martes, diciembre 26, 2006

Entre halperín y alpedín: un mensaje a López Murphy

No es la primera vez, obvio, que López Murphy confiesa la –a esta altura- obviedad de su linaje. Dice sentirse en la tradición liberal argentina de Sarmiento y Alberdi. Confieso que estoy mas atrapado y preocupado por el dilema de la centro-derecha opositora (Lavagna, Macri, Carrió y el amigo del que hablamos) que por los entretelones palaciegos, las zancadillas en la alfombra roja, la colimba montonera de Moreno, en fin. Ahora bien, ¿no sería, Ricardo, quizás mas prudente una lectura menos programática de Alberdi (Las bases) y correr el eje hacia, por empezar, Las Cartas Quillotanas, que reflejan ese momento suspendido en que la guerra contra el rosismo acaba y se desnuda el hueso de la verdadera discusión política, de cuya resolución dependían a esa altura, ay, dos modelos de cultura política evidentes? De Sarmiento, leyéndolo vía Martínez Estrada, a esta altura, no ya su rescate literario (decisivo) sino casi la envoltura de su aura dramática, con la que López Murphy podría decir: me envuelve el idealismo sarmientista (creo en la educación y no en la instrucción, por ejemplo) pero me embarga (ya no “envuelve”) la pesada herencia del “pragmatismo” alberdiano para tejer una propuesta de integración al mundo, dando por sentado que en 1976 no se origina mas que el fin de una guerra social, de la que heredamos, sí, el valor del orden y de la disciplina social, pero que debemos revivificar con los pedazos pesados de las esquirlas peronistas… Y así, algo que les haga entender que el error de raíz de toda política blanca es la negación del país real: Ricardo, un gobierno tuyo, al primer planteo de universalización de los programas sociales, no resiste 15 minutos de protesta de todos los que se sienten la mano negra del mercado de la pobreza, o sea, las gloriosas organizaciones sociales. Suena trillado, al rancio aroma de prédica pastoril del campo popular, pero más allá de las sospechas, un ejercicio retórico hoy, a la altura de la defensa de Urquiza que hace Alberdi, resultaría beneficioso para el clima asfixiante de hoy, y obligarías a un esfuerzo de comprensión a estos, los otros, los que se sientan a tu derecha, en el amplio sillón de tus bases, Ricardo. Decirles que la superación de ese horrible e insuperable neo-duhaldismo, de prácticas prebendarias y clientelares, nos obliga a pensar algo parecido a una fórmula mágica que limpie el Riachuelo.

Alberdi escribe en “Grandes y Pequeños Hombres del Plata” el programa básico (aunque ateo y material) de lo que después se llamó revisionismo, y que fue una especie de delta de intenciones literarias, historiográficas y –obviamente- políticas; y que junto al marxismo con incienso del tercermundismo católico, fueron las raíces para que, miles de jóvenes que vieron de prepo La Batalla de Argelia en el viejo cine de Ciudadela, se hicieran de una metra y un morral, y de un manual de procedimientos básico para entender que las habas políticas que se cocían en el jardín debían ser arrancadas de raíz. Todavía bebemos el vino de esa sangre en navidad.

Volviendo: Alberdi debate con Mitre la historia oficial, debate con Sarmiento –al menos- la mas pobre de las interpretaciones de su obra (civilización o barbarie, ¿no?). Y sale parado en todas esas discusiones. Leamos el “Estado de la cuestión entre Buenos Aires y la Confederación Argentina después del Convenio de II de noviembre de 1859” (¡que se firmó con la garantía de la hermana República del Paraguay!, ¡firmaba el Mariscal López!), ahí desmenuza la letra de ese convenio, claro, haciendo evidente que lo único que Buenos Aires aceptaba era firmar y pensar si le convenía o no firmar. Alberdi oía en el rumor profundo del odio a Buenos Aires, razones menos oscuras, y mas claras e históricas, que el vozarrón negro de un federalismo plebeyo. Ya sé que López Murphy habla para el lector pretencioso de Perfil, pero él, con su decoro, podría decir, pertenezco a la tradición de discusiones liberales, que hundían sus pies en la realidad, y que estaban en la cima del pensamiento lúcido argentino.
Quizás Alberdi era un patriota. Quizás Ricardo no. No lo sé.

