sábado, marzo 13, 2010

Blanco y negro

Lo mejor pasa por acá. Yo tengo el privilegio de conocer a los dos (Fede y Gerardo), y adelanto que desde sus lugares apuntan históricamente al mismo problema. Algo se podría resumir un poco así: el kirchnerismo es una interpretación del peronismo, de los Derechos Humanos y del 2001 nacida de la clase media. Kirchner aprendió todas las artes de la política de poder, dentro del partido de poder, pero en una provincia sin ángel, instrumento que puso al servicio de un restauración democrática y de orden progresista. Su propia táctica y estrategia hicieron que termine gran parte del peronismo real en esa columna. Pero el realismo de sus alianzas desalmó un poco al kirchnerismo, en un sentido paradójico: incorporó en su dialéctica dura ("la sociedad no existe") a aliados fuertes del campo sindical y social, pero diluyó allí su centro. Que es clase media. Tan clase media como el propio odio a la clase media que ahora supone vivirse en una especie de pasaje terminal a las filas del pueblo. Síntoma paradójico de pertenencia es odiar con tanto detalle a esa clase, que es el hecho maldito de la Argentina. Que siete años de gobierno y relato terminen con el foco "intelectual" en la clase media habla de la dirección de un proceso, en un sentido positivo. Y esa mirada sobre esa "cola de Garbarino", sobre el "patio de comidas de un shopping", no puede arrastrar y actuar (por inversión) con el patrón de un "gorilismo" al revés: ¡qué asco la clase media! Como si se tratara de un museo de consumos de la década pasada que será superado por un neo-comunitarismo de organización pura y dura. No. La clase media, es decir, esas cifras de consumo, siguen siendo el objeto de deseo de aquellos pobres que -por suerte- se pretende representar, y la base de sustentación del dato insoslayable a la hora de decir qué es (y fue) el kirchnerismo: la reconstrucción de la democracia y de las instituciones. Quiero decir: más allá de compartir la línea que separa los terrenos de amigo / enemigo, como dice Gerardo, el riesgo ya consumado es el de haber comprendido mal una de las mejores consignas que intenta reparar la subcultura política post 125, y que acuñó Diego alguna vez: era más clase media, no menos. Por razones (¿culturales?) complejas es difícil imaginar por qué las bases de Moyano no sienten tan propio al kirchnerismo, e igual de difícil comprender el odio visceral de la clase media hacia un proyecto tan generoso con ella. En ese sentido, la marcha de 678 plantea un quiebre interesante dentro del kirchnerismo, sobre todo para -como diría Link- "el examen del propio imaginario". Algo que nunca fue tan negro como ahora quiere ser.

14 comentarios:

OMIX dijo...

¿Por que coincidimos Martin?

OMIX dijo...

Ademas de blanco/negro deberíamos incluir en el análisis la urbana/porteña o pampeana vs el interior no pampeano.

paniagua dijo...

No entendí bien.

Anónimo dijo...

Ya es tarde para todo.

Anónimo dijo...

Es cierto anónimo de las 12.27 por mucho que les pese muchas de las consecuencias de esta etapa k son irreversibles

Anónimo dijo...

Cuáles son irreversibles?

diego dijo...

Hola Martín, un poco me sumo a lo que plantea OMIX desde este lugar: entiendo que el kirchnerismo es una fuerza que intenta (y no logra del todo lamentablemente) establecerse, entre otras cosas, como una oleada que viene a reindustrializar el país. Digamos que "el modelo" se apoya económicamente en lo que se ha denominado "lo productivo", que es en definitiva la industria del conurbano y no mucho más (y por supuesto, nada menos).

Yo lo que me pregunto es cómo integrar a los sectores productivos del campo al relato de ese país que busca construirse. Desde la 125 quedó como que el kirchnerismo entiende al campo como "los que producen un yuyo" y que consiguientemente, son artífices del atraso, la exclusión y la vulnerabilidad-país que supone un modelo agroexportador.

Mi preocupación es cómo integrar a la gente que labura el campo, como hacerles entender que la industrialización no es algo que viene en contra de ellos, y como explicar que ser el granero del mundo es una mierda, y sin escupirles en la cara.

Quiero subrayar acá "la gente que labura". Sí, me hago cargo, hablo de productores pyme. Así como hay que sumar a Caballito, hay que sumar a los propietarios de 1 o 2 tractores.

Yo ahí veo un desafío, que sólo este gobierno tiene la creatividad para llevarlo adelante. Por eso me interesa la posibilidad de que se trabajen sobre nuevos canales para hablarle a los blancos, y entiendo, sería muy provechoso incorporar esta dimensión.

Saludos!

Politico Aficionado dijo...

Profundísimo e interesantísimo el análisis, comparto plenamente.

Comparto la inquietud de diego, pero sucede que el pequeño productor rural tiene metido ese cliché clasemediero de que no le debe nada a nadie, que todo lo que tiene es fruto de su ingenio y contracción al trabajo y que lo único que quiere el estado es arruinarlo. No será fácil hacerle entender que fueron llevados de las narices por dirigentes inescrupulosos (mas allá de los errores cometidos desde nuestro lado).

Tomás dijo...

Mirá lo que dice hoy Sarlo:

"Esas son las dos almas del kirchnerismo: partido político y movimiento social. Lo malo para los Kirchner es que necesitan las dos almas para seguir gobernando, que hay grietas por todas partes y que ellos no son buenos artífices de ninguna recomposición."

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1242855

paniagua dijo...

Ahora lo leo.

paniagua dijo...

Algo por acá: "Quienes piensan que las movilizaciones políticas antes fueron exclusivamente integradas por ciudadanos libres y autónomos, hoy reemplazados por gente que se deja acarrear, pasan por alto lo que enseñan los historiadores."

Fede Vázquez dijo...

levantó la puntería sarlo.

Nicolás Tereschuk (Escriba) dijo...

Sarlo vuelve a estar por sobre todos los antikirchneristas porque sabe que no se pueden decir sólo pavadas. Hay que matizarlas con verdades, que complejizan la cosa.
Bueno esto.
Abrazo

Pablo dijo...

Sarlo es Quintín con universitario completo.