disputa de hoy, en sus mil matices, es una disputa sobre la política, sobre el Estado, y de alguna manera, a pesar de muchas cosas, es una disputa alrededor de la autoridad democrática. Y como no la hubo en mucho tiempo, desde el 83 para acá. Me niego, humildemente, a adosar el término “golpista”, y sin embargo, la tensión institucional que recorre al país algo se parece a abrir un abismo sobre ciertos límites. El canal de la posible y denunciada “destitución” es imprevisible, o inexistente (aún). Pero esa vena tapada entre el descontento, entre una energía social sin política, de repente, podría ser mas simple y llano: hoy el hombre fundamental es Daniel Scioli. El hombre portador de gestos mas decisivos. Cuánto empezaría a temblar si demorase mas de 20 minutos en responder una llamada. El “golpe” sería, tal vez, la opción de continuidad de una guerra de palacio al interior del PJ. La política de los otros está adentro. Pero hay algo, afuera, a la intemperie, que sigue siendo histórico. El país puede volver a dividirse, a quebrarse en dos. Lo "popular", si el kirchnerismo, con su centralidad peronista lo es, tiene una oportunidad. Lo popular se construye por negación. Ahora que existe lo otro... Entré despacito esta noche, puse la ropa junto a la cama, y cuando giró, después de que le besé la frente, me dijo: “¿no te bañás?”.

sábado, junio 14, 2008

Escudé

(...)

Más aún, ninguna ciudad latinoamericana ha sido bombardeada por otros países de la región,como lo han sido las europeas y las asiáticas. Es como si entre nosotros tuviera vigencia un imperativo categórico que se cumple a rajatabla y que no tiene paralelos en otras regiones: "No bombardearás ciudades". Incluso en el ámbito de la violencia interna resulta claro que -sin ánimo apologético- ni Pinochet ni Videla fueron equiparables a Hitler, Pol Pot o Milosevic.

(...)

En verdad, aunque el Mercosur no es lo que pretende ser, se ha convertido en más de lo que hubo de ser. Es un poderoso mito que funciona. Más que bloque comercial, es un lubricante que afianza la cooperación informal, vacunando contra la escalada de los conflictos. Se encuadra en un estilo diplomático sofisticado y sui géneris que no puede descifrarse a partir de la literalidad lineal de sus discursos y documentos. Leer el Tratado de Asunción que lo hizo nacer es equivocar el camino. Por cierto, la diplomacia latinoamericana descansa sobre una cultura difícil de decodificar para el extranjero.

(...)

Con sus luces y sombras, nuestra novísima civilización es un actor relativamente benigno de la comunidad global. El bicentenario de su nacimiento se aproxima. Sin renunciar a la corrección de sus imperfecciones históricas, es hora de rendir tributo a su grandeza.
Boca de Tormenta.

miércoles, junio 11, 2008

Los hechos armados

"La política es el seno en que se desarrolla la guerra, dentro del cual yacen escondidas sus formas generales en un estado rudimentario." (Clausewitz)

"Si pensamos cómo surge la guerra veremos que la concepción de la guerra no surge con la ofensiva, porque esta tiene como objetivo absoluto, no tanto el combate sino tomar posesión de algo. La guerra surge primero con la defensa, porque esta tiene como objetivo directo el combate, ya que la acción de detener el golpe y el combate son, evidentemente, una misma cosa. Detener el golpe es una acción dirigida por entero contra el ataque y, por lo tanto, lo presupone necesariamente; pero el ataque no está dirigido contra la acción de detener el golpe, sino hacia otra cosa: la posesión de algo y, en consecuencia, no presupone a la primera. Por consiguiente, es natural que quien haga entrar en acción primero al elemento de la guerra, quien desde su punto de vista sea el primero que conciba dos bandos opuestos, establecerá también las primeras leyes de la guerra, y es natural que sea el defensor." (Clausewitz)

"Es la conciencia de clase poseedora que la burguesía tiene de sí misma -como expresión de su ser social- la que la lleva permanentemente a "sentirse" atacada ante cada intento de conquista, recuperación social y política de los sectores desposeídos." (J. C. Marín)


URGA

Al estudiante le dispararon en un pasillo de la facultad
a la vista de todos, eso pasó en el año mil novecientos setenta
y cinco y no, no es una hoz sin mella lo que se ha de pintar
en la pared, a menos que sirva para reconsiderar el hecho
en relación al cereal que desde lo alto por un tubo en el muelle
a la bodega cae o allá en el polvillo cuando el recibidor hunde
una, dos en la panza de la bolsa, tres veces el calador hasta
el mango y ve palmaria la bondad de los granos pero decreta
chuza la entrega para devaluar. El Ente mayor es el Estado
y la mecánica se remonta a mil novecientos treinta: aparato
de regulaciones constantes que tiende a ser ejercido por una sola
cabeza capital, multiplicado en oficinas vacuas y vagas.
Y si el Sindicato media el descontrol, también la Universidad:
es trigo lo que hay alrededor del cuerpo caído, insectos muertos,
ácaros. Más allá un nuevo recibidor con su caladora en mano.
La cinta transportadora le acerca una bolsa, y otra y otra y otra.

(Sergio Raimondi, Poesía Civil, VOX, 2001)

sábado, junio 07, 2008

¿O es que acaso mi destino fue un recuerdo pensado y pasado en el pasado?


