domingo, junio 06, 2010

Me pone contento el triunfo posible -según nos sopla nuestro hombre en el Castelar- de Ricardo. Los Alfonsín Son la Política, y su triunfo es un triunfo sobre las fuerzas invisibles de la antipolítica, pero, más en serio, sobre lacras como Leopoldo Moreau que hicieron el negocio de hacer un partido "irrompible". Quizás Ricardo se gane el premio de que Carrió deje de llamarlo Ricardito. Pero lo que motiva este post es que finalmente salió -tijereteado y podado, como siempre- este diálogo en NU.

Acá un fragmento descartado: "...acá lo que se necesita son formadores de partidos, el peronismo también necesita formadores de partido, porque lo que tenemos ahora no es un partido, el PJ no es un partido, el PJ es un sello muerto, frío y congelado, no puede ser un partido algo que contiene a Francisco De Narváez y a Diana Conti, tampoco puede ser un movimiento porque los dos mueven hacia lugares distintos, no hay un líder de la clase de Perón que pueda contener la discordia entre esos sectores, por lo tanto hay que fundar un partido, y el día que se funde un partido De Narváez no va a poner cinco millones de dólares para comprar un tercio de los intendentes del Gran Buenos Aires y formar así su aparato, va a tener que presentarse a internas abiertas o cerradas, va a tener que hacer una carrera dentro del partido, va a tener que juntar fiscales, va a tener que armar algo que le permita ser el candidato del partido en la provincia de Buenos Aires y no decir: 'yo soy peronista disidente'. ¿Qué es el peronismo disidente? ¿Cómo puede ser posible un sintagma como 'peronismo disidente'? ¿Qué es un peronismo que está en contra del peronismo que gobierna? Es un absurdo total. O no son peronistas o Kirchner no es peronista o nadie es peronista, pero peronismo disidente..."

16 comentarios:

Hal dijo...

Amén

Charlie Boyle dijo...

Muy bueno, Amen Amen

Anónimo dijo...

YO SOLO ME ACUERDO DE LA GENTE QUE DEJARON EN EL CAMINO ESTOS RADICALES, TODOS ESTOS Y ME PONGO LOCO, NO LOS BANKE NUNCA Y NO LOS BANCO.

Diego dijo...

¿Quién delirá más, Rubio o Dri?

El peronismo es increible, el chamuyo que genera es de todos los colores.

P.D.: ¿No pueden tener un discurso tranquilo, paso a paso, que en la misma prosa se vaya haciendo cargo de los errores cometidos por el partido que pretenden encarnar, en lugar de otra vez esa historicidad simbolista, pesada.... ? Menos mal que vivo en una planta baja!

Ricardo dijo...

Coincido.
Peronismo disidente es un oxímoron. Algo así como dulce de leche light o la margarina, a secas.

Lucho dijo...

Me interesa la pregunta de por qué un poeta es el mejor analista político. Sabemos que pasó en el periodismo (la ley de Medios) pero qué no mucho qué pasó en la poesía.

pablo dijo...

alfonsín-binner, ¿obligaría a un kirchner-sabbatella?

maiakovski dijo...

Coincido, Diego. Sobre todo, genera chamuyo en los antiperonistas. Cuando todos los demás se hagan cargo de los errores cometidos por sus identidades o faltas de identidades políticas en la Argentina, como decís vos, paso a paso, sin simbolismos (una pregunta: ¿vos sos blogger o comercviante en chalecos? Porque si querés ser blogger, que es una manera de escribir, y empezás eliminando la dimensión simbólica...) yo también voy a hacer la crítica paso a paso que pedís. Pero desde ya te adelanto que no va a coincidir en nada con la tuya, así que, ¿para qué hacerla? Hacete cargo vos de esa tarea, y tratá de demostrar algún talento, algún acierto, en ella. Hasta ahora no te los vi.

Flor dijo...

Alguien que pare a esta secuaz de Q y N.
Basta Dieguita, aflojale a la provocacion berreta. No histeriquees.

maiakovski dijo...

Diego tiene derecho a escribir todo lo que quiera. No sea cosa de que nos acusen de no pluralistas. En la televisión, en un plano de guerra de medios, todos los actores suponen que hay que ser monolítico, pero en los blogs podemos permitirnos ser más bonachones. Eso sí, las balas vienen y van y no hay derecho al pataleo.

Diego dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Diego dijo...

¿¿¿Qué guerra???

Maia, no sea cosa que estés confundiendo monopolio económico con monopolio mediático y el poder que se tiene al ejercer en cada uno de estos planos. Es fácil, me explico: si alguien tiene ventajas comparativas en la cadena de valor por el motivo que fuese y llega a poder vender su producto final a un precio por debajo del que lo puede hacer cualquiera que quisiese competirle sin fundirse, esa empresa está en una situación de monopolio económico. Si esa empresa llegase a ser un multimedio podría, una vez aniquilada la competencia, que de eso se trata el monopolio, meter en su producto lo que se le ocurra, en éste caso cualquier fruta periodística y que eso sea todo lo que la sociedad lea día tras día como noticia. Eso sería el paralelismo a lo que hace cualquier monopolio que baja la calidad de sus productos ahorrando en costos. Pero la cuestión en éste caso sería que tal cosa no existe de un modo tal llano y directo. La vida es un poco más compleja, por suerte.

"El producto periodístico" al estar hecho de palabras era de esperar que fuese más complejo a los requerimientos de la crítica que la papa o la cebolla, que sólo decantan por el aparato digestivo. La realidad misma acá está en juego. Y así como estamos nosotros tomándonos un café con leche, la palabra "guerra" le queda grande a éste asunto. Ninguna guerra a la vista. Y el que quiera sacar los fusiles, más no sea de manera simbólica, tiene destinada una derrota segura.

