martes, noviembre 03, 2009

Elsa Baldovin

Desde muy pibe hay voces que me acompañan. Voces que encantan el mundo. Quiero hablar del amor incondicional que tengo por mi abuela, cuya vida, cuya personalidad, no son nada sencillas. Si la tuviera que definir diría: es la vida de una mujer que no ha dejado nunca de pensar, de pensar en voz alta sobre aquello que le quita el sueño, que la deja despierta hasta tardísimo o que la tiene desde temprano con la oreja en la radio: la política, la vida de este país. Se trata de un capricho: un día la grabé, no hace tanto, para que me cuente su vida. Hay detalles que desconocía, detalles de su infancia, de su crecimiento, de su escuela, de sus padres, de su maternidad, de su identidad, que eran nuevos, y eso que me dediqué mucho, mucho, a escucharla. Toda ella me liga a un sentimiento muy concreto de patria. En su relato hallaba pepitas de oro: mi bisabuelo italiano, veneciano, que terminó encontrando su lugar en el sur de Santa Fe, simpatizante del Grito de Alcorta, una simpatía moderada, como las simpatías de hombres con responsabilidades y con necesidades básicas insatisfechas. Mi abuela cruza su vida mas tarde también con otro movimiento: estuvo el 17 de octubre de 1945 en la plaza. Y como una casi recién llegada a esa ciudad, empujada por el gremio de su trabajo, dice, amó a esa masa de argentinos que le recordaban el libro que había leído en la biblioteca pública de Venado Tuerto y que guardaba en su memoria como un talismán: Germinal. Mi abuela se iluminaba entre la gente, creía estar viviendo entre las páginas de ese libro, sentía que se cumplía una profecía secreta: la de ver el mundo ahí, frente a sus ojos. Y era para ella un día muy interior, un día en el que estuvo casi a solas. Lo que elegí mostrar acá son algunos comentarios que dan cuenta de su experiencia en el gremio de ATE durante los años 70, nada del otro mundo, nada fuera de serie, no se trata de un cuadro político, sino de la experiencia anónima de una mujer en un contexto donde la muerte acechaba, y en el que pasaron muchas cosas que mejor las dejamos acá. Se trata de Elsa, una abuela especial, una voz ronca, una mujer que fuma desde siempre, chinchuda, apegada a su sistema de pequeñas lealtades. Como cuando dice “las chicas”, por esas enfermeras que la eligieron delegada en el hospital odontológico. Es por ellas, dirá, como si no hubiera querido nunca ir demasiado lejos. Aún vive sola en su casita de Villa Tesei. Desde ahí, desde su radio, su tele, sus pequeños paseos diarios recomendados por el cardiólogo, sus cada vez menos escapadas al cine del Jumbo Plaza Oeste, sigue latiendo y pensando. Se ufana de algo tan incomprobable como “las rampas para discapacitados y embarazadas” de la avenida Vergara, reclamadas por ella, dice, ancha, durante su militancia municipal. Rampas de las que siente orgullo cada vez que se arrima al borde de la avenida a fumar. Fumar y pensar, ahí está la clave. Su voz nunca se va a apagar dentro mío. La oigo desde siempre, la oiré siempre. Cetrángolo 150. Mi abuela estuvo en el mundo. Y ahora, dice, tiene todo el tiempo del mundo para leer. Pero se está quedando ciega. Le queda leerse a sí misma, hablar, hacer memoria, cerrar los ojos, fumar. Le dedico esto a los compañeros de la revista Pampa (Sebastián, Karina, Emilio, Lucía), a muchos amigos y compañeros de ATE, y a los 9 nietos de la Yaya. Creo que habría una punta en esto para pensar la relación de ATE con el peronismo. Y le agradezco a Guido Mignogna, por todo, y a Giuliana, por siempre.



16 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué lindo, Martín. Gracias.

sol dijo...

"vos te imaginás lo que sería todo lo que es asalariados - pueden ser obreros, pueden ser algo más- ASALARIADOS marchando juntos?????"

Hal dijo...

tu abuela es sabbatellista, sabelo

Anónimo dijo...

buenisimo, hermano. que placer te diste. es un personaje adorable. saludos.

ariel.

paniagua dijo...

Era de la época de Juan Carlos Rousselot, pero ya te dije hace mucho tiempo que lo quiere mucho a Martín S.

paniagua dijo...

Igual es Hurlingham desde hace mas de diez años.

alejandro moujan dijo...

te felicito,
creo que estamos aprendiendo a escuchar
¿qué más?
es importante darnos cuenta que esto vale
y animarnos a ponerlo

Sol dijo...

jajaja yo te iba a decir, en la parte en la que habla de la muchachada vs los de derecha, "ATE del 74 ya era CTA". creo que todos vemos en tu abuela lo mejor.

Hal dijo...

Sí, Martín, ya sé que es Hurlingham y tenía presente lo que dijiste hace mucho tiempo. Más allá de eso, todas las Elsas que viven en territorio del antiguo Morón son de Sabbatella :P

alejandro mendez dijo...

Hermoso testimonio.
Martín, además de la poesía, compartimos otra adoración: la de nuestras abuelas
abrazo

paniagua dijo...

Gracias anónimo, Sol, Hal, Ale Méndez, Ale Mouján, Ariel, por sus palabras. Un abrazo enorme.

Anónimo dijo...

Martin, si la biblioteca popular dónde leyó ese libro, es la Ameghino, fijate lo que pasó hace no muchos años con esa biblioteca.
Cómo no se cómo se pega un link, se puede llegar poniendo 'fernando peirone historia de la biblio' en google.
Un abrazo.
gustavo.

Emilio dijo...

Una delicia, Martín. Gracias.

El Asesor dijo...

Muy bueno, Martin.

Saludos.

Juan Dé dijo...

hermoso post, muy valioso.
un abrazo

Lisandro Gallo dijo...

Que lindo! Una grande!!!