Hay una película de lo que fue, probablemente, la continuidad del Grupo de cine de Base, que acabo de ver por tercera vez. La película se llama “Las tres A son las tres armas”. Filmada en las precarias condiciones que vivía el grupo, durante su exilio en Perú. La película, del año 79, sigue siendo, así la vi la última vez, promocionada dentro del catálogo de películas a cuya autoría responde Raymundo Gleyzer. Ya conocemos su historia, sobre todo, el final trágico (el que sedimenta bastante las posibilidades interpretativas de su obra). En principio, en el caso de Gleyzer, estamos ante una obra, con todas las letras. Pero esta película de la que quiero hablar (cuya dirección específicamente cayó en manos de Jorge Denti), tiene características y rasgos sobre los que me gustaría avanzar. La ambientación es básica, y su eje narrativo simple: una lectura en ronda, dentro de una especie de living, con un mate que gira de mano en mano, y con planos cortos sobre las medias caras de varios militantes (mujeres y hombres). Se alcanzan a ver mitades de esas caras, hay un prurito obvio en no revelar esas caras. Imaginemos que son épocas de contraofensivas. Y si bien este grupo no pertenecía a Montoneros, las evaluaciones políticas que los restos del politburó del ERP mantenían, no distaban demasiado de las que motivaron la decisión de las contraofensivas montoneras. Pero acá no hay precisión: porque están leyendo un texto de un hombre muerto, a pocos años, cuya pertenencia orgánica era montonera. El mate gira, hay uno que ceba, y uno –principal- que lee un largo fragmento de la carta de Rodolfo Walsh. La primera escena es un allanamiento, es decir, un grupo de tareas que entra de golpe a un departamento, tira al piso a una mujer, en principio son tres, y uno da la orden de que revisen todo. Al cabo de tirar abajo una biblioteca y demás, le avisan al que da la orden de que no hay nada. Entonces, dice, nos vamos, y ordena que se lleven también a la mujer, que permanecía en el piso, desmayada… Cuando se retiran, la cámara queda fija en el living desordenado por la patota, y al cerrar la puerta, se apaga la luz, y una especie de luz cenital baja sobre una máquina de escribir que estaba en la mesa. Ahí empieza la voz a leer el texto. En el resto del film, mechados, hay algunos fragmentos, precariamente editados, que recuerdan al humor gleyzeriano, y didácticos, sobre no sólo la dictadura que en ese momento asolaba la Argentina, sino sobre el gobierno anterior que fue derrocado. Se insiste un rato con la imagen de Isabel Perón haciendo, en un juego de edición, el gesto nazi de la mano derecha hacia adelante. Bien, hasta acá una descripción un poco imprecisa de esa película. ¿Cuáles son los elementos que creo interesantes? Primero de todo, una especie de mensaje a sí mismos, dentro del campo de la militancia argentina, cuya mayoría vital, estaba fuera del país. Estamos vivos. Tenemos tiempo. Tiempo para leer atentamente la carta, fumar, tomar mate. Montar una película. Y, seguramente, aunque la película termina en la lectura del fragmento, tiempo para debatir su contenido después. Quien mire la película puede ver que a la acción represiva se le opone el montaje y la escena de lectura. La clandestinidad, y la circulación cultural producida durante el proceso, a pesar o además de estar vinculada a ciertas orgánicas políticas, justamente en su mayoría, se cocinó afuera del país. ¿Qué hay en esa reunión? Hay una demostración de fuerza. Pero a la vez, una delimitación. Las imágenes de protesta social ya conforman el archivo documental porque pertenecen al pasado inmediato del filme, pero están separadas por un muro de hierro de tiempo. Hace poco en un post escribí: “la oscuridad del razonamiento social que fundía en frases como algo habrán hecho o por algo será los restos de su conciencia civil, también abrigó una declaración de principios urgente sobre los propios límites, sobre la nueva forma de sociabilidad en la que estaba garantizado empezar a vivir de nuevo, si uno no había hecho nada, reestablecer el límite de la vida cuando algunas cosas, algunas decisiones, habían ido demasiado lejos.” Los militares revisaban libros. Y así, un imaginario de Fahrenheit, la secuencia que va del libro a la memoria, ya estaba construido... Ya vagaban por el bosquecillo en el invierno las almas y los cuerpos salvados. (...) Beatriz Sarlo, en una declaración fundamental, fijó en su “exilio interno” el momento clave de su formación intelectual. Se trata de un exilio doblemente interno, ya que no tuvo el "privilegio" de irse del país, y también como momento de introspección, en una casa rodeada de libros. ¿Y qué hacés si estás en una casa, sin poder salir, rodeada de libros que -presumiblemente- ya leíste? Leerlos. O releerlos, que, decía Borges, es la mejor lectura. Así que esa es la imagen: gente que lee, o que relee… En el filme no se relee, aunque lo que se lee no termine funcionando como fundamento de continuidad de la lucha armada. Pero formalmente, la escena está servida. El centro del saqueo y del allanamiento de la patota militar tiene, bajo la luz, a una máquina de escribir. Ahí se resume la reconstrucción de un canon, mas que literario, de las condiciones "cívicas" de hombres y mujeres que se refugiaban en ámbitos privados, cuya clandestinidad confirma. Cuando Horacio Verbitsky describe a "Operación Masacre" como el Facundo del siglo XX, también, toca el nudo de esto que intento explicar, bajo este balbuceo. La experiencia política de la militancia, procesada después del "genocidio", asume en estos textos o testimonios (o simples frases de eficaz puntería) una expresión acabada, radical, que no re-actualiza al trillado espectáculo de la "civilización o barbarie", o sí. O sí. La composición de esa escena, de ese ámbito, también fija una pertenencia de clase. La película no muestra el allanamiento de la casa de un obrero. O el ataque a una fábrica. No. Esas patotas persiguen a hombres que leen (y escriben). (...) Bueno, esto puede resultar molesto, pero no entraña una crítica en términos morales. No es que sólo tiene valor una resistencia “clasista”. Pero de alguna manera, el espejo esmerilado de este filme, en sus condiciones precarias, en una de sus ondulaciones deja advertir la costura de esta imagen: de este "altar cívico" saqueado que preanuncia algo sobre las formas en que la democracia sería recuperada en la Argentina. ¿Hubiera Rodolfo Walsh pensado que escribía un Facundo? ¿No eran los Montoneros una generación ilustrada cuya opción por los pobres contenía todo un programa hijastro del revisionismo, y cuya narrativa enfrentaba a los históricos escribientes de Facundos? Dos cosas: 1) el reconocimiento de la pluma de Sarmiento no es un pensamiento de guerra; 2) el reconocimiento del "pensamiento" de Sarmiento es un pensamiento de posguerra. Los Montoneros salen de los libros y de un cancionero impecable aprendido a cantar en colegios nacionales. Esa generación, a su vez, es la última generación urbana que cantó folcklore. (…) Eso se puede comprobar al oír las voces de Vox Dei (en su misa), de Aquelarre, Color Humano, Pastoral… Eso hace que el rock me fascine tanto, que ése rock sin pila, pila... La música descontrolada de quienes –por obligación- cantaban la Misa Criolla produce la lírica frágil de Soulé, canciones de fogón junto al suboficial, zambita pa don Rosendo, y después: canciones lisérgicas de la noche profunda… Ya dije cien veces mi teoría: el rock es el hermano menor del militante, el que, en la espera lunática del que llega tarde o no vuelve a casa, rasguea la guitarra… Escucha a la madre encender la luz, mirar la hora, despertar al padre, decir: es tarde. Este blog, como todo, está a punto de terminar un ciclo. Es tarde. Como decía Gambarotta: esto ya no es rock. Esto ya no es política. Peronista, pero de una forma rara: odio el peronismo estético. Los nuevos "contornos" sin densidad. Tengo fe bárbara en el futuro. Necesito una referencia material para seguir. Odio mis “mitades de camino”. Estudiante de sociología hasta volverme un militonto. Yo ya no creo en ningún ismo, dijo Fito, y se enterró definitivamente. Claro, la canción lo decía todo: al lado del camino. Hay que estar en el camino. Hay que creer en un ismo siempre. Y siempre seremos eso: los que estamos alrededor de una mesa, tomando mate, mientras alguien nos lee, en una luminosa periferia, algún texto que, quizás, conforme la piedra fundamental de un futuro orden. (…)
Auditar no es gestión.

domingo, junio 01, 2008

P & P (a dos años)

Quedémonos con esto: Con Lavagna de regreso al peronismo y el radicalismo a nivel nacional inerte, hoy el mapa político muestra cuatro fuerzas: el kirchnerismo, el peronismo no kichnerista, la Coalición Cívica y el PRO. Por ahora, las encuestas muestran que, tras el conflicto con el campo, el kirchnerismo vive un éxodo de votantes que aún no han decidido a dónde ir. Probablemente puedan terminar yendo en mayor proporción a aquellos dos de los restantes tres sectores que logren unirse. El mapa está bien. Pero la ecuación depende de varias cosas. 1) Frente a qué tipo de elecciones se especula con su resolución. O sea, si son legislativas, como las del 2009, la proporción supuesta de la fuga del voto K, en los "centros urbanos", es probable de que vaya a la CC. El "peronismo no K" tiene la ñata contra el vidrio en el restaurant de Puerto Madero, esperando que alguien patee el tablero. Ahora, si dentro de ese peronismo no K pensamos en De Narváez, bueno, no sé, es un tipo como el rabino Bergman, que tiene mas ganas de ganar que de hacer política, ¿se acuerdan cuando el rabino después de que Macri y Filmus dejan 3ero a Telerman y la CC se raja al festejo de los chicos del Newman? Eso no es pasta de campeón, eso es payaso. Aunque según el Indio: las dos cosas que aman las minitas. Pero volvamos al escenario, el punto 2 sería: si fueran unas elecciones para cargos ejecutivos, ¿qué podría pasar? Ahí el peronismo no K y el Pro, cuya raíz es la misma, tendrían mas peso, porque en lo ejecutivo, digamos, el discurso republicano se deshace mas. Imaginemos un gobierno republicano, cuyas figuras del espectáculo musical se renuevan, un Jairo, una Sandra y Celeste, Aguinis, etc., o sea, un progre mas '83 que '73... Asume, y una de sus primeras medidas es... ¡reunión de gabinete! Y a la salida, por orden presidencial... ¡conferencia de prensa de todo el gabinete! Y después... ¡todo el gabinete con la presidenta a Uruguay! Migas van a hacer de la imagen patriotera del corsódromo aquella... Patricia, la "piba", la nueva Alberto Fernández, Adrián Pérez, diciendo, "bueno, un Aníbal Fernández no nos vendría mal", risitas. Dopo, afirmar en reportaje dominguero a La Nación y Clarín que el referente es Lula... I-n-d-i-s-c-u-t-i-b-l-e. Con Chávez, relaciones normales, racionalidad. Quizás, al principio, mas condescendencia con Evo. Su indigenismo, en fin. Pero brazos abiertos a la era demócrata. ¿Y para el agro que puso el lomo? Bueno, paciencia, se van a estudiar las cuentas, que parece que no son lo que nos dijeron... Casi que la presidenta le dirá al país: conmigo el dólar... 3 a 1. Y así. Algún ex ministro por Comodoro Py, puntualmente. Cuando se acaba la batería de gestos, y empieza la oxidada máquina de la continuidad, el peronismo en un congreso en Parque Norte rodea a su nuevo hombre, y al final, pa'saludar, llega el secretario general de la CGT... Ah, la CTA, a todo esto, ya hizo 3 marchas por la personería... La inflación se come todo. ¿Retenciones, coparticipación? Le costará procesar los principios de la democracia argentina básicos: no se gobierna sin la Justicia, o sea, los jueces federales, como la CGT, como las intendencias del conurbano, componen la columna vertebral. Gobernar, que es una tarea de injusticia permanente (lo justo siempre es excepcional), tiene sólo eficacia con su brazo armado: la Justicia.

