jueves, marzo 12, 2009

Nací para cantar a Stalingrado

Mi amigo Federico Scigliano me decía hoy: al final queda claro que a los de la mesa de enlace lo único que les importa es la soja. Las retenciones a la soja. El problema es sojero. Se les puede dar todo, ceder en el trigo, la leche, el algodón, la carne, el hueso, etc., pero siempre la cara es de culo… Porque cada concesión "secundaria" parece alejarlos del nudo central. No habría que dividir entre pequeños, medianos y grandes productores, sino entre sojeros y resto del mundo. La cara de disgusto de Llambías, la otra noche, relatando las posibles soluciones a los productores de lana era un síntoma. Y sí, se lo veía que hablaba de algo "pensando en otra cosa". Algo de eso hay.

Un gran amigo me reprochó el post de ayer. Explico a la luz de su duda: a mi no me molesta que Kirchner putee a Clarín. El problema es que decir que Clarín miente, supone que hay muchos que creen que Clarín dice la verdad.

¿Cómo hay que pensar a Clarín? Y supongo que lo hago en un contexto donde no hace falta aclarar que no participamos de ninguna manera de cualquiera de sus presupuestos "éticos", ni cobramos de allí (al menos no nos enteramos de hacerlo). Mi duda es frente a los efectos del ataque en el lector de Clarín. Yo creo que ese lector no consume verdades, sino que lee un diario cuya conexión es mas difusa, menos comprometida “políticamente”, mas futbolera, de espectáculos. Quiero decir: Clarín se ha naturalizado.

No creo en la existencia activa de una lectura de “periodismo independiente”, esa corriente consolidada en los años ’90, en plena diversificación de Clarín. Claro, en el centro de la mesa del gran diario está, aparece como un símbolo, la versión decorosa de su “Argentina para armar”, un paraíso artificial en el living de los consensos, donde se "pica" al atardecer el asado frío del mediodía, y se charla con la mujer sensible del jefe, sobre los problemas sociales. Frente a esa mesa el gobierno es un energúmeno, y para esa mesa la historia debería ser, a los sumo, una guerra de almohadas. Pero a esa mesa van pocos.

El grupo Clarín, en aquellos años ‘90, tenía su ala de izquierda en TN, en los noticieros Telenoche y En Síntesis, y lo del diario tenía los modos templados de un partido Justicialista. No iba adelante, esperaba mas al último, aunque marcando sutilmente los signos del porvenir. De pronto: daba sus espaldarazos y el país conocía otra aurora.

Quiero decir: nosotros no tenemos las hipótesis venezolanas de conflicto, no las tenemos desplegadas, ni anidadas, y quizás, en parte, no las tenemos porque somos un gran país.

Las innovaciones y expansiones tecnológicas del Grupo se surtían con soportes políticos: la extensión del cable coincidía con que ibas a poder ver TN, sus Urgentes, sus denuncias de las cometas en legislaturas provinciales, marchas del silencio, etc. Ah... los años '90. Pero la sociedad del kirchnerismo, a pesar del INDEC y demás yerbas, no es una sociedad que se apoye en la percepción de “estar siendo engañada”, es una sociedad que se sabe con instrumentos para acechar al poder, y ese es quizás otro mérito del propio kirchnerismo. Una sociedad que mira todo de reojo. Donde Clarín fracasa es en la cancha opositora, en la articulación de una alternativa, y es ahí donde hay que golpear, en los incapaces políticos de encarnar sus anhelos: ¿Macri es republicano?, ¿Lilita es gris?. ¿De Narváez?

El kirchnerismo también tiene un ancla en la "percepción independiente" de las cosas, en la moda del desencanto frente a la política. Esta es una sociedad mas fría, mas egoísta, incluso, que la de los años ’90, en donde una idea de saqueo sombrío que llevaba adelante el poder, sobre todo en la segunda mitad de esa década, se hizo carne. Y después vino Solanas con sus películas ordenadoras de todos los "telenoche investiga" de esos años. (Y el itinerario de Moreno Ocampo es otro ejemplo distorsionado de esa revolución noventista: del juicio a las juntas a administrar justicia televisada, de los organismos de DDHH a las reuniones de consorcio.) Y con esa carne se hizo la Alianza, con la centralidad decisiva de la palabra “corrupción”, poner a la luz el universo de las conductas privadas. Pero hoy no. Hoy no hay huevo de la serpiente, ni convertiblidad de la que salir, ni "grandes misterios" que investigar.

Mi intuición es que lo que se siente es que Clarín no miente ni dice la verdad. Ponerlo, como me apuntaba Federico, a la altura “ideológica” de un Página 12 o La Nación, es un resbalón. Clarín sí es un centro de operaciones brutales, es poderoso y decisivo, pero lo es de una manera proporcional a su propia monstruosidad, y paradójicamente esto significa que tiene elegancia, contacto protocolar con su lector mas fino, porque sabe que paga sus traspiés, sus exabruptos ("la crisis causó dos nuevas muertes"). Las ofensivas de Kirchner le pueden hacer perder los estribos, pero no las ventas. Tiene fisuras y contradicciones, y, claro está, no es solo un grupo de medios, sino un bloque de intereses económicos diversos, con sus propias dificultades de articulación interna: también a veces se muerde la cola. Trabajar sobre la exposición de esa trama requiere de enérgicas sutilezas, de operaciones, de algunas acciones lícitas.

Pero también decir o saber lo que Clarín ES... no escandaliza a nadie, amén de la euforia del microclima militante. No escandaliza a una sociedad sobre la que la política construye uno de sus vitales exorcismos: el de creerla inocente. Se opera a veces -ingenuamente- con el imaginario de que decir que algo es "poderoso", influyente, determinante, significa denunciarlo, y ponerlo en crisis. Asís sigue pagando con ostracismo haber dicho "algunas cosas feas" de ese gran diario argentino durante la dictadura, y cuánto del aura maldita, menemista y turra que envuelve a Asís no proviene de ese mismo ostracismo. De ese imposible "blanqueo" en las páginas del diario. Clarín es el orden blanco.

