sábado, junio 14, 2008

Escudé

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Más aún, ninguna ciudad latinoamericana ha sido bombardeada por otros países de la región,como lo han sido las europeas y las asiáticas. Es como si entre nosotros tuviera vigencia un imperativo categórico que se cumple a rajatabla y que no tiene paralelos en otras regiones: "No bombardearás ciudades". Incluso en el ámbito de la violencia interna resulta claro que -sin ánimo apologético- ni Pinochet ni Videla fueron equiparables a Hitler, Pol Pot o Milosevic.

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En verdad, aunque el Mercosur no es lo que pretende ser, se ha convertido en más de lo que hubo de ser. Es un poderoso mito que funciona. Más que bloque comercial, es un lubricante que afianza la cooperación informal, vacunando contra la escalada de los conflictos. Se encuadra en un estilo diplomático sofisticado y sui géneris que no puede descifrarse a partir de la literalidad lineal de sus discursos y documentos. Leer el Tratado de Asunción que lo hizo nacer es equivocar el camino. Por cierto, la diplomacia latinoamericana descansa sobre una cultura difícil de decodificar para el extranjero.

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Con sus luces y sombras, nuestra novísima civilización es un actor relativamente benigno de la comunidad global. El bicentenario de su nacimiento se aproxima. Sin renunciar a la corrección de sus imperfecciones históricas, es hora de rendir tributo a su grandeza.

1 comentario:

Fernando (Nerd Gaucho) dijo...

¡El mundo está muy raro! Escudé pasó de ser un energúmeno a decir cosas que a veces tienen sentido ¿qué nos está pasando a los argentinos? ¿estamos locos?. ;-)


FC