Para el caso, aguante Macri... bah, Néstor 2011. For ever.

En sus relojes hay nombres y no números.

“¿Saben los muertos qué hora es?”. La cita pertenece a Kenneth Patchen, autor norteamericano que Horacio conoce como pocos. Pero bien, nuestro autor desarrolla no una respuesta a esa pregunta de Patchen, pero sí la etiología de esa interrogación, es decir, entiende las causas por las que, en el origen de esa pregunta tan incómoda, está el movimiento de una escritura: ¿Saben los muertos qué hora es? Se trata de una pregunta formulada por una persona en vida que no sale de su asombro. Desde ya, los muertos no conocen la hora porque no importa conocerla, hasta donde nosotros sabemos. Lo que se involucra en las “Elegías” es el conocimiento que tengan los ausentes del valor temporal de una vida que dejaron y que la pregunta de Patchen parece prolongar. Lo único que puede hacer la poesía para zanjar ese cruce de intereses es apelar a la imagen, a través de la palabra del escritor, y decidir quién habla. Gadamer, al referirse al mecanismo de elocución en la obra de Paul Celan, aseguraba que el Dios de ese poeta, reflejado en sus textos, decide ser hablado.

sábado, mayo 31, 2008

Napalm


Toro contra la luna y viceversa

Toro que embiste la casa. A la hora del vino, que es la del lobo,
se enciende la hora roja, turbia.
La casa de lejos es una lamparita.
Así como la luna de lejos es tierra blanca.
Luna llena. Pisarla es pisar una cal trillada, desempolvar la luna
del cántaro pavote y arrimar su lento amanecer
de vapores, lento, lentísimo,
como un tren que nunca acaba de pasar
por un pueblo
y lleva ganado,
unir esa luna al latido de una casa, en la hora
del lobo, que es la hora del vino, de los puños,
para que de pronto, la luna rojísima
(una bola de vidrio salpicada de sangre)
estalle, interiormente estalle,
como esas bombas que hacen estallar sólo lo que respira.
Y se abra la hora del candor:
una sal fina en los cuerpos, o azúcar impalpable,
y el toro quede
pequeño, peludo, suave;
tan blando por fuera, que se diría
(¡todo de algodón!) que no lleva huesos.
Sólo los espejos de azabache de sus ojos…

miércoles, mayo 28, 2008

Horacio - Elegías

"Elegías"de Horacio Fiebelkorn
Viernes 30 de mayo 20 hs.
Microcine del Centro Cultural Islas Malvinas, calle 50 e/ 19 y 20, ciudad de La Plata
Presenta Mario Arteca

La elegía, que los griegos acompañaban al son de la flauta, es una de las especies poéticas de mayor perdurabilidad. Ello es así, como ahora lo confirma este libro de Horacio Fiebelkorn, porque su objeto lírico es la pérdida; y la pérdida está en la esencia de la naturaleza humana. Ser es perderse, por lo pronto a sí mismo, y también a los demás, a los seres y las cosas, al mundo. Como escribe Fiebelkorn: "Falta/ cada vez menos, más, / menos que nadie, minutos, / cada vez, nada, un poco / menos, casi, cada vez falta / lo que falta, menos que menos". Pero perderse, paradójicamente, es encontrarse; encontrarse con el que uno es, el sujeto de pérdidas, y con lo perdido, operación ésta – como sucede en este poemario- a cargo de la memoria. Ella es el tamiz de "ese humo / que fuga hacia el vacío". Rescoldo o ceniza, sueño o realidad: lutos familiares, instantes de la infancia, nombres, "un plato de menos en la mesa" , "un manojo de plumas" en el cable de la luz, alguien que "mira el rosal por la ventana". Esa búsqueda del tiempo perdido es, también –dice Fiebelkorn– un tiempo que se pierde entre evocaciones, "pestes y homenajes". Todo pérdida porque: "No estuviste acá, en el lugar / donde no está lo que antes / parecía". Sólo una velocidad negativa –sueña Fiebelkorn– permitiría llegar a la esquina antes de partir / hacia la esquina". Sólo esa velocidad negativa "mayor al infinito" podría vencer al tiempo y uno llegar tarde "al propio entierro". Pura ilusión humana, sin duda, pero que a veces la poesía, como en estas Elegías, hace posible.

Horacio Castillo

lunes, mayo 26, 2008

Las brevas nunca maduran...

Hasta el día de hoy, ¿cuáles fueron los enemigos del gobierno? Haciendo enumeración del proceso que arranca el 25 de mayo de 2003, podríamos pensar que se tratan de las Fuerzas Armadas, la Iglesia, el FMI y algo así como “la década del 90”. Estaban servidos en bandeja por un saldo histórico que, desde diciembre de 2001, y con la fuerza narrativa del “campo popular” (tal vez una de sus únicas fuerzas), hacía y hace de esos diversos actores, los protagonistas del neoliberalismo y la globalización. Quiero decir: son los actores que actuaron para disciplinar y moldear un modelo social de exclusión del que es imposible desprenderse en el corto plazo. La dura roca de pobreza estructural no fanatiza a nadie para pensar, y menos, a la mirada cortoplacista de un político, en un país en el que hombres de sotana o de ridícula boina verde se dan el lujo de mirar a mas de 10 años.

No importa si en estos últimos 30 años hubo o no democracia, no importan sus formas de legitimidad, no importa nada a la hora de seguir atando al carro del presente histórico el pellejo de esos actores cuya "culpabilidad" no niega nadie. (Aunque sí importan, pero la efectividad de veto con la que se opera no da tiempo, todo debe ser pensado y juzgado ya.) Así las cosas, el ejército, por su ejecución de la “disciplina social”, y la Iglesia, con su complicidad teológica, hacían una entente a la que, desde hace algunos largos meses, la “puta oligarquía” venía a sumarse por inercia simbólica, para completar el cuadro. Junto a la cruz y la espada se albergaron siempre los “dueños de la tierra”. Figuras como Martínez de Hoz, que recogían las orejas de los indios más bravos a quienes las tierras les eran arrancadas.

El gobierno, peronista al fin, parece ser de todos los gobiernos peronistas, el mas afín a la amplia y heterodoxa corriente historiográfica “revisionista”. Perón, en sus primeros gobiernos estatizaba los trenes, y se llamaban Mitre, Sarmiento o Roca. Éste gobierno, cuyo sueño ferroviario es un tren bala, aparece como un sujeto decidido a romper la malla de significantes históricos, haciendo pie en las sabrosas muletillas revisionistas.

Pero los enemigos que desde 2003 para acá se combatieron, básicamente, no medían; por el contrario, carecían de fuertes soportes internos, de articulaciones políticas, de legitimidad, de bases amplias, masivas o populares. Todo se desarrolla con la amabilidad de un libro rojo, los enemigos son los enemigos históricos de la patria, y hay un simple telón de fondo de una formal oposición política dominada por temperamentos diversos y poco ambiciosos: Carrió (en los eternos partos de sí misma), el radicalismo (“que se dobla y no se rompe”) y Macri, quizás, el único con futuro incierto y peronista, agazapado en la ciudad.

Esta vez la batalla tuvo una cita con un actor al que era fácil, desde esa perspectiva de aparente consistencia, subordinar y arrodillar, ejerciendo el veto histórico. El campo, los dueños de la tierra, la oligarquía, etc., al que una amplia literatura de la usina nac and pop alcanzaba para neutralizarle su posible potencia. Pero la realidad, que es la verdadera carga de historicidad de las cosas, parece requerir de sutilezas, de apreciaciones menos creyentes y mas frías, que permitan entrever eso que el dirigente Buzzi llama “sujeto agrario”. Y que es un auténtico producto de la economía K. (La soja, ése yuyo..., milagro que alcanzó hasta a la lírica castrista, era la alfombra verde bajo la que se barrió años de economía agraria, y de basura: trabajo infantil, desmonte, sojización, daño ambiental, concentración... Junto al yuyo, comiendo del yuyo, crecía, volvía, la industria... Pacto sencillo, acuerdo de base: nunca serían coronados los vencedores del tiempo, y sobre los que se podía ejercer la prepotencia del Estado.)

