miércoles, octubre 13, 2010

Estoy de acuerdo con esto. Pero ahora, siendo las 00.58, estoy de acuerdo con prenderla para ver cómo el hombre salva al hombre. Piñera tiene esa gran sonrisa norteamericana con la que le saca una cabeza a cualquier político: este es tu momento, aquí, ahora. Y sorprende. Aunque dentro de cuatro o cinco rescates todo vuelva al paisaje natural del bodrio. Ya nos acostumbramos, los aplausos suenan burocráticos. Y dentro de unos años se hablará del enigmático caso de los suicidados rescatados, y de cómo zafaron a la empresa minera y todo eso tan previsible y normal. Pero 70 días 700 metros adentro de una montaña sólo se le desea a la Junta Militar. Hay finales felices, che. Esta es una noche hermosa. La tele es hermosa. Piñera promete controles en toda la seguridad laboral. Decime si no confiás en que hay un punto donde es posible la ceremonia de todas las reconciliaciones, donde el casco de los mineros les cabe a todos, les queda bien a todos, donde eso que se dice ya es acto y con eso alcanza. Con eso alcanza para dormir. Esta es una noche cucharita. De la montaña viene una enorme voz de Quilapayún. Un presidente saluda y espera a cada uno de los mineros perdidos. Es un momento donde la política se borró, se borraron las mediaciones, es uno a uno la cosa, cuerpo a cuerpo, hay nombres y nombres de hijos y de padres y hermanos. Porque todos los que gobiernan lo hacen a diario desde ese limbo que borra lo que une la muerte con las decisiones de Estado. Lo social aparece como "daños colaterales", y la política no es una cosa que se hace a propósito. El Estado queda lejos, la gente está afuera. No es sólo el ideal tecnócrata, es la sensación de que se opera con anestesia, que los gritos no se oyen. Así en Cuba, China, USA y Pakistán. Y en un país de este subcontinente todo el día se muere gente, todo el día hay gente que pega el salto desde su miseria hasta el más allá, y un presidente vive en un más acá desde el que no se ve el más allá, pero esos momentos donde un país se reduce a una comunidad de hombres y mujeres que esperan abrazados, dándose palmadas, donde suenan sirenas para que cada uno ocupe su puesto, y el médico y el carabinero y el ingeniero y las caras son de una mitad araucana que da miedo, es como un momento de reducción muy grande y emotiva de eso que también es la ocupación del desierto. Porque la minería supone que alguien va literalmente demasiado lejos. Aunque sea siempre el minero, el trabajador arrastrado por una empresa que lo descuida. El capitalismo, en esta tragedia, es como la ruina y la gesta, las dos cosas, eso que llevó a alguien tan lejos y ese lugar tan lejos del que se lo puede regresar. Hoy es la imagen del Chile que va hasta el fondo a buscar a su hijo reventado. Es como un tirano que al final no abandona a sus tiranizados. Prendé la tele, loco. Mirá cómo funciona, una vez, al unísono. La rueda gira. Yo recontrabanco esa rueda que gira. Gira, gira, gira. Chile se emociona también con salvar al débil. Nadie deja solo al débil, ¿no? Pero uno tiene la imagen y la inconciencia de ese chileno carabinero que tira del barco lo que sobra porque es la imagen que llevamos dentro, pero el presidente rico de un país pobre pasa la noche, esta hermosa noche televisada, rodeado de la parentela y tratando de hacer reír al pibito de uno de esos tipos de cobre y mineral con los que jamás soñó encontrarse, y menos que menos, una noche como esta. Yo no sé cómo ser cínico con las imágenes que veo.

19 comentarios:

mecasullo dijo...

Brillante. Y qué flojo papel estar, ahora, diciendo "pero Piñea es un neoliberal, todo mal, todo mal." Cuando el pueblo quiere reir, no lo vas a convencer de llorar. No en el mismo momento.

Michel Torino dijo...

Me parece muy saludable la idea de suspender durante un rato aunque sea el cinismo (al que, personalmente, me inclino seguido, más por espanto que por otra cosa). También coincido en lo de que Piñeira es secundario en ese contexto. Eso, claro, no quita que sea un bajón que algunos de los mineros tengan problemas de salud que tenían los mineros en el siglo XIX, y un síntoma de que a todos los que están ahí les suelen importar mucho menos los mineros de lo que les importan hoy.

pablo dijo...

cuál es el síntoma, michel, si se puede saber?

