miércoles, agosto 05, 2009

Adenda

Dos comentarios mas sobre este post:

- En algunos comments se vislumbra una discusión que me parece fundamental, y lo es en torno a una ideología administrativa que cundió en todas las gestiones de los últimos años: ¿tiene pobres Buenos Aires? No digo "estadísticamente", digo: ¿hay pobres que pertenezcan a la ciudad? Porque el horizonte final de la ciudad es... plata para que se vayan. Y son miles de familias que lo hacen luego de firmar un remoto compromiso de construcción de viviendas definitivas. La solución frente a una familia hotelada, o que vive en una casa precaria en un asentamiento, etc., y que Cacciatore patentizó fue esa: erradicación. Y la dictadura también "puso plata", no fue todo hecho simplemente bajo la fuerza de la -entonces- temible CMV. Pero hay una continuidad, digamos, del oscuro razonamiento burocrático frente a la que a mi se me representa una pregunta así: ¿qué tipo de territorio es la ciudad? ¿El precio de su "autonomía" no debería ajustar aún mas la responsabilidad social de sus gestiones, de sus "gobiernos populares"? El primer reflejo burocrático es: "no son de acá". Por supuesto que nuestro "federalismo", nuestra estructura económica, etc., sigue dotando a la ciudad de recursos concentrados y exclusivos (la cantata de la lucha por el derecho a la ciudad) que la hacen una caja de resonancia, y cuya proporción es: por cada familia que camina en la "cuerda floja" en la ciudad hay miles en el conurbano. Pero esto de "el conurbano es el lugar natural de la pobreza", esta idealización de las intedencias pobres y su "magia" para gestionar, es una resignación. Ahí sí los curas meten su cuña: porque hablan de arraigo.

- Desconozco las internas del clero, mas allá de los superficial u obvio que puede verse en torno a dos figuras: Bergoglio y Aguer. Supongo que es un signo el respaldo que se le fue dando en los últimos años, por ejemplo, al Equipo de Sacerdotes para las Villas. Se duplicó la cantidad de curas en las villas de Buenos Aires, y esa política es Bergoglio, tiene su sello, del mismo modo que la beaificación de Ceferino como hecho simbólico y de expansión sobre la "religiosidad popular". La "teología de resistencia" del equipo de curas villeros (cuya tarea es admirable, de mas está decir) propone frente a dos conceptos ("erradicación" o "urbanización") uno nuevo: integración urbana. Sería interesante repensar este texto, nuevamente, bajo la luz impiadosa de esto. La pregunta que sigue presente, es la misma que la del MSTM hace mas de 30 años: el pueblo, ¿dónde está?

1 comentario:

Sol dijo...

la iglesia es puta