Es decir: el gobierno enfrenta esta vez a un actor vivo, con productividad “política”, actualizado, renovado y rico, capaz de articular sectores mas amplios que sus fósiles del museo del holocausto argentino. Con imaginarios robustos, pero con raíces nacionales y sociales atendibles.

La distribución del ingreso es la continuidad de la política, no su clausura. Hay demasiadas contradicciones, incluso, en las voluntades gubernamentales, como para atar el carro a una realidad binaria. Y las contradicciones, menos que de un estado deliberativo de políticos y funcionarios oficiales, aparecen en ese mismo núcleo duro de donde manan las decisiones. (¿Tranquilos? No hay superación política, como la que tuvo Menem con la Alianza. Y ese límite, además de revolver los peores fantasmitas de atajos, produce un efecto nocivo. Siempre creí que alguien desde “adentro” iba a romper el pacto de silencio y de gobernabilidad. Eso hace Das Neves, y algunos mas, con tonada jocosa, pero es prematuro.)

Que la energía social del campo desborda por los cuatro costados a la muletilla de la “oligarquía” no caben dudas. Hablar la lengua de la guerra en tiempos de paz, es un síntoma torpe, de debilidad. Hay que negociar. Hay que mostrar una mesa. La tercera posición (eterna salida de apuro que inventó la vida) era la Federación Agraria. Pero ya es tarde. Buzzi y Miguens son amigotes ahora. Claro, un tipo con el que te pasás el día hablando… te familiarizás, conocés a la mujer, le contás la peli que viste anoche. Al gobierno le sobran actos, le faltan asados. Charlas hasta la madrugada. El cuento de que las vaquitas son ajenas ya se lo contó a nuestros pobres el cancionero, y la intemperie de siempre, urbana o rural. El gobierno, la gestión, no es un lugar de denuncias, no es un lugar testimonial, es desde donde se esperan respuestas. El Moreno de este mayo no sirve para que la carne sea mas barata, aunque sea un jacobino estético, aunque le lastime el orgullo a gente indigna, hija de puta. Pero la fórmula del equilibrio centrada en la confrontación tuvo su límite. El ejemplo de Blumberg sirve, aunque sirva a Hal también para astillar. Darle la razón a alguien para quitarle la palabra y la acción. Su inercia lo llevó a medirse electoralmente, rodeado de mierda. Esto es distinto, ya sé, y justamente, en esa distinción es que hay que estar parados: la sintonía con la "opinión pública" (obsesión albertista) y la construcción de fuerza social eran los ejes centrales de la preocupación política. El descuido de las formas arruinó o minó el primer eje. ¿Existe el kirchnerismo? como no duda Mendieta. Siento soledad oficial, aunque estén rodeados. El gobierno despertó la política, sí, y ahora se me representa, en esta noche, en este mundo, como una política excluyente, un lugar de precisión simbólica y vacío real. Hoy en Salta había mas pobres que en Rosario, ¿pero eso qué dice?

No vaya el peoncito a la fiesta del patrón la noche anterior a la elección, ¿se acuerdan? Salten las tranqueras, salten las tranqueras. El campo es un hijo de puta, Miguens, y cía, también, ¿pero qué hacemos? ¿Qué significa eso, saber eso, ahora?

viernes, mayo 23, 2008

Altamira y Pitrola desmienten a Alberto Fernández

El Jefe de Gabinete Alberto Fernández, mintió diciendo que desde "Carrió hasta Altamira y desde Macri hasta Pitrola" concurren al acto de Rosario.

Alberto Fernández se reitera en involucrar al Partido Obrero en el apoyo al paro rural porque denunciamos con todas las letras que el acto de Salta representa los mismos intereses sojeros que el de Rosario. Así lo demuestra la tala indiscriminada de bosques y montes para extender la frontera sojera salteña, expulsando campesinos y poblaciones originarias, al punto que ya la provincia exporta casi mil millones de dólares del "yuyo", tal como señala el comunicado de Prensa que emitimos en el día de ayer.

El golpeado Jefe de Gabinete nos ataca porque hemos dicho negro sobre blanco para qué usan las retenciones: para pagar deuda externa y comprar dólares con el objetivo de sostener artificialmente el precio de esa moneda, alimentando la política inflacionaria en curso contra el bolsillo del pueblo argentino.

El Partido Obrero no concurre a Rosario como tampoco a Salta, dos actos donde se defenderán los intereses de la patria sojera contra los trabajadores.

Néstor Pitrola
Jorge Altamira

pd: salió un blog que esperaba, y que habrá que sostener (eh!). Para leer cosas como: La sociología agraria ha debatido largamente sobre la utilidad de la superficie de una explotación como (principal) indicador válido para la construcción de tipologías de explotaciones. El concepto de “pequeño productor” lisa y llanamente, tiene un carácter ambiguo dado que no permite especificar de forma clara cuáles son los criterios sobre los cuales se construye. En efecto, un pequeño productor... ¿en función de qué? ¿Del tamaño de su explotación? ¿Del valor bruto de su producción? ¿De su inversión de capital y/ o de las posibilidades de reproducción de ese capital? ¿Del tipo, forma y cantidad de fuerza de trabajo que utiliza?

miércoles, mayo 21, 2008

Mangieri

V
Como Moreno bajo su lámpara de Chuquisaca,
como Castelli,
como don Bernardino prepara sus papeles
que hablan de inmigración, de tierra, de progreso,
como Sarmiento enfebrecido contra la barbarie
o como Echeverría golpeando
la dura costra de la tiranía
con sus versos y el Dogma Socialista.

Vino escrito en el aire con perfume de pólvora,
vino en un dulce estrépito de tractores soviéticos,
vino escrito en el humo de la tierra quemada
y en el pañal que al sol
tiende a blanquear la madre enamorada.

Nosotros aquí,
ansiábamos que esos millones de hombres lo escribieran
en páginas que resumen el dolor,
el trabajo
la alegría
y la esperanza del mundo.
Y aquí,
como Sarmiento y Bernardino,
empapados de historia hasta los huesos,
bajo esta dulce luz de otoño llena de ramas y de pájaros,
abiertas las ventanas de las fábricas,
estudiamos
el Programa del Partido Comunista Soviético,
Tercer Programa del Comunismo,
que viene a llenar de amor el corazón del hombre.

(José Luis Mangieri, 15 poemas y un títere, La Rosa Blinada, 1962)

martes, mayo 20, 2008

Sidicaro

En lo interno, el actual empuje agroexportador argentino carece de las claves que favorecieron al sistema oligárquico: los grandes propietarios rurales no tienen la capacidad política e ideológica para actuar como una clase dirigente y poner a su servicio a una sociedad compleja como es la nuestra; en lo externo, la virtud de la fertilidad natural de la “pampa pródiga” se hizo relativa frente a los adelantos de las tecnologías agroquímicas que permiten cultivar tierras escasamente dotadas de condiciones agronómicas.

Por otra parte, las alarmas, que no son nuevas, sobre la futura falta de alimentos hacen que las naciones con administraciones racionales se doten de políticas de Estado al respecto. El capital móvil de la época de la globalización hace rato que busca la solución de la ecuación agraria en la periferia: tierras baratas, gobiernos dúctiles, salarios agrícolas ínfimos.

Que es una negociación?

El triunfo de las partes.

A quienes haría repatriar? A Sola y a Capitanich (aunque sacarlo del Chaco por Alberto, seria institucionalmente terrible). Y hay que buscar un tapado. A lo de la ley de radiodifusión nunca le tuve fe. A lo del campo, lo veo tan compacto, solo hallamos campesinado vietnamita en las tierras de desmonte, fuera de la constelación mas rica, mas pampeana (entre la ciénaga de Pueblos Originarios, campesinado, familias, etc., que tallan sus rosarios con palo borracho en las 28 horas de viaje a la ciudad, y tienen las ventanillas del INAI para que les escuchen la baguala). (La única política para Pueblos Originarios en lo que va de la modernidad ha sido el canal Encuentro.) Pero las entidades sonaron al unísono, tan bien, tan elegantes... Me imagino que un pequeño, un mediano, solo se identifica con un grande. Mi amigo Cresto tiene un ensayito genial al respecto que se lo vamos a manguear alguna vez.

domingo, mayo 18, 2008

Gacetilla de prensa

Canal Encuentro tendrá su sede en la ex ESMA

El Ente Público Espacio para la Memoria, la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos otorgó a Canal Encuentro un sector del predio de la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionará la nueva sede de la emisora.

