miércoles, septiembre 16, 2009

Altamira está entre los 10 políticos que me llevo a una isla desierta.

(Margarita es otra)

La fuerza de la democracia

Tan lindas las canciones estalinas para un mundo mejor. Tan lindas las canciones estalinas del tiempo en que los radicales discutían la ley, la ley por venir. Las leyes germinan, la ley del mas fuerte, todo fue semilla. Tan lindas las leyes estalinas. Leyes sobre leyes sobre leyes hasta volver completamente blanca la pantalla del que oye en su mente mas canciones estalinas. Leyes que ocupan todo el espacio como la nieve de las canciones estalinas. Las cosas que sueña un radical y despiertan en las manos peronistas. De la época de las barbas radicales: barbas laicas, incienso sandinista. El libro rojo, lo decían, era la constitución. Que es, será, un libro azul.

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martes, septiembre 15, 2009

¿Y si no descartamos lo obvio?

por Pablo E. Chacón

Por ejemplo: que el vicepresidente de la Nación, Julio César Cleto Cobos es radical y mendocino; que la señora Silvina Giúdici es radical de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, ahijada de Enrique Nosiglia; que el senador Enrique Thomas es mendocino, aliado de Felipe Solá y peronista-cobista. Este es el cobismo realmente existente, esa nebulosa ideológica que quiere tomar la posta en el 2011. ¿Alguien escuchó hablar alguna vez del señor Thomas? ¿Algún proyecto de ley del señor Thomas? Sabemos quién es Nosiglia y quién Cleto. Y justo cuando se discute en Mendoza el nuevo articulado de la ley de medios, el gran diario argentino, posando de víctima después de la imperdonable performance de los golden boy de Echegaray, le da a Quique Thomas la oportunidad de salir del anonimato. Mendoza, zona de gente glam: José Genoud, Pedro Pou, Eduardo Bauzá, Flamarique, el genial Baglini, Manzano, Daniel Vila, Nicolás Becerra, Raúl Pedro Juan Moneta, José Octavio Bordón. Y del fighter Pablo Chacón. Pero veamos la pieza del señor Thomas. “Descartemos lo obvio”, advierte de entrada. “Salvo minorías políticas o económicas decididamente reaccionarias, todos los sectores democráticos del país estamos de acuerdo en reformar la Ley de Radiodifusión vigente”. Faltaba más. Faltó que agregara culturales a las minorías políticas y económicas, como si hubiera alguna economía que no fuera política. Acaso hubiera sonado menos obvio. Extraño leer “Ley de Radiodifusión”. ¿O no se trata de la Ley de Medios K? Extraños silencio de algunos conocidos, los amigos a los que podría sospecharse, les abre el juego la ley, con las telefónicas adentro. El cuadro se compone como se compone un cuadro. ¿Alguien cree que el señor Thomas nació a la política por generación espontánea? Dicen que el senador nunca vio al Chueco Mazzón. Sin embargo, Cristina Fernández -en la versión de la corneta, apabullada por la presión popular, es decir, mediática- dijo basta, se terminó, nada de telefónicas, la oportunidad se la pierden. ¿No quieren telefónicas? No hay telefónicas. Pero tampoco más monopolios informáticos. Basta de vivir aprisionados por Telefónica o por Telecom, por Multicanal o por Cablevisión, y por el control policial de Telefónica, Telecom, Multicanal y Cablevisión, casualmente, empresas, en alguno de sus segmentos, vinculadas al clarinete. Que sigan existiendo. Pero que dejen existir a otras. ¿Qué tienen mejor tecnología? Con plata, cualquiera tiene tecnología. El talento se tiene, no se mendiga. ¿Los contenidos eran el problema? Bueno, ahora la competencia, después de una sobreoferta tecnológica inevitable que todos los oferentes a la larga conseguirán, será por los contenidos. Si gana Tinelli, gana Tinelli. Si gana el Pancho, gana el Pancho. El canal Encuentro no se armó sólo para ganar dinero, como la medida de la presidente no es sólo un cálculo para ganar la voluntad renuente de la centroizquierda que suele visitar a Duhalde más veces de lo que uno sabe o imagina. Porque convendría reconocer que no hay medida de este gobierno que los fiscales de la moral y las buenas costumbres republicanas, no pongan en la balanza del debe y el haber. A no asustarse que no están las cabezas de Igor y de Carlos Slim afilándose los colmillos para robar los bienes simbólicos de los patriotas de turno. Y paguen el papel como todos los diarios y revistas. De eso se olvidó el senador Thomas y Solá, otra vez debe haberse hecho el boludo. Y dejen elegir no soportarlos más, los que no quieren soportarlos más, que puedan no soportarlos más. Y si se prefiere alquilar un video o un dvd, escuchar música o leer y no verlos más porque los medios pequeños y las cooperativas no pueden competir en calidad y producción con las sesudas investigaciones sobre el paco o los enlatados en oferta que traen del país del norte, pues bien, que así sea. Si algo faltaba para probar que esta nueva ley no era o no es sólo un negocio, ahora mismo, como están las cosas ahora mismo, cualquiera puede evitarse TN, canal 13, Sietecase o lo que sea. Es más difícil con internet: cortan la señal, la manipulan, controlan los passwords, los hacen circular adrede, impiden la llegada o la salida de correos. Y publican artículos para resguardar la seguridad que esas mismas empresas violan. El senador Thomas, acaso ministro del interior de un hipotético gobierno de Cobos o de Solá (Macri se quedó esperando a Julio Argentino Roca), está preocupado por las maniobras del grupo Prisa. La nueva ley de medios impedirá esas maniobras y tendrán que deshacerse de algunos eslabones de producción y reproducción de sus productos. Yo ya no me pregunto más por qué esta ley no se mandó al Congreso antes. Sólo quiero que se apruebe de una vez, con telefónicas o sin telefónicas. Habrá que esperar que la derecha reconozca el gesto (aunque no sean señores cultivados en la lectura de Ernest Renan e Hyppolite Taine), y que la centroizquierda acompañe. Si así no fuere, la “autoafirmación nacional y los monopolios adictos”, como escribe con prosa soberbia el señor Thomas, seguirán por otro período y por muchos más, igual que los negociados de los amigos del poder, que va de suyo, del lado de los esclavos, tendrán otros nombres y apellidos.

