domingo, agosto 24, 2008


Ciudad

Aúlla la grasa de la leche en el palo húmedo
que la revuelve en una olla no entregada a la fundición,
esas ollas o campanas no entregadas cantan mas fuerte,
cantan porque tienen una cruza de palo en su sombra,
del tronco arrancados los pelos
de una cabeza que hizo palomita sobre él
en la batalla de Curupaytí, donde alguien
quiso contar los árboles muertos. Los hombres para qué.
Era como una langosta que saltaba de tronco a tronco
caído, escribía en la tierra el nombre de cada árbol,
son los verdaderos caídos, sobre los que crecerán ciudades…

1 comentario:

cehaj dijo...

lindo

lindo texto

:)