El acto de entrega se realizó el pasado lunes 12 de mayo en la sede del Archivo Nacional de la Memoria. Se dieron cita allí el presidente de la entidad, Ramón Horacio Torres Molina; el director de Canal Encuentro, Tristán Bauer; autoridades del Ministerio de Educación de la Nación y representantes de los organismos de Derechos Humanos.

Al comienzo del evento, considerado por los allí presentes como un momento histórico, se realizó la lectura del convenio que posibilita la asignación a Canal Encuentro de las instalaciones -de la que fuera la Escuela Nacional Fluvial-, para que allí funcione la nueva sede de la señal educativa. El convenio expresa el compromiso de Canal Encuentro con la difusión de contenidos televisivos que contribuyan a la preservación de la memoria colectiva, en colaboración con los organismos de derechos humanos, y como legado para las actuales y futuras generaciones. Resalta también que motivó dicha asignación el tratarse de un medio de comunicación público destinado a la educación y la cultura; de la importante tarea que llevan adelante hasta el momento y del acervo cultural que significa sus producciones.

Fue un momento emotivo y de profundo compromiso en el camino de transformar un lugar de tortura y muerte en un lugar de vida, creación y aprendizaje. En este sentido, Tristán Bauer, director de Canal Encuentro, expresó: "Siento agradecimiento, siento una profunda emoción por lo que representa este lugar para Argentina, para América Latina, para el mundo, un lugar de horror, un lugar de muerte. Nuestra obligación, nuestra responsabilidad es transformarlo en un lugar de crecimiento, un lugar de educación para toda la Argentina".

Bauer agregó "cuando caminemos por estas calles, cuando caminemos por los pasillos del edificio tendremos conciencia de la función social de nuestro trabajo, de esa memoria, y así dar lo mejor de nosotros y que surjan los mejores frutos pensando siempre la construcción del futuro que se entrelaza necesariamente con nuestra historia".

Por su parte, Judith Said, coordinadora del Archivo de la Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos y directiva del Ente, agradeció y sumó a las palabras dichas: "lo que estamos tratando de recuperar en este espacio es la vida anterior a esa muerte, no negando la muerte porque eso es así, este fue un lugar de muerte pero queremos rescatar la vida que precedió a esa muerte que es la vida del compromiso, de la solidaridad y de los valores sociales que muchos de los que pasaron por aquí tenían como su forma de vida".

El objetivo del Ente Público Espacio para la Memoria, la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos es el resguardo y transmisión de la memoria e historia de los hechos ocurridos durante la última dictadura militar, así como los antecedentes, etapas posteriores y consecuencias, con el objeto de promover la profundización del sistema democrático y la consolidación de los derechos humanos. Un paso en ese sentido resultó el acto donde Canal Encuentro asume su compromiso de formar parte en esta construcción.

El blog es la usina de mis robos

ESMA: burocracia al rojo vivo.
ESMA: ningún museo, que se prenda fuego.
ESMA: escuela para la democracia.

Uno de los errores latentes en la "reconstrucción democrática" es la confusión entre derechos humanos y reivindicación política de la causa de las víctimas. Esa articulación inmediata, automática, que es moneda corriente en la narrativa kirchnerista, es un error político fundamental. La ESMA es un museo, a pesar de que en el ámbito del IEM no sea reconocido así, como "museo", por variadas y atendibles razones ideológicas. Su estructura es reveladora del Estado, es un museo sobre la conformación compleja y siniestra del Estado moderno argentino. Con las señalizaciones precisas sobre el funcionamiento represivo conviven más recientes indicaciones de tipo operativas (carteles junto a unos matafuegos, llaves de luz, tableros electrónicos con indicaciones escritas en birome) que muestran la continuidad burocrática del edificio, y en esa convivencia, en las señales de esa continuidad, quizás estén las marcas más significativas.

jueves, mayo 15, 2008

Riña del universo

Tufo sale de la poesía de Francisco Madariaga.
Después de leer Criollo del Universo. Eso dijo:
tufo pardejón,
cimarrón, Monzón, “incapaz de agriculturas”,
chilla porque a la mañana lo despierta
una lluvia ácida, la vida es una
colimba. Tucumán
y un círculo de fuego de suboficiales de una piña
suben al reo a una pica
para que pegue Monzón la primera piña
como si diera
el puntapié inicial
y de fondo una larga carcajada
cruza como un temblor la tierra
vieja de los Quilmes.

miércoles, mayo 14, 2008

La oligarquía del campo popular

1
El marxismo es el opio de los progres.

2
Leo al compañero. Leo con afecto, comparto. Pienso, ¿existe en la Argentina una estructura así, como la que se reclama? O, peor: ¿existió? ¿Hay condiciones para que exista? Cada vez que dijo “concertación” o “transversalidad”, la correlación de fuerzas a la que se ajustaba la masa de bien pensantes a la que pertenecemos nosotros, digo: los que el 24 de marzo nos hacemos la señal de la cruz, los que el frepaso, el fresapo, el frenapo, ari, la poronga, la carpa blanca, la línea fundadora…, nosotros, los salieris de león, esa flotación gelatinosa que corre a los pedos a anotarse en “humanidades”, de la que no sale ningún ingeniero, ningún puente…

3
El campo es un oprimido. Aunque sea oligarca. Pero en la fundición de relecturas binarias, y frente a la prepotencia porteña… Claro, uno lee al Mocase y sabe que debajo de la fina línea de trigo y soja que el viento peina, tan prolija, hay articulaciones entre gendarmes, policías, patotas, intendentes, gobernadores, en la guerra de guerrillas del desierto… Pero nosotros, los salieris, que en todo vemos la novela clasista, es hora de que, si de lecturas gruesas se trata, ¿no?, porque ayer leía en el medio del viscoso barroquismo de González, quizás, una apreciación involuntaria pero clara: el monstruo que estos días se engendra, con notable rapidez, viene del fondo de un imaginario patriota mucho mas patria que nuestros colimbas montoneros cuya imaginación tiene el tamaño de la copa de leche que sirven los sábados en el comedor “La guerra gaucha” para miles de futuros votantes del progreso. Del pro, quiero decir.

...

Vizcacha


JP

Ojalá.

lunes, mayo 12, 2008

Masonería

La semana pasada planteamos una primera aproximación a la masonería. Revisar su intimidad con la historia política y social argentina, y su transfiguración en este presente secular, cuando lo político y lo público acechan bajo formas nómades y desvirtuadas de lo que fueron. Leer y pensar el rol de esa continua (y por momentos decisiva) saga masónica a lo largo de nuestra historia es también una manera de interpelar la actualidad. De volverla más histórica. Y menos histérica. La reivindicación casi frívola tanto del emblema de Roca (como hizo Macri), como el de un supuesto indigenismo, son formas de clausura del debate de la historia. ¿Acaso la generación del '80 fue la culminación del plan masónico en la Argentina? En un mano a mano con Sergio Nunes, Gran Maestre de la Gran Logia Argentina, nos metemos de lleno en el aquí y ahora de una organización sobre la que suele flotar un halo de misterio.
Otro titular pelotudo.

