martes, enero 27, 2009

Hay vida después del fondo...

Kirchner ya es un bonaerense. Es un bonaerense por adopción que, como dicen las amas, son los hijos del corazón. Kirchner es un hombre que ama el conflicto, que apunta al conflicto, que devuelve el conflicto a la sociedad, porque es el presidente de las discusiones colectivas, de esas que el mismo Perón cerró en el pacto social, y que hasta el 2004, 2005 no existían. Kirchner es el que obligó a las empresas a dejar sin laburo a tantos tipos de recursos humanos, para que tengan que poner ahí un pícaro asesor (un ex sindicalista) que conoce la muñeca gorda de los gordos, de los clasistas o de los que vengan a discutir el aumento. Kirchner es el hombre que permite que haya aumentos. Este blog apoya cualquier cosa que haga a esta altura Kirchner para sobrevivir, para regenerar el proyecto, incluso una retirada que deje el poder para que en 3 años sean otros los que administren la crisis. Los cambios de época suceden –es posible -en engranajes silenciosos que activan “cambios naturales”, es decir, aquello que no sabemos cuándo empezamos a hacer. No hay sobresaltos tan fuertes, no se pasa del agua al hielo en un segundo. ¿Cuándo los políticos dejaron de ser personas cultas?- se preguntará el que aún tiene esa fe laica, el que tiene un imaginario residual en la política de los 80, el que nació a la política en la era Reagan, silbando la autodeterminación de los pueblos, y hoy lee La Nación (que no es El gran diario argentino, pero es Un gran diario argentino). Pero no son los años 80, tanto como la proyección que construyeron ellos mismos de ellos mismos, ¿no? Como si las épocas construyeran en una selección fina de gestos su evocación futura: la década del 80 reconcentrada en el “señores jueces… nunca más”, o en las “felices pascuas”. No exactamente lo que fueron esos años, sino cómo quieren ser contados. Hoy, para contar los años 90 hay un cierto pensamiento que habla de convulsiones, desgarros identitarios, vacíos existenciales, y demás cosas vividas –evidentemente- bajo el latido de una máscara: porque estamos hablando de relativos años de paz social, ¿o no? ¿O me equivoco? Bueno, el menemismo, a esta altura, construyó su cortina de humo poniendo en superficie su interior. Quiero decir: el exceso exótico del menemismo fue una manera de encubrir el exceso exótico del menemismo, ponernos a hablar de lo que pasaba, ¿era eso? ¿Por qué algunos insisten en escribir la historia como si la agencia todavía fuese clandestina? Y eso que la palabra “exótico” tiene una gran parte de hipocresía o racismo. Menem fue el primer gobierno real después de la dictadura: el que entregó el balance de verdad. Dejamos de hablar de esos años cuando hablamos de esos años porque vivimos en la maleza que dejaron germinar en nosotros... yo no quiero eso ahora, yo quiero que hablemos de la época ya, de un kirchnerismo que nació para hacer todo-en-serio. Hacer la década del 90 en serio, materializar los sueños republicanos en serio, ajustar las cuentas y los juicios, y la sangre, en serio… se iba a reconstruir el capitalismo en serio. Y quizás lo serio es lo real. Entre las muchas conexiones que existen entre el menemismo y el kirchnerismo, pienso, se podría argumentar que en ambos dicta una intuición periférica… Vienen de un partido nacido para invadir la ciudad. Quizás eso sólo queda del viejo peronismo: todo político peronista es un tipo que pone las patas en la fuente de la historia. Después se seca y anda en ojotas por alfombras bellas. No quiero reivindicar porque sí al kirchnerismo, ni imaginar su epílogo. Los errores se fueron anotando en un tumulto de palabras: el kirchnerismo no construyó kirchneristas, y hasta quizás haya servido para fortalecer el partido que se dijo que venía a destruir, al revés exacto que Menem. Como en el amor: ¿sólo un posible final nos revela su intensidad? Solá está solo porque se lo dejó solo. Quizás ya Kirchner se perdió en su propio “bosque de símbolos”, pero Buzzi, Macri, Scioli, Llambías, Cobos, Carrió, etc., ¿están a la altura de Kirchner, a la altura en que Kirchner torpemente puso las cosas? No, no, no. Este es el peor momento para ser kirchnerista y este es el mejor momento para ser kirchnerista. Este es el peor momento del gobierno porque es el mejor momento del gobierno. Che pibe, vení votá. Yo quiero que vuelva a ser presidente. Aunque no haya kirchnerismo. Prefiero: Kirchner sin kirchnerismo, que kirchnerismo sin Kirchner.