Decir que miente es verdad, pero el efecto de la denuncia aparece como una subestimación de la credibilidad de la gente, y de las prioridades de la gente, y sobre la que sale a flote el propio Clarín, cuya prosa decantada podría sintetizarse de este modo: “perdón que lo jodamos, lector, con nuestra defensa propia, lo que pasa es que el gobierno no asume sus propios errores, y le echa la culpa a los demás, al periodismo independiente, o sea, a nosotros, que somos los mas poderosos de ese periodismo independiente”. Que Clarín es una "amenaza" es una buena síntesis que nos enfrenta a uno de los problemas políticos mas complejos, a la vez, de esta democracia. No son formidables guerreros en jeeps por Camino de Cintura, ni de este lado tenés al General Alais yendo a reprimir a pata. Una silenciosa nueva ley de radiodifusión es el único tiro de gracia, y, todo indica, que hacia allí iremos. Ojalá.

8 comentarios:

mariano dijo...

El "Clarín miente" es parte de una batalla que conmueve las fibras sensibles sólo del microclima político: entre el tipo que lee olé apretujado en el subte b a las ocho de la matina y los que tienen el celular particular de blank o de van der kooy hay un abismo, un universo de distancia en cuanto a la percepción del poder del "Grupo".
No cala, no interpela, lamentablemente la verdad objetiva del "Clarín miente".
Los que leimos a Asís (y esto suena asquerosamente elitista, y paradójico, citando a Asís) escuchamos a Kirchner decir "Qué te pasa, Clarín?" y nos acordamos de esa cara oculta, maldita, del diario y no podemos más que estar de acuerdo. Pero ¿que pasa con los miles que ven TN mientras los chicos desayunan, o los que compran el diario los domingos y apenas leen la bajada del "panorama político"? ¿qué entienden ellos cuando escuchan que "Clarín miente"?

Anónimo dijo...

el problema es que miente, y que cuando le preguntan ¿que te pasa? contesta y en esa respuesta hay una serie de ecos que agrandan la figura del loco, del tipo incontenible, fuera de foco, sacado.

Sugiero (modestamente)que no se interrogue más, se vaya seriamente hacia una nueva ley, se desrregule y se deje con eso una politica que no impacte solamente octubre.

Postkircherimo.

Alejandro dijo...

A veces, hoy, por ejemplo, este blog es una topadora. A veces es el único que piensa la nación. Una versión mejorada de Horacio González.

Pablo dijo...

que clarin mienta o no, cierto que no es el asunto, pero también es cierto que las "prioridades" de clarín organizan esas amables veladas domingueras, por inercia o por convicción o por lo que sea. Quiero decir: que esas "prioridades" son sus intereses y que si es un error subestimar al lector o televidente de clarín, tampoco creeer que esa naturalización de la que hablás no es un obstáculo para pensar al objeto y sus respaldos ideológicos y económicos (si es que no son lo mismo). La inocencia tampoco es un lector virginal, es el mito que le permite al "grupo" traficar su ideología. El mito cruza naturaleza y cultura: la naturaleza suspende el juicio, la cultura (los intereses) justifican esa suspensión. Ojalá tengamos la ley.

Anónimo dijo...

Me da la impresión que si Nestor da la batalla contra el grupo son necesarios dos frentes:
1)El del discurso de barricada, "¿Qué te pasa Clarín?", es para mostrar el contrincante, invitarlo a pelear, dejar en el inconsciente colectivo la idea de que cuando lee cada tapa del diario está la posibilidad de una operación. Obviamente la identidad multitarget del diario lo inhibe de llevar un enfrentamiento cara a cara desde lo ideológico como podría hacerlo La Nación. Sólo puede responder desde: "Kircher embiste contra la prensa", y es bien sabido que al común de la gente la libertad de prensa le importa tres pitos(y la ley de radiodifusión mucho menos).
2)Desfinanciarlo (y más ahora que el grupo cotiza en bolsa): sacarle el monopolio del Cable y el fútbol codificado que son los chorros de guita fresca mensual del pulpo.
Ah! y eventualmente estatizar Papel Prensa.
Si NK y Clarín no firman un pacto de no agresión de último momento, al grupo solo le queda la opción de una derrota K en octubre que impida una ley lesiva a sus intereses.
Al margen: Yo estaría más atento al papel de Telefónica como el aliado mediático más importante de este gobierno.
Gonza.

paniagua dijo...

Volvé Alejandro antes que nos gobierne nuestro propio Berlusconi. Abrazo

Marcelo dijo...

Que clarin miente no tengo pruebas, pero tampoco tengo muchas dudas, o por lo menos que dice una verdad a medias.
Pero el Gobierno nos dice la verdad?, creo que no, yo por lo menos le creí en algún momento y al final termine en una postura netamente descreida de los Kirchner y lo que es pero para todo gobernante NO LES CREO NADA, por consiguiente estan en la misma vereda que Clarin.
En que momento se distanciaron, no se, pero la realidad es que tanto de un lado como del otro son Monopolios (Clarin de los medios) y el Gobierno (de las voluntades que comra constatemente).
En definitiva de los 2 no hacemos 1 bueno.
Saludos.

Federico dijo...

berlusconi fue saludado por marito vargas llosa hoy como un gobernante de primera, y después la escrachó a CFK, quien según él, no tiene punto de comparación con Angela Merkel, la Rosa Luxemburgo del socialcristianismo teutón