Clarín fue siempre un medio hijo de puta, que siempre nos pareció mercachifle, pero ya en la segunda coma vemos que el tono es otro; si queremos saber la temperatura vamos a www.clarin.com y ahí nos enteramos si salimos con campera o no. Hay un mundo afuera. La guerra guardala para los recitales de poesía, que seguro te van a aplaudir.

Germán dijo...

Pregunta de alguien que los lee, pero que no conoce sobre sus personas y círculos: este alejandro, es el de la barbarie?.

segunda pregunta, de puro pesado nomás: ¿Podrías subir toda la entrevista?

Salu2!

paniagua dijo...

Germán: no, el de la Barbarie es el politólogo Alejandro Sehtman. Otro talentoso.

Ramon Lopez dijo...

Diego, yo creo que vos tenes una obsesión con el termómetro. Leo mucho este blog y veo que tus comentarios giran alrededor de tu intención de romper microclimas.
Estoy de acuerdo en parte que "guerra" es un poco mucho pero también creo que las cosas en la historia suceden de diferentes maneras. Y no siempre se toma dimensión mientras las cosas ocurren.
Yo no creo que los libros de historia digan que el 19 y 20 de dic de 2001 los chicos de Puan salieron a hacer lío. Habrá algunos que hagan una lectura de los hechos de una manera otros de otras pero nadie diría lo que vos dijiste en comentarios anteriores.
Probablemente otros "Diego" hace 200 años pensaron (y con argumentos sólidos como vos) que la revolución de mayo fue solo una escaramuza de los chicos bien con ideas nuevas. Y tal vez algo de razón tenga.
Lo que quiero decir es que tenes una idea romántica de los cambios en la historia. No siempre van acompañados de un gran fervor popular o de una gran conciencia de la hora.
Para vos que al tipo que baldea tu vereda todos los días, le chupe un huevo la pelea (o guerra) Kirchner-Clarín invalida el proceso político, lo achica, resta. No es lo que esperabas.
Básicamente y pese a tus gustos, nuestra historia ha sido así, salvo etapas de desborde puntuales, todos los procesos se han ido resolviendo mas juntando para "la foto".
Cuando el "diego" de hace 200 años veía un grupo de pendejos jacobinos haciendo quilombo, se estaba perdiendo de ver "la foto" que juntaba a los comerciantes de Bs As, con sus hijos y abogados fascinados con las ideas de moda de aquel entonces y los "fierros" con Saavedra. Esa foto cambio la historia pero por ahí "revolución" le quedaba grande a ese "diego".
Cuando vos detenes tu mirada en los pibes de puan te perdes los posicionamientos de los gobernadores y de los intendentes, de sectores empresariales, los saqueos, etc. El gringo de la pampa estaba escuchando el gallo pero "la foto" estaba cambiando el curso de la historia.
Y lo mismo sucede con Kirchner-Clarín. Que no le mueva el culo a nadie por afuera del microclima empresarial-periodístico o político no le quita trascendencia histórica.
No me como la disyuntiva "pueblo-antipueblo" de algunos círculos kirchneristas por razones similares a las tuyas.
Pero tampoco idealizo las formas en que se realizan los cambios históricos como lo haces vos. ¿Quien soy yo para exigirle a la historia que se comporte tal cual mi imaginario?

Diego dijo...

Ramón, gracias por la amplia respuesta que te has tomado el trabajo de hacer a mis observaciones.

Pero tengo que marcarte algunas cuestiones, la mayoría de las mismas surgen de cuestiones que me parece que se te pasaron por alto en los comentarios anteriores que estuve dejando últimamente en éste mismo blog de Martín. Para empezar, creo que en ningún momento dije algo así como el 19 y 20 de diciembre de 2001 fue fruto de "la locura" de unos chicos de Puán, ni mucho menos se me hubiese escapado escribir que ese grupo de muchachos salieron ese día a hacer lío. Voy a tratar de ser claro: Entiendo que esas jornadas fueron históricas por algo que se estaba leyendo por todo el mundo en ese mismo momento y que retumbaba en casi toda la ciudad de Buenos Aires y varias otras grandes ciudades del país: El cacerolazo. Luego, a ese fenómeno que empezó a hacer tambalear la estabilidad del gobierno central se le sumaron el bullanguerismo clásico de toda protesta brindado en esta ocasión por pupilos de Chipi Castillo y similares; esto le puso la frutilla al postre, que fue como poner un cartél encima de la movilización social que dijera: "Ojo que esto va en serio, queremos que el gobierno se vaya". Claro, esa estética de la frutilla tiene décadas identificada con la intransigencia en los pedidos populares, mientras que la forma en la que se estaba manifestando toda la gente en la ciudad era novedosa, con sus cacerolas, pidiendo sus ahorros, puteando a los políticos: Hasta ahí, solamente con el cacerolazo, tal vez si el resto de las fuerzas vivas apoyaban a De la Rúa, se hubiese podido llegar a un acuerdo para que terminase el gobierno. ¿Es una locura pensar que la devaluación la hiciese De la Rúa con el peronismo apoyando? Lo que pasó pasó porque se alinearon todas las estrellas, la clase media, los chicos de Puán, los intendentes del conurbano. Pero no me quiero ir de la puntualidad que aquí estoy tratando. A mi entender, lo que pueden aportar ese tipo de manifestaciones es una estética en vivo y en directo, una vez con gente trepada a las ventanas del Congreso de la Nación, con muertos en la Plaza, con las fuerzas de seguridad desborada, y bueno, qué se vaya éste hombre que no sabe gobernar. No quedaba mucho tiempo para que el consorcio de Santa Fe y Bulnes que había salido a la calle debatiese el futuro de la patria.