13 comentarios:

Jorge Y. de la G. dijo...

Muy buen post, Martín. Ya es hora de que se lo rescate a Alberdi del limbo en que lo ubican los "liberales" como RLM, de la mano con Sarmiento y (peor) con Mitre, que le tenía un odio feroz. Aparte de lo que señalás vos, podría hablarse largo p.ej. de su violenta oposición a la guerra contra el Paraguay.

Muchos saludos.

maiakovski dijo...

Está bien, en un sentido pragmático cortoplacista, lo que decís de la universalización del gasto social vs. organizaciones sociales, "mano negra dfel mercado de la pobreza". Pero ya que el kirchnerismo es un tacticismo con principios,¿no deberíamos, aunque más no sea por ejercicio mental, olvidar un poco la táctica y fijarnos en los principios? Luis Mattini dice que las organizaciones sociales son fascistas porque viven de la exacción a los pobres, mientras que la guerrilla secuestraba y robaba bancos para financiarse. esa es una postura de principios. hablando desde los principios, L.M. tiene razón cuando dice que la universalización traería mejores resultados para los pobres. Un subsisido de desempleo universal, demostrable en la ANSES con papeles, es más progresivo, evidentemente, que los quince mil subsidios nacionales y minucipales, repartidos según el arbitrio de las organizaciones sociales. Eso desde el punto de vista de la gestión del gasto social. Desde el punto de vista de la formación de organizaciones populares, el sistema actual crea una confusión: una apariencia de representatividad que no es tal. Ejemplo: el PO piensa, o pensó, que por fin las ideas revolucionarias habían calado en la masa porque su organización piquetera movilizaba miles de personas de los barrios pobres. Todos sabemos que si les decís socialismo a eso miles de personas se te quedan mirando como si hablaras en chino. Si les decís en cambio "vení a la marcha porque yo te conseguí o te voy a conseguir un plan Trabajar", esas personas entienden perfectamente: es nada más que la política, burguesa, de siempre. Pongo el ejmplo del PO porque me parece el más claro, pero se podría extender a cientos de organizaciones el mismo criterio. Aunque es más franco, si se quiere en el caso de las organizaciones kirchneristas: ahí directamente se renuncia o se deja para un segundo plano la idea de organización popular con política propia, y el aparato de militantes pasa ser una correa de trasnmisión entre el Estado y los desechos de la política económica de ese Estado. Esata es una vía posible, pero que dura lo que duran tus cvontactos en el gobierno de turno. La otra vía, el ideal de la CTA, es muy difícil de implementar, dadas las mismas condiciones de la militancia en los barrios y el modo de asociación típico de la desocupación, pero tiene cierto aire de nobleza, si no es que es un paso necesaria en la construcción de una opción transformadora que se sostenga en el tiempo. Si no, yo no veo muchas alternativas: dejémonos de joder y entremos de lleno en el PJ.

Anónimo dijo...

Maikovski hace algun tiempo discutiamos sobre el estado mutualista argentino (pero se me rompio la CPU), paso a contestarte sobre politicas sociales.
Diccionario: Deriva de Mutuamente; acción con recíproca correspondencia. ¿Es el Estado argentino mutualista en politicas sociales?