17 comentarios:

Mendieta dijo...

Mamita. Tremendo post. Tremendo.
Gran abrazo.

Anónimo dijo...

Yo tambien quiero que vuelva a ser presidente.

"Este es el peor momento para ser kirchnerista y este es el mejor momento para ser kirchnerista".

Chabón, tu post es tremendo. Me va a costar dormir.

Ñomo de Morris dijo...

Loco, muy creativo tu post, me agarraron ganas de salir con mi glock a cazar caceroleros.
es verdad lo que decis, si no hubiera sido por kirchner este seria un blog mas y nuestras vidas mucho mas aburridas. Si no hubiera sido por Kirchner a muchos se nos hubiera picado el tabique nasal; con Kirchner aprendimos a estar caretas (tambien nos drogamos pero menos.

Néstor Sbariggi dijo...

Impresionante Martín.

Un abrazo compañero.

Diego López dijo...

Hace días me picaba la duda. Me rascaba un poco para que no me joda.
Y me preguntaba ¿qué miérda hago siendo oficialista? ¿para qué todo ésto -acabo de fundar un movimiento de jóvenes políticos con el compañero Acastello-?
Y te leo, la escucho a Cristina, tan bonita, tan inteligente. Tan convencida.
Y me vuelvo a convencer, me vuelvo a enamorar.
Sí, que vuelva a ser presidente.
Lo hagamos presidente de nuevo!

Abrazos, compañeros.
Vamos a la victoria!

P
V

K
V

Cresto dijo...

Bien, Martín... bien...

Un abrazo.

Verboamérica dijo...

Lo que dice Martín es cierto. Lo que dice Ñomo también. Nos hizo menos decadentes. Nos dio esperanza, algo que desconocíamos. Nos brújulas nuevas para guiar, porque estabamos bastante perdidos, creyendo cualquier cosa. Nos hizo compreder qué es ser oficialista por un tiempo, conectarnos, pensar en el país, que tenga sentido todo lo que uno hace hasta creyendo que no tiene sentido, como por ejemplo, perder horas de sueño por escribir.

cristian de flores dijo...

hay que llevar esa última oración a todas partes

mariano dijo...

gran post, martín. kirchner es imprescindible.

Anónimo dijo...

les recomiendo este blog imperdible de un forista de Perfil.
El que tenga tiempo podria molestarla un poco, ¿no?
http://www.argentina-somostodos.blogspot.com/

Mauri K dijo...

Si Inge, tenes razon, demoledor.

Alejandro S dijo...

10 puntos.

Anónimo dijo...

excelente martin. gracias.

KIKESANCHEZ dijo...

Es una Monumental Arenga...que hace vibrar nuestras medulas...y nos lleva a coincidir en las conclusiones...Kirchner nuevamente presidente !!!! Kirchner sin kirchnerismo, que kirchnerismo sin Kirchner.

jmp dijo...

De acuerdo con el post (aunque no me cierra eso de “Un gran diario argentino”, igual es un detalle menor). Lo que Kirchner permitió a los que rondan mi edad (treinta y pico en los noventa) es volver a pensarnos como país. Ya sabemos que la historia es pendular, tratemos entre los que apoyamos a este gobierno que dure, que dure y crezca un poco más, para bien de todos. Depende de nosotros también, no sólo de K.
Abrazo fuerte, compañero.
josé maría

Matu dijo...

Se me vienen a la cabeza algunas imágenes de él, y de ella (pero en especial de él), dónde el tipo se baja de la tarima, o escenario, y se mezcla entre todos nosotros para dejarse tocar´y abrazar, lugares de nuestro país dónde obreros de una fábrica, estudiantes o familias enteras, le desean al oído, o los gritos, una buena gestión, o directamente "fuerza". Y la sensación que tuve siempre -y que se revuelve con esta entrada tuya, Martín, porque toca esas fibras que nos hacen un nudito en la garganta-, es que el tipo se acerca hasta la gente porque lo siente, por que es así, el dirigente con los pies en la fuente.

Ezequiel Meler dijo...

Insuperable.
Un abrazo