Diccionario Clarín

Consenso = caza de votos.
Qué clima el de hace un año, pleno boom del "fin del capitalismo". Ni fue el fin, ni se vendieron tantas remeras que lo llevaban estampado. Pero algunas cosas cambiaron.

"Lo concreto es que Estados Unidos tiene un Estado de Bienestar residual liberal, basado en dos programas de salud, Medicare, que si es universal pero solo se aplica a los jubilados y mayores de 65 años, y el Medicaid, que involucra solo a los pobres extremos y quienes ganan debajo del salario mínimo. Ambos incluyen prestaciones bastantes mínimas, no solo comparando con países desarrollados. Digamos que uno prefiere de lejos OSECAC a cualquiera de esas dos opciones."

lunes, septiembre 14, 2009

Lozano hasta hace unas horas peinaba suavemente como a una gata el pelo del huevo.
Ya no hay pelo.
En el fondo, para Lozano, nunca hubo huevo.
Ya no hay excusas.
Mas allá de todo, la nueva ley de medios es parte de un proyecto que hace al orden democrático: y es reconstruir una legalidad democrática y desarmar la herencia procesista. Cualquier Congreso que la vote hace justicia. Yo a esta ley no la inscribo en el "setentismo" ni a lospa.

sábado, septiembre 12, 2009

Cada vez me cierra mas: ha llegado la hora de la Ley, que es la hora de las leyes. El gobierno debe gestionar su herencia, lo que quede cuando ya no esté. No hay cultura política en la Argentina que se asimile con este espíritu, por ninguno de los costados. Y en ese sentido el kirchnerismo "enferma las cosas". Parece dotar a cada impulso de la evidencia cruda de sus intereses, según la visión auroral, de manera que el riesgo que se corre es decisivo: uno imagina un próximo gobierno revisando el "paquete" y en nombre de una restauración institucional volviendo atrás, por ejemplo, con la "ley de medios K". En ese orden, la presidencia de Cobos sería como el gran servicio a la Nación: un hombre que llega a la presidencia luego de su estoica vicepresidencia, y que no puede constitucionalmente reelegirse, ofrece su sacrificio... ¡no enmienda la constitución!, y reconstruye la "arquitectura institucional", cuya traducción política es dejemos todo como está. Cumple su solo mandato, reconstruye al partido Cívico, se retira a la cordillera. Cobos es de esa clase de hombres de la política que uno no imagina sus horas libres. ¿Lee? ¿Mira cine? ¿Corre? No lo odiamos, como no odiamos a ningún político, pero sí tomamos la definición casera de Sarlo: Cobos es el típico político que le gusta a la gente que no le gusta la política. Macri es riesgo, por ejemplo, es "menos neutral en la lucha de clases", por decir alguna estupidez. Quiero decir: a mi también me parece que la "ley-de-medios-K" tendría que haber sido discutida en el próximo congreso, porque esas son las reglas de juego que el gobierno eligió. Eligió adelantarlas con un brumoso "hace falta hacerlo". El pulso político de Kirchner es el de un jugador (quizás eso explica psicológicamente sus amistades íntimas de negocios): jugale a las testimoniales, jugale a, jugale a, jugale a. Pero el kirchnerismo no respeta siquiera