jueves, diciembre 11, 2008

Que las brevas no se pudran...

La idea que tenemos de pragmatismo es rara. Es la idea de que hay personas “sin ideas”. Bah, eso se desprende del sentido común que construimos alrededor de la idea de lo que significa el pragmatismo. Muchos se mostraron “sorprendidos” ante los comentarios (y los impulsos) de Scioli en relación a la baja de la edad de imputabilidad. Hay algo en una mayoría silenciosa de políticos que es percibido como un pensamiento off de record, como si fueran las ideas que “todo el mundo tiene”, pero que por corrección política se inhiben de emitir, a no ser que la realidad lo demande. Hay quienes tienen la fantasía de que también los Kirchner son o pueden ser afines a ideas “duras” frente al delito. Las concesiones a Blumberg servirían de muestra. Y yo creo que parte de lo cual hace que a la izquierda de Kirchner esté el abismo es su voluntad de ser un gobierno firme en la agenda progresista. Firme todo lo racionalmente firme que se puede ser. El problema es que los Kirchner no dejan nacer fácilmente una dirigencia de sus ideas, y -paradójicamente- hacen eso, es decir, son celosos de su continuidad, portando ideas que precisan de defensas convincentes en el tiempo. El kirchnerismo necesita de muñeca, cintura, maquiavelismo, pero también de ideas kirchneristas, o sea, de personas que ejerzan el poder convencidos. El kirchnerismo debería ser mas largo que los Kirchner. Se trata de ideas simples, sencillas, sacadas de la pastura del campo popular, del campo nacional y de cierta agenda liberal de izquierda, contenidas en una racionalidad política que todo el tiempo está midiendo su límite. Esa es la locura denunciada del kirchnerismo: su pasión por superarse, por ir mas allá, "por hacer historia". Pero no dan poder, se cosechan a su alrededor consumidores de poder. Menem, de su árbol frondoso, brotaba un Cavallo, un Béliz, un Palito Ortega, un Reutemann... ¡un Duhalde!. Tipos que producían su propio poder después. En eso había mas circulación. Pero bueno, el caso que motivó este post se basa en los costos cada vez mas notables de una construcción cerrada, en donde aquellos que crecen como coágulo del poder kirchnerista, alguna vez, como es el caso de Scioli, se van a sentir poco deudores de ese poder y van a empezar a decir lo que piensan. Y quienes se van por diagonal norte, como los Libres del Sur, lo hacen creyendo que el kirchnerismo tiene su techo en el piso. No hay mas agua en ese pozo, dirán, se ha cumplido su rol histórico de ser la transición a... a nada. Mi pregunta es: ¿quiénes hoy tienen poder político que no sean anteriores al kirchnerismo? La CGT lo ha consolidado. Las figuras políticas, como el caso de Capitanich, por ejemplo, siguió su “tendencia inercial” de crecimiento, como el mismo Massa. ¿Alberto Fernández quizás? Siempre creímos acá que al kirchnerismo, las chances opositoras reales le crecerían por dentro. Menem le había dado demasiado poder a Duhalde. Acá a nadie se le ha dado demasiado poder. Y la inevitable purga en la que se gobierna con los 100% lucha es… inevitable. Guillermo Moreno, D’Elía, Kunkel… Al kirchnerismo le falta parir mas kirchnerismo. Gobernar, también, es dar poder a otros, ese es el riesgo del crecimiento sustentable, eso es, como decía Lavagna en su campaña en el 2007, saltar del crecimiento al desarrollo. Hay que abrir el juego. Hay que mover el banco de suplentes. Hay mucha gente buena que cree en esto. ¿No?

(Con Sabatella me pasa esto: los grandes relatores de la política no parecen grandes jugadores de la política. Eso. Perdón.)

3 comentarios:

escriba dijo...

No está nada mal esto.
Saludos

LUCIANO dijo...

Comparto tu opinión, Martín, pero no me parece que Nestor y Cristina estén pensando en abrir el juego.
A mi tambíen me parece un buen relator Sabbatella.
Saludos

OMIX dijo...

Escriba, Luciano, Martin, de onda Sabbatella tiene relato propio o recauchuta algunos hartos conocidos basados en prejuicios y que en lineas generales decretan el fin del peronismo y su reeplazo por un relato más republicanista, mas soft en las formas y en los modales, menos confrontativos con los poderes fácticos y
señores de diagnóstico fácil y acomdado a los prejuicios de ciertos sectores medios urbanos, grandes diagnosticadores que aprendieron a sobrevivir a cualquier precio de todas las aventuras poli´ticas que emprendieron o en las que se prendieron, y que les posibilitó buscar mandato sin enfrentar un minuto esos prejuicios que les garantizan subsistir y ascender sin entender las razones profundas que determinan la existencia y vigencia de la ignominia peronista,
Con una única virtud -lease ventaja-, son prácticos al momento de aprovechar las circunstancias desfavorables y los efectos de los desastres políticos que en muchos casos ayudaron a hacerse realidad.