viernes, agosto 28, 2009

Variaciones en rojo

por Pablo E. Chacón

Felipe Solá se mantuvo incólume los diez años que duró el gobierno de Carlos Saúl Menem al frente de la Secretaría de Ganadería, Agricultura y Pesca con una receta, según sus dichos, al parecer infalible: hacerse el boludo. Tanto que repitió: vicegobernador, gobernador de la provincia de Buenos Aires, diputado nacional durante la transición que comandó el ex senador Duhalde y las administraciones de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández. Pero hombre de campo al fin, se opuso a la sanción de las retenciones móviles (que encaramaron a otro vizcachero) y se pasó a la oposición, no sin antes asegurarse que renunciando a su banca podía renovarla bajo el sello Unión-Pro: un boludo bárbaro.

Es probable que Solá haya leído a Maquiavelo (aunque sea en sus versiones zen o revista para hombre de negocios), pero es menos probable que Mauricio Macri o Francisco de Narváez fatiguen esas páginas; la reaparecida Gabriela Michetti, algún capítulo conocerá, como seguramente su colega, María Eugenia Estenssoro, hija del inolvidable Pepe, que sin dudas conocía al autor de El Príncipe.

La conferencia de prensa que Solá, Macri, De Narváez y Michetti improvisaron una vez que tuvieron la seguridad de que el proyecto de la Ley de Servicios Audiovisuales entró al Parlamento, es una muestra de oportunismo poco consistente, que desmerece la práctica de hacer el boludo, estratégica para sobrevivir a los cimbronazos políticos, práctica que supuestamente el señor Solá honró todos estos años. Porque la puesta en escena no sirve para nada (para nada más que otra repetición): trinar porque en el edificio de la calle Tacuarí más de uno tiembla, no es justamente una señal de independencia sino el manotazo del ahogado que antes de ser masticado por las pirañas alcanza a decir que legalidad no equivale a legitimidad. Con todo respeto, en el Congreso se han dicho muchas boludeces, pero pocas tan grandes como ésa.

El argumento es una desinencia del resultado electoral del pasado 28 de junio, cuando el oficialismo perdió las legislativas; también es una lectura errada (interesada es la palabra precisa), porque ese resultado, que se sepa, no inhibe al Ejecutivo de la posibilidad de enviar leyes al Congreso para su aprobación o desaprobación, con independencia de la relación de fuerzas antes y después del 10 de diciembre, cuando se renueven las bancas. Entretanto, el gobierno hace lo que cree conveniente y la legalidad de sus actos está garantizada por la Constitución Nacional.

La coartada de la legitimidad o falta de representación, debería avergonzar a sus ideólogos, afectados por una escandalosa ausencia de ideas que empieza a apreciarse en los automatismos y respuestas de De Narváez -un muñeco a cuerda de Duhalde- o en la gestión de Macri en la Ciudad Autónoma, y quizá hasta en la proverbial viveza de Solá, que si no se apura, se quedará antes que tarde sin cuerda; porque pedirle ayuda a Eduardo Amadeo, como se sabe, trae yeta; y Lavagna, también se sabe, está para cosas más grandes, no se sabe cuánto más grandes pero en su imaginación, seguro más grandes.

Y si atendemos a las impugnaciones más pedestres, entonces habrá que decir que sí, que esta vez (y desde hace un par de semanas largas), los muchachos del combo de la derecha sin botas perdieron la iniciativa, y apurados por izquierda, en una semana tres veces, Boudou con el FMI, la Corte Suprema de Justicia con la despenalización de las drogas para uso personal y la presidente y Gabriel Mariotto con la ley que reemplazará a la normativa de la última dictadura cívico-militar, que terminará con los monopolios de la información y sus prerrogativas de nuevo rico, aplastaron los brotes tímidos de la disidencia. Si ahora que la relación de fuerzas permite una maniobra legal en todos sus términos, en tiempo y forma, ¿para qué esperar a diciembre, cuando las presiones de los multimedios y las comparaciones fraguadas con la supuesta dictadura de Hugo Chávez extorsionarán a todo el rango del sentido común.

Eso sí que sería cosa de boludos, con todo respeto.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

che, paren de publicar a este muerto de chacón!

Anónimo dijo...

Chacón es lo mas grande que hay. Lejos.

Mario Arteca dijo...

No lo toquen a Chacón, que es un tipo y profesional de primera! Escriban, no descalifiquen.

zecokafka1@yahoo.com dijo...

A Pablito lo conozco... está quemado, pero es un buen tipo y escribe bien.

abrazos. buen blog.

Anónimo dijo...

no se si esta quemado, muerto o que, pero las ultimas 2 notas que publico en este blog son muy buenas
abrazo
l.

Néstor Sbariggi dijo...

Buenísimo!

Grande Pablo!

Saludos

paniagua dijo...

Pablo es lo mas.

yanina dijo...

Sí, buenisimo lo de Pablo.

Pablo dijo...

martín es ese amigo que siempre se extraña, generoso, complacencia cero, un escritor, gracias y buen viaje;

mario, quien supo estar cuando no había que estar; un escritor, de los grandes;

y gracias a los demás;

y gracias también por recordarme que estoy quemado, como para no parecerme nunca a ese apasionado de los diagnósticos baratos.