sus propias reglas de juego, y ese sí es un problema de costos impredecibles. Concursó la gestión, despreciando la legitimidad originaria del parlamento, y estaba bien ese plantón si era al pie de la letra. Porque la 125 fue la Tormenta del Desierto, y reconfiguró totalmente el gobierno. Adelantar las elecciones fue una decisión política, estrictamente política, y lo fue porque en lo económico la sombra de la crisis mundial se proyectó mucho mas en la primera mitad del año que en esta segunda. La oposición dijo: adelantan porque no llegan las cuentas a fin de año. Las cuentas llegan, la crisis abandona lentamente lo peor. No me cierra este clima, esta opresión. Se puede ser kirchnerista y pedir reglas de juego. Ningún proyecto popular se hace rompiendo códigos, sino instalando nuevas legalidades. En materia social, en políticas sociales es lo mismo. Si uno separa la hojarasca discursiva del ministerio social lo que se traduce son tomas y dacas y una gran caja para ceñir acuerdos territoriales, muchas veces borrando las fronteras provinciales. ¿Cómo serán las próximas políticas sociales? ¿Cuál será su piso? El kirchnerismo fue: Nación y Municipio. El conflicto institucional mas grave lo tuvo con los gobernadores. ¿Existe algún intendente con proyección nacional? ¿Qué queda después de ser gobernador? ¿Dónde no termina nunca de contar porotos? En el senado. El kirchnerismo es anti-institucionalista, tanto que denigra sus propios pactos, sus propias reglas. En fin, hay algo de lo que escribió Tomás: yo paso. Este clima de gesta hizo caer una cortina de hierro. Kirchner fue el mejor presidente de la democracia y quizás el peor ex presidente de la democracia. Y ahí aparece la "tiza y el carbón" pintando K vuelve. No se puede tapar el sol con la mano. Y el sol es el voto popular que "algo" dijo. Que llegue la hora de la ley kirchnerista. ¿Pero cuánto dura una política popular sin pueblo amparada, en tal caso, en instituciones que tampoco mucho se respetan?
Aquí se vislumbra una triple operación. En primer lugar, desplazar la discusión sobre el tema medio ambiental próximo a Capital Federal que es la soja y el glifosato y enviarlo a la lejanía de una provincia. En la próxima campaña se lanzarán desde el aire como fumigación 200 millones de litros de glifosato. Este deliberado desplazamiento facilita la ocupación de un espacio político y argumental sin necesidad de pronunciarse sobre el tema próximo cuyo rédito político es ampliamente negativo en ese electorado.

Kaput Capusotto

por Pablo E. Chacón

para Alberto Ure


Pasadas las diez de la noche de los lunes, después de disfrutar las amenas indignaciones de Jazmín Morales Solá, es el turno de ese otro humorista o mejor, de ese bufón, tan amigo de los amigos que ya es un amigo, Sergio Lapegue, pero de un par de semanas a esta parte, retornó, con modestia y al canal público, Diego Capusotto, decidido a ofrecer solamente ocho programas. ¿Quién podría negarse a unos videos de Cream, Blind Faith, The Band, Jefferson Airplane, Jimi Hendrix? El problema no son los videos: es Capusotto.