domingo, mayo 11, 2008

Ideas quiere la guerra

Me gustan mucho este tipo de pensamientos simples, pragmáticos, eficaces: A lo que apunto es a que ciertas cosas que le exigimos al gobierno de los Kirchner no se las podríamos exigir por ejemplo a Macri o a Lopez Murphy ya que el modelo de país por el que abogan es absolutamente opuesto a eso y esto no hay que perderlo de vista. Si uno sigue leyendo el post, se centra en un panorama político de Pino Solanas donde, a simple vista, se articulan bien los lugares comunes de la crítica ideológica de madera noble que se le hace a Kirchner. Pero Pino es, a mi modesto juicio, una forma de clausurar la política. Frases como: pero la supuesta intención de democratizar la comunicación se contradice con la decisión de imponer a la sociedad el proyecto del tren bala. Es decir, se parte de un juicio ("el gobierno simula tras el manto negro de sus mitos de ruptura la continuidad neoliberal") que es tan contudente que no permite, como es el caso, aislar nada en el desarrollo del gobierno, ninguna medida. Es un fondo trosquista, quizás, y fue nuestro método para explicar todo... hasta acá, o hasta que llegó Kirchner. No es que yo quiera ser un menemista tardío, un duhaldista alfabetizado en tal caso sí, pero lo que es cierto, lo mas preciso, es que el análisis de Pino tradicional, el que "Memoria del saqueo" despliega, es una forma a la que nadie podría acusar por déficit de historicidad, y sin embargo, a la pregunta que el profesor Sidicaro blandía en las aulas ("por qué los excluidos votaron por los excluidores"), que es la pregunta, aún en múltiples reformulaciones, no podría responder... El "tren bala" es algo así como la inercia de negocios con que se carga cuando se tienen 5 años de gobierno. De manera que algo que el humor social ya estigmatizó (con justicia popular), como es el caso de este tren, se vuelve como esas decisiones irreversibles, caprichosas, en un escenario en el que el peor efecto de las disputas, en el corazón oficial, es que el enemigo te tapa el bosque. Toda coyuntura fuerte tiene algo extorsivo (de qué lado estás, chabón). Y esta, con dos frentes tan decisivos, vaya si lo tiene. Había una cosa que decía el General que vendría de su formación militar (como casi todo lo mejor de su pensamiento político): nunca el líder está en el campo de operaciones tácticas. Ningún gran general muere en los campos de una batalla. Curupaytí le costó a Mitre su salida de la "jefatura" de la guerra, mas no la vida. Hay que devolver a la cancha a Aníbal, sí, como lo dijimos acá, y como lo pide Alejandro, porque una de las muletillas fáciles de estos años (faltan cuadros) se vuelve incómoda, alcanza mayor precisión o justificación, en estos días en que hasta TVR le suelta la mano a este errático, complejo, sinuoso, y para siempre nuestro, kirchnerismo.

viernes, mayo 09, 2008

jueves, mayo 08, 2008

Carta abierta a Carlos "Chacho" Alvarez
Por Luis D'Elía


El Plan Cóndor y el Consenso de Washington, o sea el terror de Estado y las democracias restringidas, nos dejaron como secuela más inmediata el miedo, que a mi juicio es el peor enemigo del alma humana...

...el miedo derivó en egoísmo con todos sus matices: consumismo, hedonismo, individualismo, absoluta pérdida de la noción de comunidad en todos sus niveles, escepticismo, autoritarismo, xenofobia, o sea, profunda derrota cultural, a mi juicio, la más grave de todas las derrotas, mucho más que las que sufrimos como pueblo en el plano económico, político y social.

Una de las grandes medicinas para “este mal de espíritu” de las clases medias quebradas culturalmente fue el progresismo, cuya más alta expresión política y mentor de la misma fue y es el profesor Carlos “Chacho” Álvarez.

Este supone que para afrontar la crisis de los sectores medios es necesario no confrontarlos, “hacer surf” sobre la derrota y construir los consensos posibles que permitan establecer una agenda política de transformación.

El target del progresismo indica figuras lánguidas, mesuradas, que no “hagan olas”, que no propongan nada alternativo a la derrota, que se limiten a cumplir con el mandamiento que dice “no robarás En lo político construyeron herramientas, independientemente de su presente con Eduardo Sigal a la cabeza, con un profundo sentido autoritario, como fue el Frente Grande, el Frepaso, la Alianza, donde se despreciaba la participación popular, las listas de candidatos se armaban a dedo, y si alguna vez hubo elecciones, fue porque los matanceros fuimos a la justicia y obtuvimos un contundente triunfo en este sentido. Álvarez renunció antes de la catástrofe, terminó pidiendo que Cavallo fuera el jefe de gabinete de De la Rúa, jactándose de que cada día se sentía más neoliberal, es decir se arrodilló frente al no se puede, al pensamiento único hegemónico en esos tiempos.

Coincido con Álvarez en que no debemos entregar a la clase media a un proyecto conservador, sin embargo, el debate que propongo es si a esas clases medias (profesionales, chacareros, trabajadores formales, comerciantes, etc.) se las suma en estos tiempos, evitando hablar de la maniobra contraria a los intereses de las mayorías nacionales y populares, de los que esos sectores medios son objetivamente parte, aunque muchas veces se identifiquen con los sectores dominantes.

Es cierto que dejar una parte de los sectores medios y de la pequeña burguesía en manos de la oligarquía es un error que se paga caro, ya que estos terminan siendo la base social de la desestabilización de gobiernos elegidos mayoritariamente por el pueblo. Esa definición que necesitamos de los sectores medios creemos que se resolverá si se tiene conciencia del conflicto histórico que existe entre los intereses de la puta oligarquía y el pueblo, del que los sectores medios forman parte.

El progresismo argentino se fue junto con De la Rúa en helicóptero. Hoy Álvarez nos sorprende a todos y en especial a los Kirchner con un oportunismo desleal y ecléctico. Reaparece de la mano del grupo Clarín que sospechosamente lo promociona, hostigando al nacionalismo popular, denostando a Jauretche y haciendo afirmaciones temerarias que tienen una fuerte carga de desprecio cuando afirma que “no se puede convocar a dirigentes a los cuales la negritud no reconoce” en obvia alusión a mi persona.

Álvarez, la primera vez que Ud. pudo hacer una acto de masas en el conurbano en 1997, fue en La Matanza de mi mano, quien fui su primer candidato a concejal por ese distrito en primer término, donde sacamos 237 mil votos y le empatamos al pierrismo.

Tampoco me parece que quien ha abandonado el barco de la Alianza sin asumirse como referencia del desafío de esa época, sea el más indicado en poner en duda al Compañero Moyano como referencia épica.

Hoy nuestra América morena, indo-afro-hispanoamericana ha encontrado otras medicinas para el mal de amores de nuestras clases medias, donde en realidad las alternativas al modelo neoliberal conservador no surgen de los dogmáticos manuales de las izquierdas sino de la memoria colectiva de los pueblos, donde la experiencia de los nacionalismos populares revolucionarios ha calado hondo y nos ha regalado por tramos de la historia momentos de esperanza, en los que alguna vez fuimos felices. Cautemoc Cárdenas en México, Getulio Vargas en Brasil y Perón en la Argentina son la manifestación contundente de la memoria colectiva.

Hoy Chávez, Evo, Kirchner, Ortega, Lugo, Lula, Tabaré, Correa, con matices, diferencias, contradicciones e impurezas (para que no se enloquezca el energúmeno de Ernesto Tenembaun) expresan integración latinoamericana, autonomía a la hora de tomar decisiones respecto del imperio (Mar del Plata-ALCA es la expresión más alta de esta afirmación), el Banco del Sur y el planteo de Rafael Correa de repatriar las reservas nacionales que hoy están al 1,5% o 2% anual en la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica. Que la renta petrolera, gasífera se reinvierta en los países de la región, que vayamos soñando con estructuras comunes de defensa nacional, olvidando para siempre las hipótesis de conflicto creadas por el imperio para fracturar a nuestro países. El haber podido ponerle freno al Plan Colombia-Uribe-Bush desde la OEA es la expresión de cuánto podemos hacer si recuperamos los sueños de los padres fundadores que fueron derrotados por el imperio y las oligarquías lacayas y cómplices. Bolívar murió en su exilio en Santa Marta, convencido de que había arado en el mar. Sucre fue asesinado. San Martín partió al exilio para evitar ser encarcelado o fusilado por las autoridades de Buenos Aires. Sólo podría haber regresado en 1829 a instancias de Manuel Dorrego (la barbarie), que fue fusilado por Lavalle (la civilización). Murió en el exilio.

A dos años y medio de cumplir doscientos años de historia, no escatimemos confrontar la derrota cultural de los sectores medios para hacerlos reflexionar, para que puedan reencontrarse a sí mismos, para que puedan volver a ser parte de una identidad común. Sólo así podemos evitar que caigan en manos conservadoras, ofreciéndoles lo mejor de nuestra identidad bicentenaria. Que volvamos a escuchar a las voces de Raúl Scalabrini Ortiz, de Arturo Jauretche, de Juan José Hernández Arregui, de John William Cooke a quienes tanto subestima y desprecia Carlos “Chacho” Álvarez.

Para no caer en la trampa nuevamente, la alternativa de hierro es progresismo berreta o nacionalismo popular, federal y revolucionario.

miércoles, mayo 07, 2008

8

La política es la acción sobre lo que la sociedad no piensa. ¿Quién, qué gobierno, le dice a la sociedad “todo lo que hace”? Es una renta moral que la sociedad paga.