La primera falacia es la que opone la política económica a la política social. Lo único importante sería la política económica. La política social sería una especie de concesión a los políticos para que puedan armar sus clientelas electorales. En consecuencia, lo relevante es sólo la política económica, y la política social pasa a ser la Cenicienta: pocos recursos, desjerarquizada organizativamente, no tiene papel en la toma de decisiones, vulnerable. El camino correcto debería ser inverso al de la falacia.
Políticas económicas que sean sociales, y políticas sociales que sean económicas. La educación y la salud por ejemplo son políticas sociales y al mismo tiempo macroeconómicas. Otro ejemplo de una política integrada es el micro-crédito. Abriendo seriamente las posibilidades de micro-crédito para pequeños productores rurales y urbanos, el Grameen Bank logró sacar de la pobreza extrema a casi 4 millones de campesinos, en uno de los países más pobres del mundo como es Bangladesh.
La política socioeconómica tiene altos impactos macroeconómicos, porque rehabilita las capacidades productoras de muchísimas personas que sin una ayuda crediticia mínima no podría ingresar en los circuitos productivos, y al mismo tiempo tiene importantes efectos sociales.
Una segunda falacia es la que opone estado y sociedad civil. Pareciera que el tema social es del Presidente del país, o de Caritas, que hay que optar en una dirección o en otra.
En las sociedades más exitosas del mundo, hay un equipo Estado más sociedad civil. Hay altísimos niveles de articulación actualmente.
El rol de las políticas públicas es claro. El Estado es responsable en una sociedad democrática de garantizar a todos los ciudadanos el derecho a alimentarse, a salud, a educación, a oportunidades de trabajo. Las políticas públicas tienen una responsabilidad central. Pero la sociedad civil a través de expresiones como, el voluntariado, la responsabilidad social empresarial, tienen un rol fundamental que en nuestras sociedades está desvalorizado. Se ve en ellas a los voluntarios como un fenómeno de algunos quijotes aislados, o de amas de casa con tiempo que se reúnen porque no tienen mejor actividad que hacer. Es un error grave. El voluntariado, es actualmente productor en los países desarrollados del 5 al 10% del Producto Bruto Nacional. En los Estado Unidos las organizaciones voluntarias están produciendo mas de 670000 mil millones de dólares anuales en bienes y servicios sociales.).
Las organizaciones de base voluntaria ayudan a muchísimos sectores de la población bajo todo tipo de modalidades. Hay una complementación creciente entre las políticas públicas y dichas organizaciones. Las políticas públicas utilizan cada vez más activamente a las organizaciones voluntarias, por las muchas ventajas que ellas tienen. Así entre otros aspectos, el voluntariado significa muchas cosas en una sociedad, significa poner en el centro de la mesa el principio de la solidaridad. Las organizaciones voluntarias y las fundaciones empresariales buscan a su vez la articulación estrecha con las políticas públicas para poder potenciar su propio esfuerzo.
La antinomia Estado – sociedad civil, es también falaz.
Otra falacia es considerar a los pobres como un objeto y no un sujeto. Los típicos, programas para los pobres. Los éxitos mayores en política social no son los programas para los pobres, sino son los programas que creen en los pobres, y los empoderan.
Los pobres pueden, no tener nada, desde el punto de vista material, pero en América Latina tienen normalmente un inmenso capital social. Vienen en diversos casos de casos de civilizaciones milenarias y tienen valores, niveles de conciencia comunitaria, cultura, tradiciones, que si se potencian, que si se les da oportunidad, pueden producir resultados asombrosos.
Cuando se pasa, de la falacia de ver a los pobres solamente como objetos, y se encara seriamente el tema de la participación comunitaria, y no se subestima a la población pobre, se respeta su cultura, y se hace lo que hoy recomiendan nuevos estudios, invertir en capacitación de los líderes de las organizaciones pobres, es posible obtener desarrollos potentes.