Capusotto aburre, sus personajes aburren: el borracho, el nazi, el chacarero, el rockero idiota, el señor amable y maltratado, bueno: aburren, al segundo corte ya sabés que viene en el tercero y cómo sigue la próxima semana. Arnaldo Pérez Manija, en la radio, está mejor, porque dura cinco minutos y uno lo escucha por youtube a cualquier hora. Pero justamente, los noticieros de la mañana, los radiales y los televisivos, son menos previsibles que la parodia de Capusotto o las tapas malditas de Barcelona. Hay muertos de verdad, tullidos de verdad, periodistas idiotas de verdad, puteadas de verdad. Esto es una copia exagerada y aumentada de esa idiotez milenarista pero en joda. Y si nos ponemos serios: la idiotez milenarista de Capusotto exagera tanto el costurón de la idiotez milenarista que uno prefiere al idiota que imposta la voz contra el abuso de autoridad de la ley de medios K o el derrape de la AFIP en Clarín: tanta idiotez es imposible, ese allanamiento de los cajones de los muchachos de Magnetto… ¿qué buscaban?, ¿las manos de Fermín?, ¿la certificación de casamiento de Ernestina?, ¿un papel de merca? Por favor, el país de Bombita Rodríguez sí que es un sueño de restauración conservadora, una joda lamentable sobre personajes que eran joda sin necesidad de un Capusotto que subrayara la idiotez demagógica del militante tout court. Bombita Rodríguez nunca habla de la muerte porque la muerte compromete, porque este país está sembrado de muertos y no todos los muertos eran idiotas como los ejemplares que Capusotto imita con sencillez barrial mientras acepta el Martín Fierro con los jeans y el pulover viejo que usa para tomar café en el bar de los gallegos a la vuelta de casa, en Barracas. Bombita Rodríguez es la servidumbre idiota que para salvar el pellejo, terminó colaborando con Lopecito y con el Almirante Cero, pensando cómo asaltar las Malvinas, calculando unos tres o cuatro mil muertos y después a los cuarteles de vuelta, total arreglamos con Bulgheroni y con Diego Ibañez o nos rajamos a Camboya. Pero llegó Alfonsín y metió en cana a los que pudo, porque tampoco sería conveniente (el conveniente se lo copié a Van der Kooy), olvidar que los radicales de Tróccoli negociaban la transición y para sorpresa de muchos, ganaron las elecciones y se desató la primavera que nos devolvió al humor cruel que pedía Artaud, ese que guarda al huevo de la serpiente, el de Lenny Bruce, Juana Molina, el del enorme Alejandro Urdapilleta, y si quieren populismo, pues pidamos populismo, yo quiero populismo, po-pu-lis-mo y no esta pauta chirle, semialfabetizada, correcta, alineada como Diego Gvirtz y su pólvora mojada. Populismo de verdad, a los gritos: ¡Tangalanga, Corona! ¡Vuelvan! Están perdonados. Esos tipos te dicen que un jefe de gabinete tiene que ser alguien como Aníbal Fernández o Corach. Capusotto no se decide entre Laclau o Lévi-Strauss.


Fogwill dijo hace unos días que no quiere hablar de drogas, que está en contra de la despenalización de la droga, y uno que un poco lo conoce, sabe que está hablando en serio aunque uno no esté de acuerdo (yo no estoy de acuerdo) pero es cierto que la aventura de la cabeza ahora es una industria de la aventura de la cabeza, con leyes, reglas y psicólogas para descontrolados. La gracia de Capusotto, a algunos les interesa diez minutos. Capusotto no tiene la culpa de que la de-mo-cra-cia, ¡basta con la democracia! no haya cambiado antes la ley de medios, tampoco que Duhalde haya pesificado la deuda en dólares del clarinete. Capusotto no es legislador, no es un político, es un cómico, hace chistes. Pero el aburrimiento no se legisla. El suicidio tampoco. Eso sí que es gracioso.

viernes, septiembre 11, 2009

Lucas agarra un bate y rompe también su propio cuarto. Por todos lados brotes de incomodidad brutal. Pablo Chacón escribe en estos días un manifiesto anticapusottiano. Hay sintonías, y eso deja dormir mejor. ¿Quién dijo que esto no era también desierto?