miércoles, noviembre 22, 2006

Emilio sigue


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Ahora, compañeros, la rebelión consiste en mirar una rosa, sí, quedarse mirándola el día entero y la noche entera, y en sus pétalos rojos no ver la sangre de los compañeros sino la brisa de un atardecer litoraleño, el culo en el agua, la tarde al pedo, y la inspiración de nuestros muertos hecha una suave ondulación del aire en el sauce que baja a tomar su sombra, y la estira hacia el viento, y como si nos inspirara también en la soja, dijésemos bajo su sombra: 3 por 1, ya no 5, 3. Y qué felices somos ahora que Montecristo parece haber retomado su senda con el atajo circular para no agotar el drama: ahora el muerto es el otro, y así, con simples dicotomías siempre, con demonios y dioses, aprendimos que no es la guerra del agua ni de la distribución, ni el consejo del salario, sigue siendo el desierto afectivo el problema, y para muchos de nosotros, estar en el desierto buscando los huesos, esos huesos de los nuestros que ya no.

2 comentarios:

niñacriolla dijo...

qué lindo se está poniendo el mundo, muy a mi medida ;)
precioso texto

Anónimo dijo...

recomposición del lazo razón- felicidad-armonía. siempre previo al dilema república-democracia, claro