La última falacia, los engaños en torno a la participación. Aparentemente, nadie está en contra de la participación, es muy antipopular oponerse a ella. Pero, en el camino los supuestos programas participativos son muchas veces transformados en programas manipulativos o clientelares.
Ejes De Una Política Social Renovadora:
Si se logra trabajar sobre estas estructuras de pensamiento, superar estas y otras, similares, surgirán condiciones de generar una política social diferente. Algunos de sus ejes son esquematizados los que siguen.
En primer lugar, las políticas públicas deben tener un rol fundamental y hemos mencionado la idea de políticas socioeconómicas.
En segundo lugar, las políticas públicas deberían ser descentralizadas. Cuando hablamos de políticas públicas no estamos hablando de un Estado omnipotente, centralizador. Hay muchos modelos de Estados. Estamos hablando de un Estado descentralizado hacia lo local. Cogestionado por la ciudadanía, transparente, con un servicio civil profesionalizado, con buena gerencia social. Descentralización, participación, gerencia social de excelencia son bases para una política social avanzada.
En tercer lugar, una política social renovada significa generar redes y alianzas. Tiene que haber concertaciones entre las políticas públicas, la responsabilidad social empresarial, y el voluntariado, y otros sectores de la sociedad civil.
El tema de la responsabilidad social de la empresa privada está muy retrasado en América Latina. En Europa Occidental en cambio, ha habido una presión de opinión pública fenomenal sobre la empresa privada en las últimas décadas, que ha llevado a resultados muy concretos.
La concepción predominante, en Europa Occidental y avanzando en los Estados Unidos, es que una empresa debe ser un muy buen ciudadano, Ello va más allá de la filantropía, la donación cada tanto para una causa. La concepción es, que la empresa es un motor de la economía, que merece todo el apoyo para producir bienes, pero sus decisiones tienen impacto sobre todos los ciudadanos. Tiene que tener por tanto una responsabilidad calificada, tiene que ser un ciudadano ejemplar, se lo llama ciudadanía corporativa. Y lo miden, se ha desarrollado el ISO de medición de la responsabilidad social. Se han desarrollado sistemas de puntajes bien sofisticados, miden varias áreas de la conducta de las empresas privadas: Responsabilidad hacia el consumidor; responsabilidad hacia los propios empleados; responsabilidad hacia el medio ambiente, responsabilidad social en las inversiones en países en desarrollo, compromiso con la comunidad, y con su ciudad.
Es difícil hacer avanzar la participación genuina en América Latina. Debajo de esto hay algunas resistencias formidables.
Una es que en la Argentina y en otros países predomina una cultura organizacional vertical, piramidal, jerárquica. La participación es antinómica con eso. Es muy dificil tratar de generar un programa social donde la gente realmente participe y decida, desde estructuras burocráticas verticales.
Otra resistencia proviene de la subestimación de los pobres. En muchos programas donde se dice, los pobres van a participar, después en la práctica se les pone todo tipo de obstáculos, porque no se cree en sus capacidades, se impone una línea muy vertical. Después se les echa la culpa, se dice no participaron porque no son educados, no leen, no son suficientemente alfabetizados cuando se hizo todo lo posible para obstruir su participación.
Otra resistencia, fundamental, es en definitiva la de no querer compartir el poder con la población. Se esconde de diversos modos y opera bloqueando la participación de los ciudadanos que en realidad son en una democracia los legítimos depositarios del poder. El ayudar a los otros, el voluntariado, y el armar este esquema de políticas públicas solidarias con la sociedad civil transmite el mensaje opuesto: el otro es muy importante para mí, debo ayudarlo, tengo que hacerlo no importa cuáles sean los costos personales y de todo orden.
La solidaridad activa desplegada en la Argentina actual, esa multitud de historias mínimas solidarias, como las llama Carmelo Angulo, y el apoyo masivo de la opinión pública a políticas públicas a favor de la gente y a la renovación democrática impulsada por las nuevas autoridades, expresan que en la Argentina actual hay una “sed de ética” que el potencial ético es formidable, y ello permite tener motivos ciertos para la esperanza.

