martes, abril 06, 2010

La nueva vieja policía

¿Se acuerdan del país que fue, cuando lo gobernaba Néstor, y a la ciudad Aníbal, y a La Provincia Felipe, y Clarín acompañaba...? Qué asfixia progresista, ¿no? Por suerte llegó Macri para que el reparto de símbolos fuese más equitativo. ¿Pero por qué la legitimidad de Macri se diluye tanto ahí justamente donde su proyecto comenzó, donde se hizo fuerte? Su relato es un campo minado. Porque el enemigo de la inseguridad es y sigue siendo "la fuerza de seguridad". Esa es la paradoja democrática que obliga a un gobierno civil de la seguridad, cosa que en la Policía Metropolitana aparentemente existe. La implementación de la PM depende del modo en que se negocia con la Policía Federal, en una correlación de fuerzas absolutamente desproporcionada. Macri, así, es una especie de civilista (?), sin embargo a la derecha de cualquier discurso en la materia, pero que se enfrenta a una pinza entre el gobierno nacional y la PFA. Dentro de la PM hay malestar por la forma en la que "no bancan", es decir, Macri no responde a los modos corporativos que son la ley invisible de toda fuerza, y ante cualquier acusación es incapaz de sostener más de diez minutos a nadie; o al menos ese es el mensaje que dejó Palacios después de su caída tras un laaaargo período en que fue soportado. (Esa es la ley de hierro de los uniformes, por ejemplo en la PFA: ¿Asuntos Internos no es el instrumento de encubrimiento de delitos?) De ese modo para la política y la policía Macri es "el hombre sin códigos" (para no entrar en la Madre de todos los errores: las escuchas que hoy lo tienen citado, como dice Gerardo, "por un juez"). Y su paradoja: un jefe de gobierno elegido por el pueblo decide crear una policía, amparado en un discurso duro del orden, que es boicoteado tanto por las fuerzas de seguridad preexistentes como por las autoridades de un gobierno nacional... progresista. O sea, por derecha e izquierda. Y este problema tiene que ver también con la elementalidad del razonamiento público desarrollado alrededor de la inseguridad: su reducción a lo policial como solución fue lo único que impulsó la creación de la Metropolitana. Desconociendo una cultura política policial, que está tan presente en la "nueva policía" como en todas las demás porque... la nueva policía está hecha sobre la base del reclutamiento individual de vieja policía. ¿Podría eso haber sido de otro modo? Difícil. La solución de "más policía en la calle" devino en más problemas. Y no hubo tiempo de anteponer otro modelo al modelo corporativo natural con que se viste esta nueva policía, y cuya inteligencia orgánica está puesta al servicio de cómo condicionar o defenderse frente a un poder civil cada vez más débil como el de Macri. Y esto es bueno: porque a pesar de la masividad palpable de un pensamiento popular que ampara la dureza macrista (contra los trapitos, contra los encapuchados, contra todas las telas que cubre a los Piel Negra) subsisten incluso en los medios que le dan un tibio soporte mediático fuertes contradicciones. Y esto se debe a una cultura política que atravesó al periodismo y que cada vez vuelve más patético un discurso capaz de separar la institucionalidad de los Derechos Humanos. Nelson Castro también recoge con piedad los trapitos mojados y los tiende en su programa. Esa es una zona de visibilidad del orden democrático por izquierda. Y eso es el orden democrático: un límite por acumulación que a veces choca con el humor de las mayorías.

4 comentarios:

Hermanos Dios (Menor) dijo...

Bien, Martín. Este debate no hay que dejar de darlo. Y desde estos lugares incomodos. La Metropolitana está mal parida. Pero la pregunta es lúcida ¿Podría haber nacido bien? Con la SIDE del otro lado, con PFA del otro lado, con Anibal F. del otro lado. ¿Se puede hacer una policía sin policías? El problema, aun más grave, es que se juntaron el hambre y las ganas de comer. Una policía rara por su inocencia, queriendo quedarse con negocios que son de otros (eso quería Palacios) sin la cobertura judicial y política necesaria. Una policía que no sabe nada de "comunidad". Y encima, un discurso recalcitante, de derecha, antiguo. La larga Barba de Duran sigue midiendo el casting pero no a la política. Y la política se comió a la Metro y se lo va a comer a Macri, con encuestas o sin encuestas.

Fede Vázquez dijo...

"Y eso es el orden democrático: un límite por acumulación que a veces choca con el humor de las mayorías."
Muy bueno.

paniagua dijo...

Ricardo: sí, el desgaste de Macri es más por derecha que por izquierda, es decir, por hacer mal lo que tenía que hacer "por derecha". Aunque "hacer una nueva policía" para mi era el punto central de una política progresista. En fin. Abrazo

Néstor Dulce dijo...

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