Michel Torino dijo...

Ese, que todavía haya mineros con silicosis (en Chile, pero en el mundo en general), me parece un síntoma de lo poco que le importa en general al Estado (por decir algo: también están las empresas y sus responsabilidad particular, la sociedad civil, no sé) la salud/vida de los mineros que ahora gastó muchísima plata/tiempo/esfuerzo/capital político en salvar.
Igual, como decía antes, estoy de acuerdo en general con el post. Me parece que quedó bien expresada la idea también en http://twitter.com/hindelita.
Saludos,

M.

pablo dijo...

gracias por tu respuesta: quedó clarísimo,
saludos

Quintín dijo...

ay, yo me emocione tanto

Tomás dijo...

Lo que habría que predicar, un poquito más, es que hay que dejarle de pedir a los actores racionales que actúen irracionalmente, por lo menos dos años.

¿Qué le piden a Piñera?, ¿que no vaya a la mina? Ah, mirá vos. Si yo fuera Piñera, hasta fuegos artificiales te pongo.

paniagua dijo...

Tomi, ¿quién escribió eso?

Tomás dijo...

No sé, vi ahí por Twitter gente quejándose del "uso político" del rescate de los mineros.

Aguante el uso político.

paniagua dijo...

Ahh, yo que Piñera bajaba a sacar al primero.

Tomás dijo...

http://www.mdzol.com/mdz/nota/244575-estilo-maradona-en-medio-del-rescateen-chilecritico-a-pinera/

No, Diegote, no.

paniagua dijo...

Ahí vi tu post. Sí, terrible Diegote.

MEC: ¿cómo anda el nuevo crío?

Saludos a vos y a Pablo!

Hal dijo...

La política como espectáculo, sí. Funciona así. Incluso si eso supone demorar un rescate para salir en cámara con la gran sonrisa americana.
No es patrimonio de Piñera, no. Está entre las reglas del campo y quienes dominan así lo saben. Será por eso que me gustan las trayectorias heréticas, porque en este campo, de un modo u otro, las reglas no están a favor de los pequeños.

César dijo...

Pienso y siento igual, Martín. Si sos Presidente, tenes que estar. Padre-Presidente-Director Tecnico-Rescatista y la patria como telón de fondo. Un relato. Volvieron los relatos.
Cambio de canal y un empleado de Gvirtz advierte que el 82% a los jubilados es perverso porque desfinancia al Estado. Y otra empleada de la misma productora ratifica su oposición a la medida: "es antiestatal". Universal concreto y Universal abstracto. Hegal patas para arriba Cordillera de por medio.

maiakovski dijo...

¡Qué lindas las re, re, re, reconciliaciones! Ahora los que se quedan en el socavón,los que salieron del socavón, los que explotan el socavón, los amigos de los que explotan el socavón y un flor de rating mundial, todos unidos bajo la Bandera de Chile mientras un cóndor bate las alas en señal de apluso desde alguna cima de los Andes.

MartinABL dijo...

Tampoco hay que celebrar cualquier mitología por el hecho de ser un relato para el pueblo... o por el hecho de que haya un político interesado en usarla activamente... Sino, celebremos también el mundial del 78 no? Allí también había épica colectiva, fiesta popular, y un presidente al frente de una gran victoria nacional... no?

MartinABL dijo...

ok muchos "no?" retóricos...

OPQS dijo...

Esta claro que el "uso politico" iba a ser criticado, pero el "no uso politico" tambien. Pero siempre iba a ser criticado politicamente.
El hecho de estar ahi, 24 horas, esperando a cada uno de los que sale, es un hecho politico. Sin los discursos, es un hecho politico. Con discursos en ingles, es un hecho politico. Porque el presidente de un pais, hace hechos politicos per se.
Tan es asi, que el no ir hubiera sido un hecho politico diria.
La unica eleccion que tenia Piñera, era elegir ir o no ir. No podia elegir si usarlo o no politicamente. El resto era saber que tanto se exponia, que tanto arriesgaba, para que marketineramente le sirva.

Saludos,
OPQS

martinabl dijo...

http://elindicemagnetico.blogspot.com/2010/10/chi-chi-chi.html