(Hugo Moyano)

1
Intento pensar hace años lo que fue la dictadura. Lo que sigue siendo, no la dictadura “como si no hubiera terminado” (no me interesa, justamente, abonar a una teoría en la que prevalezcan los rasgos materiales o estructurales que soportan esa idea de continuidad lineal, de eso se trata esto que escribo), sí, y en esto quisiera ser preciso, en una parte de lo que ese proceso fue como gestión de un nuevo, digamos, “paradigma de sociabilidad”. Esos que se llamarían efectos sociales, pero sin ser pensados en relación causal.

2
Quiero decir: la sociedad argentina que hoy, según dicen, mayoritariamente repudia a la dictadura cívico/militar (suponiendo que alguien mide, es capaz de medir, los niveles de expresión general de ese rechazo) lo hace bajo los términos de una nueva concepción histórica cuya instalación sólo es descriptiva del triunfo cultural del proceso. ¿Me explico? No.

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Los otros días leí la observación de Lucas Llach al manifiesto de los compañeros de arte política, cuando salieron a tirar la primera piedra. Apunto: el mejor análisis político que leo a diario pasa por la constelación de plumas de esta página. Pero había una cosa que apuntaba y que me parece central (aunque sin compartir los que podrían ser los supuestos, e incluso adhiriendo al espíritu del manifiesto), que tiene que ver con lo que alguna vez llamamos prólogo bíblico del orden democrático, en el que siempre se comienza diciendo: “A partir del 24 de marzo de 1976…” La historia contada así: hubo un día, tenemos una fecha, un punto en el calendario, en el que podemos decir que todo empezó… Una serie de hechos irreversibles que se fueron sucediendo. Y tenemos la Carta de Rodolfo Walsh, escrita desde la clandestinidad, la que todos leímos mil veces, cuyo encadenamiento simbólico trasciende incluso a la potencia inmensa del texto: un hombre, un escritor, una máquina de escribir y una pequeña pistola de bolsillo en el tobillo. Es decir, una reducción de la acción política a sus niveles mas pequeños, mas "quijotescos", mas individuales, para enfrentar la máquina del proceso. El Mito y lo Real en la fundición que produce esa carta: relato implacable sobre el génesis. Conceptos como “plan sistemático”. Una percepción de que la fría ingeniería militar se traslada de una manera completa sobre lo político, desertificando el espacio de lo público, para oponer como imagen de resistencia, nuevamente, lo que está en el corazón de la acción: el arrojo individual.

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La operación parece extraña y simple. Se inscribe al proceso en el contexto de una irreversible democracia entregada por manos llenas de sangre que adhiere con naturalidad a la conducción continua del proceso en proceso: aquí actúa el mismo virus, la democracia es la gracia de una administración de lo que el proceso dejó, sin márgenes.

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Sólo los gobiernos peronistas actuaron y confiaron tanto en las consecuencias “naturales” de su acción como los militares del proceso, en aquello de: “seguiremos actuando en las sombras, en lo que fuimos capaces de sembrar, en el inconciente colectivo”. En el colmo de esta perspectiva encuentro una de las sugerencias políticas de Perlóngher en los primeros años de la democracia: hay que seguir cantando “se va a acabar/ se va a acabar/ la dictadura militar”.

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Recuerdo una iniciativa que involucró a la CTA, donde se planificaba reescribir el prólogo del Nunca Más, hace un par de años, con la clásica oración condenatoria a esa supuesta fábula nacida de la caridad laica de Alfonsín y del universo “desgarrado” de Sábato. A través de un compañero me llegó la invitación, y terminé desistiendo. La idea se cayó sola. El prólogo es clave. Y no es clave para entender el maquiavelismo radical, no. En todo caso el maquiavelismo radical, en la materia, nació de manera inversa: nació percibiendo márgenes para avanzar, lo que termina dotando al prólogo de un carácter instrumental que lo convierte (en el mejor de los casos) en pieza de museo. Reescribir el prólogo (para borrar el viejo) es una acción inescrupulosa. Una violación histórica imperdonable. Recuperar la democracia sobre la base de los juicios y castigos, no es sólo una conquista, sino también una forma de lujo de esta democracia. No hay dos demonios, como tampoco hay un demonio. Des-demonizar la lectura histórica, primero. El Partido Justicialista, con Lúder a la cabeza, adscribía a la autoamnistía militar, y la Unión Cívica Radical comienza, tímidamente, a empujar a favor del juicio y castigo con una argumentación legal compleja y contradictoria, que contenía a la obediencia debida en el centro de su reflexión jurídica, y a los juicios dentro del fuero militar. Después, al desborde social que, entre otras cosas, la grieta radical permite, le sigue el formidable juicio a las juntas y toda la novela errática que conocemos.

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El 24 de marzo es la fecha en que “empieza a morir”, quizás, una de las etapas de la vida social y económica argentina, dominada por lo que generosamente se puede llamar “modelo industrial sustitutivo”. Axel Kicillof apunta que la fe en esta periodización histórica, que marca en el 24/03 el comienzo de un ciclo que acaba en la crisis de 2001/2002, anuncia que estamos en el inicio de otro ciclo económico argentino que, mirándolo en el contexto histórico nacional, y con la cantidad de ciclos que hubo (hablamos de tres, o sea, pocos), no haría mas que reforzar la tesis política mas alentadora alrededor del movimiento kirchnerista: estamos caminando, entonces, los primeros años de un nuevo ciclo, en el embrión de una nueva era.

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¿La dictadura fue avalada porque a veces hace falta un orden? Sí, es difícil, pero el caos, la sensación de caos en donde el “aparato central” parece descontrolado, requiere de un orden. De una claridad. Acá funciona, quizás, una lógica despojada, en la cual el orden, no importan ya sus razones, significa la instalación de un horizonte de previsibilidad que se cree perdido, para, por ejemplo, salir a la calle, tomar un colectivo, caminar por la ciudad. Esa forma de amenaza, la amenaza “invisible”, reestablece o fija una idea del orden, de un orden primario, de escolaridad, que ocupó la escena horrorosamente formal bajo la cual se movía la lava ardiente de los hechos del horror. El proceso reconstruyó, digamos, una superficie social, al precio de hundir hacia los sótanos clandestinos y estatales, el desarrollo de las acciones “anti-subversivas”. ¿Por qué se usa tanto la fachada de la ESMA? Porque se dice la escuela, quizás. Y ese “contrato social” en las sombras, contenía una tríada de silencio, complicidad y prudencia. Está bien lo que se hace, pero no se dice ni se sabe cómo. Y la lección es la cuenta de que esa necesidad social del orden es justa. No es justa en los términos de “a cualquier precio”. Porque nadie vive sabiendo el precio que paga. Es una justa demanda, reconstruida con intuición por la inteligencia de esos años, alrededor del sentido común que la guerra social había instalado. Y sin embargo, la oscuridad del razonamiento social que fundía en frases como “algo habrán hecho” o “por algo será” los restos de su conciencia civil, también abrigó –pienso- una declaración de principios urgente sobre los propios límites, sobre la nueva forma de sociabilidad en la que estaba garantizado empezar a vivir de nuevo, si uno no había hecho nada, reestablecer el límite de la vida cuando algunas cosas, algunas decisiones, habían ido demasiado lejos.

