jueves, septiembre 17, 2009
miércoles, septiembre 16, 2009
La fuerza de la democracia
Tan lindas las canciones estalinas para un mundo mejor. Tan lindas las canciones estalinas del tiempo en que los radicales discutían la ley, la ley por venir. Las leyes germinan, la ley del mas fuerte, todo fue semilla. Tan lindas las leyes estalinas. Leyes sobre leyes sobre leyes hasta volver completamente blanca la pantalla del que oye en su mente mas canciones estalinas. Leyes que ocupan todo el espacio como la nieve de las canciones estalinas. Las cosas que sueña un radical y despiertan en las manos peronistas. De la época de las barbas radicales: barbas laicas, incienso sandinista. El libro rojo, lo decían, era la constitución. Que es, será, un libro azul....
martes, septiembre 15, 2009
¿Y si no descartamos lo obvio?
por Pablo E. Chacón
"Lo concreto es que Estados Unidos tiene un Estado de Bienestar residual liberal, basado en dos programas de salud, Medicare, que si es universal pero solo se aplica a los jubilados y mayores de 65 años, y el Medicaid, que involucra solo a los pobres extremos y quienes ganan debajo del salario mínimo. Ambos incluyen prestaciones bastantes mínimas, no solo comparando con países desarrollados. Digamos que uno prefiere de lejos OSECAC a cualquiera de esas dos opciones."
lunes, septiembre 14, 2009
sábado, septiembre 12, 2009
Kaput Capusotto
por Pablo E. Chacón
para Alberto Ure
Pasadas las diez de la noche de los lunes, después de disfrutar las amenas indignaciones de Jazmín Morales Solá, es el turno de ese otro humorista o mejor, de ese bufón, tan amigo de los amigos que ya es un amigo, Sergio Lapegue, pero de un par de semanas a esta parte, retornó, con modestia y al canal público, Diego Capusotto, decidido a ofrecer solamente ocho programas. ¿Quién podría negarse a unos videos de Cream, Blind Faith, The Band, Jefferson Airplane, Jimi Hendrix? El problema no son los videos: es Capusotto.
Capusotto aburre, sus personajes aburren: el borracho, el nazi, el chacarero, el rockero idiota, el señor amable y maltratado, bueno: aburren, al segundo corte ya sabés que viene en el tercero y cómo sigue la próxima semana. Arnaldo Pérez Manija, en la radio, está mejor, porque dura cinco minutos y uno lo escucha por youtube a cualquier hora. Pero justamente, los noticieros de la mañana, los radiales y los televisivos, son menos previsibles que la parodia de Capusotto o las tapas malditas de Barcelona. Hay muertos de verdad, tullidos de verdad, periodistas idiotas de verdad, puteadas de verdad. Esto es una copia exagerada y aumentada de esa idiotez milenarista pero en joda. Y si nos ponemos serios: la idiotez milenarista de Capusotto exagera tanto el costurón de la idiotez milenarista que uno prefiere al idiota que imposta la voz contra el abuso de autoridad de la ley de medios K o el derrape de la AFIP en Clarín: tanta idiotez es imposible, ese allanamiento de los cajones de los muchachos de Magnetto… ¿qué buscaban?, ¿las manos de Fermín?, ¿la certificación de casamiento de Ernestina?, ¿un papel de merca? Por favor, el país de Bombita Rodríguez sí que es un sueño de restauración conservadora, una joda lamentable sobre personajes que eran joda sin necesidad de un Capusotto que subrayara la idiotez demagógica del militante tout court. Bombita Rodríguez nunca habla de la muerte porque la muerte compromete, porque este país está sembrado de muertos y no todos los muertos eran idiotas como los ejemplares que Capusotto imita con sencillez barrial mientras acepta el Martín Fierro con los jeans y el pulover viejo que usa para tomar café en el bar de los gallegos a la vuelta de casa, en Barracas. Bombita Rodríguez es la servidumbre idiota que para salvar el pellejo, terminó colaborando con Lopecito y con el Almirante Cero, pensando cómo asaltar las Malvinas, calculando unos tres o cuatro mil muertos y después a los cuarteles de vuelta, total arreglamos con Bulgheroni y con Diego Ibañez o nos rajamos a Camboya. Pero llegó Alfonsín y metió en cana a los que pudo, porque tampoco sería conveniente (el conveniente se lo copié a Van der Kooy), olvidar que los radicales de Tróccoli negociaban la transición y para sorpresa de muchos, ganaron las elecciones y se desató la primavera que nos devolvió al humor cruel que pedía Artaud, ese que guarda al huevo de la serpiente, el de Lenny Bruce, Juana Molina, el del enorme Alejandro Urdapilleta, y si quieren populismo, pues pidamos populismo, yo quiero populismo, po-pu-lis-mo y no esta pauta chirle, semialfabetizada, correcta, alineada como Diego Gvirtz y su pólvora mojada. Populismo de verdad, a los gritos: ¡Tangalanga, Corona! ¡Vuelvan! Están perdonados. Esos tipos te dicen que un jefe de gabinete tiene que ser alguien como Aníbal Fernández o Corach. Capusotto no se decide entre Laclau o Lévi-Strauss.
Fogwill dijo hace unos días que no quiere hablar de drogas, que está en contra de la despenalización de la droga, y uno que un poco lo conoce, sabe que está hablando en serio aunque uno no esté de acuerdo (yo no estoy de acuerdo) pero es cierto que la aventura de la cabeza ahora es una industria de la aventura de la cabeza, con leyes, reglas y psicólogas para descontrolados. La gracia de Capusotto, a algunos les interesa diez minutos. Capusotto no tiene la culpa de que la de-mo-cra-cia, ¡basta con la democracia! no haya cambiado antes la ley de medios, tampoco que Duhalde haya pesificado la deuda en dólares del clarinete. Capusotto no es legislador, no es un político, es un cómico, hace chistes. Pero el aburrimiento no se legisla. El suicidio tampoco. Eso sí que es gracioso.