maiakovski dijo...

Anónimo: con vos siempre tengo el mismo problema. Se me llenan los ojos de lágrimas leyendo tus comments, mi corazón se conmueve ante los idílicos escenarios que pintás, estoy dispuesto a votar por vos y tu programa, todo lo que decís es racional, verdadero y humanitario. Me revienta cuatro costillas de emoción el que en este país estragado todavía haya gente como vos. Hay algo que me hace ruido, sin embargo, y es que no parecés preguntarte por qué Argentina no es uno de los países más exitoso del mundo, o parecés atribuirlo a una vaga mezcla de incapacidad y mala voluntad de los cuadros dirigentes. Me gustaría que evaluaras por un minuto está hipótesis: ¿no sería posible que esas brillantes políticas que prohijás tuvieran costos, y que esos costos los tuvieran que pagar algunos sectores que obtienen ciertos privilegios de la situación actual, y que esos sectores hicieran fuerza para que los bienintencionados gestores de la política socioeconómica integral tuvieran, por decirlo así, ciertas dificultades en implementarlas? O sea: no sé si las políticas que proponés no se implementan simplemente porque la clase política es idiota e ignorante, o si hay una cosa menos subjetiva, más ligada a lo que se llama campo de poder. te dejo con esta duda.

Anónimo dijo...

maiakovsky lamento que mis ideas te produzcan lagrimas.
A mi me produce lagrimas ver lo que es el pais comparandolos con otros.
Pero el problema principal de Argentina pasa por los valores, la moral y la etica incorporadas a la sociedad.
No hay un consenso nacional en nada, las posiciones verticalistas, el fraccionamiento de la sociedad en grupos empresariales, terratenientes, zurdos, piqueteros, judios,católicos, iglesia, militares, etc, y asi puedo mencionarte renglones de discriminación que solo ejercen la fuerza para el predominio temporal en desmedro del resto de la sociedad.
Si a esto agregas la corrupción a niveles grotescos, institucionales, como la respuesta de la corte suprema a un flagrante delito de arremeter los derechos privados, la causa de Rio Tercero, la investigación al ministro De Vido, la causa Ianone, etc, etc, etc...no hay solución a corto, ni mediano, ni largo plazo.
El peronismo, salvo Peron, siempre niveló para abajo, sin códigos, ni moral. Todo vale.
Se confunde el gobierno del pueblo con la ejecución de estrategias nacionales desarrolladas por gente incompetente, por el solo hecho de apartar a los especialistas, porque "no son pueblo" o por desconfianza. Personalmente y llevada a una comparación burda, no creo que nadie se deje operar por un plomero o arreglar su auto por un verdulero.
La sociedad pluralista, que menciona gordoetica, está conformada por innumerables recursos humanos y recurrir a todos, con consenso, es lo que necesita el pais.
Dejarse de amiguismos y manipuleo, como el caso Erman Gonzalez, al que tendrian que haberle dado el premio nobel por su brillantez, por ser Ministro de defensa, Ministro de economía y Ministro de Salud en un mismo gobierno. Así nos fué.
En la época de Menem, los corruptos salian en revistas como Caras mostrando sus nuevas mansiones...El mensaje que llegaba al pueblo era "no importa como lo haces, cagá a cualquiera, lo importante es lo que conseguis".
En la etapa que estamos viviendo se juega con fuego, generando odios de generaciones que no vivieron los sucesos 30 años atras y le cuentan la que les conviene. La frase actual que llega al pueblo es "no importa como lo haces, mentí, inventá, aliate con cualquiera, creá enemigos, lo importante es lo que conseguis".
Mirá Maia, he andado mucho por mi profesión, además de haberme criado fuera del país y conozco mucho de la idiosincrasia de los pueblos.
Solo te puedo decir que no podes educar en base al odio, el sectarismo, la corrupción, la inseguridad jurídica y la estafa permanente a los proyectos del pueblo.
En todo pais desarrollado, los mas intelectualmente preparados van formando las nuevas generaciones, bajo premisas de cumplimiento de las leyes, del uso de todos los recursos humanos de la sociedad y bajo reglas claras.
Con esto te resumo la unica salida para el pais que es implementar un sistema como el que te dije, pero acá resulta una utopía desde el momento que la sociedad vive en violencia, corrupción, falta de preparación y enconos permanentes de una fracción a otra.
Vos sos Kirchnerista, yo no le perdono a K la fragmentación social que produjo en el pais porque eso no sustenta ningun plan viable que mejore la calidad de vida de la gente. Solo es una guerra de poder, por eso todo fracasa.

maiakovski dijo...