lunes, mayo 05, 2008

Los Fernández

Lo mejor del gobierno terminaron siendo "Los Fernández". Serán recordados como lo es hoy Córach. De hecho, recuerdo una entrevista a Lopérfido en la Viva de Clarín, cuando las encuestas del año 2000 todavía sonaban como un violín, en la que respondía, a la pregunta de qué político creía que le hacía falta a la Alianza, diciendo: Córach. Ya confesé acá mi amor por los 100% lucha de ese gobierno frustrado. Pero les faltó un tipo que parezca salido de las entrañas de la política nacional, un "nacido para eso", un... peronista, capaz de dotar de dos cosas esenciales: del floclorismo de ese gobierno, y de la mayor capacidad de diálogo político que existe en la situación. ¿Se acuerdan del saludo con beso a D'Elía de Aníbal en pleno gobierno de Duhalde? Eso, eso, eso. Alberto, en comparación con su archienemigo, es alguien capaz de hablar de política con algo mas que un gobernador, intendente, o capo sindical (o empresario de la rama). Eso hace que no hable sólo de negocios. Entre otras razones, eso me hace albertista a ultranza. Y Aníbal, en fin, lo que pasa es que no soy bonaerense. Pero cuando uno ve a Randazzo (un buen tipo, pero con cara de ministro aliancista, es decir, con cara de, a la tercera pregunta, "qué hace un tipo como yo acá"), se entiende que lo de Aníbal fue un ascenso, un prolijo premio al desonsuelo de entregarle la provincia maldita a Scioli, porque "ministro del interior" tiene olor a Coti, olor a runfla... Pero, en las declaraciones, el tipo la sigue rompiendo, o sea: marca agenda. Para muestra... El ministro del interior es, entre otras cosas, el comentarista de la realidad. El tipo que saluda a las 10 y media en "El oro y el moro" diciendo "¿qué hacés Negro, cómo andás Eduardo?". No hay tu tía. Tiene que ser el mas canchero de todos. A la larga este mísero post es un involuntario reclamo para que Aníbal vuelva a su cauce. Aunque, de cumplirse el sueño, que se haga después de que le gane la pulseada a Granero, el Sedronar, y la sanata de la DEA que el turco nos dejó. Pero eso son Los Fernández: el huevo y la inteligencia, la declaración con remate, la amalgama porteña y bonaerense que, finalmente, nos hace sentir a todos que nunca la sangre llega al río.
el mito se encuentra a la derecha

domingo, mayo 04, 2008

90

Brillante: grasa pero al mango; liberal y represiva, nocturna y careta.

Una de las piezas que dejó el menemismo es el aura de periodismo independiente que envuelve a la actividad periodística, casi diría, a toda actividad periodística.

En los años 90 el emblema de Cabezas fue una especie de acumulación final de eso que coagulaba al lado del menemismo bajo la forma del cuarto poder, al que las miserias políticas de esa década (ay, esa Corte...) con sus vacíos de justicia terminó por entronizar en un lugar al que hoy empezamos a ver descascarado. TN - periodismo independiente.

Si la carta de Walsh constituyó la biblia de esta democracia procesista (o sea, la continuidad férrea del proceso militar), la muerte de Cabezas condensó el prestigio de un lugar cuyo reverso ahora vivimos como si se tratara de un drama espontáneo...

El germen de la política oficial k (o una de sus raíces mas vitales) se halla en el proyecto cultural de esa década (su proyección extorsiva sobre lo político). La independización del periodismo, su consumación, es de los años 90. La privatización de los canales, la diversificación del Grupo Clarín (que es no sólo un multimedios, es un grupo económico mucho mas amplio), por ejemplo.

Pero Mariano habla de algo que fuimos, de las imágenes alucinadas y adolescentes que nos conmovían. Yo tuve un himno del corazón. Y ahora, ya que tenemos el corazón con agujeritos, mas allá de cualquier cosa, por alguien que conocí hace años, y que si no es ahora no es nunca, pido:

Libertad a la Gallega

Karina “La Galle” Germano, hija de desaparecido y exiliada en España desde su adolescencia, de donde volvió en el ‘98 para esclarecer la suerte de su padre y sumarse a la lucha social, fue detenida el 1º de febrero de 2002 en Sierra Grande, Brasil, y acusada en un típico juicio-farsa, junto con tres chilenos y dos colombianos, del secuestro y torturas al empresario Washington Olivetto, quien declaró haber sido tratado con total respeto.

La condena a 30 años, resulta a priori desproporcionada y muestra a las claras el ensañamiento de la “Justicia” brasileña. Trasladada del penal de Carandirú a Ezeiza, el 9 de noviembre de 2006, con objeto de mejorar sus condiciones, el juez Sergio Delgado le deniega el beneficio de salidas transitorias, entre otras cosas por presión de Oscar Hermelo, actualmente fiscal de ejecución penal y en su juventud empleado de la ESMA donde “trabajaba” para el GT 3.3.2, grupo que secuestra a su padre en el ’76. Está ahora el caso en Cámara de Casación.

Movilicémonos por la libertad de la Galle y contra todas las cárceles.

http://lagalle.wordpress.com

libertadalagalle@yahoo.com.ar

sábado, mayo 03, 2008

¿Vendrá la muerte y tendrá tus ojos?

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Bueno. Es imprescindible operar sobre Carrió como ella opera sobre los otros. O sea, ¡salvemos la república!
Como decía Asís, su "distrito es la palabra". Carrió gobierna una fuerza política con relativo peso parlamentario, que parla, parla, parla... sobre las desnudas acciones de los otros. Y gobierna, Fabiana Ríos, lo que el pejota dejó en Tierra del Fuego. El discurso político argentino está llena de pequeñas violencias, si es que por metáfora entendemos promesa, profecía de la acción, un llamado a las fuerzas ocultas. Si yo comparo algo (A) con algo (B), de alguna manera, inserto en B un horizonte de certezas que se encadenan para cumplir mi metáfora, que es, en política, una profecía: si A es como B es porque la lógica interna lleva y precipita para que B, llevado a las últimas consecuencias... En el ránking de metáforas chirles en la guerra agraria hay dos que reúnen todo el monstruoso imaginario bucólico de la estancia nacional: "el campo es un gordo bueno" (M. Grondona), "se metieron con el manso, con el que no sabe ni de democracias ni dictaduras, que sólo enfrenta a la helada, al tiempo, al viento y la tempestad" (...) Asís, como Bielsa, "hombres de letras", llegaron a la política creyendo que, en la era de la democracia televisada, su gimnasia verbal hacía de ellos, de su estancia política, el lago de los cisnes. Se equivocaron. La cosa termina mal: todo el discurso de Carrió es un sordo llamado a las fuerzas de la Nación... Habla de lo prepolítico, habla de la Nación, habla del campo manso. Espera a un santo de la espada.

jueves, mayo 01, 2008

Se va a acabar, se va a acabar...

Alguna vez Fogwill, describiendo el video para la televisión del informe de la CONADEP, habló sugestivamente de la primera escena en la cual se oye y alcanza a ver la imagen de un parto (gritos de mujer, llanto de bebé). La decodificación es obvia (“la violencia partera de la historia”), y parece poner en primera escena a una fuerza invisible e inocultable de la historia: la trama de la continuidad. En una lectura “de lo que se le iba de las manos” al relato alfonsinista, o, y así lo aclara, del involuntario mensaje social que parece superar a los sujetos de la enunciación, a aquellos que producen el estremecedor video y no parecen tener "control" sobre el denso material. Ese exceso, ese mensaje involuntario que pareciera contradecir el mensaje institucional, para Fogwill, es revelador del entramado de continuidades con que el Proceso inserta su propia continuidad democrática. Las caras de Ricardo Darín, Diego Bonadeo o Néstor Ibarra completando el paisaje junto a las mas lógicas caras de Muñoz o Calabró, en la película “La fiesta de todos” (1979), mas que ampliar la gama de complicidades de esa dictadura, parecen apuntar hacia la base de articulaciones de consensos que tejen a una época, su red. Habría que contrastar la sonrisa pícara de Darín sentado en un sofá a punto de ver el debut argentino con todo Kamchatka, la sentimental película sobre una familia fantasma que vaga por calles vacías sin ninguna solidaridad a mano... Pero "La fiesta de todos", cita obligada para entender aquello que no vivimos, o que vivimos en la edad dorada en la que el mundo es una teta lunar, tiene entre sus vastas intenciones la de insertar que existe una energía social, una alegría popular, de pura unidad nacional, cuyo soporte no lo ejerce ninguna política, o, como se invisibiliza puntualmente en el film, su soporte es un gobierno militar que funciona como estructura primaria de un país, como garantía de esa expresión “auténtica”, sin demagogias o populismos o lo que sea, que distorsionen ese valor genuino. Hay un momento, en sus primeros minutos, en los que se intenta reflejar en el vacío de las calles, en las familias o los compañeros de trabajo en silencio frente a una radio o un televisor, etc., la asombrosa atención y reunión ante el debut de la selección, que parece esconder un fuerte misterio social, y la reflexiva voz en off que acompaña las imágenes clava una frase temblorosa y brutal, “sin quererlo”, de nuevo, como lo que cita Fogwill -pienso-. Después de escucharla y anotarla, la googlié, y no salió nada. La frase dice, decía, simplemente: “Nosotros fuimos el único centro de un país detenido”.

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