Kirchner no produjo la fragmentación social que hay en el país, Anónimo. Kirchner surge de la fragmentación social que hay en el país y, aunque no te guste, trata de unificar. Disiento con tu idea de los países desarrollados, especie s de paraísos donde no existe el conflicto. Si el conflicto dejara d e existir en una sociedad, sería o una sociedad totalitaria o una sociedad decadente. En la Francia, epítome del desarrollo dirigido por intelectuales, los árabes queman coches por dos semanas y nadie sabe qué hacer. La política existe, con todo lo bueno y todo lo malo, porque las sociedades no viven del consenso, sino del disenso.La paz social es la paz de los cementerios, la paz de los tecnócratas.

Anónimo dijo...

Maiakovski la paz social completa no existe, pero si existe el desarrollo y mejorar la calidad de vida de la gente, y dudo que en las circunstancias actuales se logre el desarrollo o una mejor calidad de vida.
La primera fragmentación, la economica,brutal, la hace Menem y luego tendriamos este discurso paranoico de K, que lleva a la fragmentacion de la sociedad en "amigos" y "enemigos".
Podras descalificar con el término tecnócratas, pero los resultados del amiguismo estan a la vista.
Nada se podrá implementar hasta que el país no se articule como nación... pero quizas no llegemos jamas a ese punto.
Es tal la soberbia y la falta de sentido común de este gobierno, que lo obvio resulta una utopía.

Anónimo dijo...

Maiakovski quiero me convenzas y me digas como ves, en estos 3 largos años la gestión de K en las áreas:
1- Social
2- Educación
3- Salud
4- Desarrollo tecnológico

Por ahi estoy equivocado!

maiakovski dijo...

Las veo mal, más o menos o en pañales, Anónimo. pero veo otras cosas que me alientan y sobre todo no veo en el antikirchnerismo realmente existente ni capacidad de producir cambios positivos en las áreas que mencionás -insisto: no porque no hayan leído el manual o no hayan ido a la facultad, sino por límites estrictamente político-ideológicos- ni capacidad o voluntad de continuar o reforzar lo que sí veo de positivo en este momento. En la vida, querido Anónimo, hay opciones excluyentes. De nada sirve simular que esas opciones excluyentes no existen. Entonce se justifica una lógica de "amigo-enemigo", que, te recuerdo, según Carl Schmitt es la que estructura SIEMPRE la política, acá, en los países desarrollados y en la Cochinchina.

Anónimo dijo...

Con la justificación de la lógica "amigo-enemigo" vivimos y viviremos, en medio del subdesarrollo siempre.

maiakovski dijo...

Un enunciado totalmente ahistórico. ¿O acaso Francia no se pasó todo el siglo XIX en medio de guerras civiles o guerras externas? ¿Ahí no regía la lógica amigo-enemigo? Cuando Estados Unidos tuvo que definir de una vez por todas su perfil productivo, ¿dudó en embarcarse en una guerra civil? No creas lo que los intelectuales burgueses de los países desarrollados te cuentan como el secreto de su éxito, Anónimo.

Mariano T. dijo...

La lógica de amigo-enemigo termina casi siempre en violencia. Y cuando no llega a la violencia pero no hay un claro ganador, termina en parálisis.
El que gana aplasta, y el que pierde sabotea, sería el leit motiv de esta lógica.
Pero para progresar se necesita generar consenso.

maiakovski dijo...

Par bajar un poco a tierra: ¿cómo haría el gobierno para generar consenso en esta coyuntura? ¿Vos te imaginás a Kirchner sentado con todos los partidos parlamentarios, Lopez Murphy, Macri, Carrió, los partidos provinciales, y todos discutiendo de buena fe políticas de Estado en relaciones exteriores, ciencia y tecnología, educación, etc.? Y no me refiero específicamente al gobierno de K., me refiero a cualquier gobierno surgido de la historia argentina. El experimento exitoso del siglo XIX, el de los liberales del 80 hasta la Primera Guerra Mundial, muestra que los tipos no generaron consenso de esa manera. Los tipos aplastaron a la oposición y después impusieron sus ideas por medio de la gestión concreta y de la persuasión a la sociedad que no tenía alternativas de gobierno viables. No digo que haya que repetir el método liberal, basado en la violencia, pero realmente, dejémonos de fraseología complaciente y veamos en serio el panorama