lunes, noviembre 10, 2008

Lo que no entiendo es si esto es racismo. Los otros días, en un post, insistí sobre eso casi sin querer. Pero no me termina de cerrar. Digamos, ¿el fin no es abandonar de todas las maneras el discurso de las razas, el discurso de pelaje genético, quiero decir, no se trata al fin de pensar que nada dice el color de la piel? Ese es como un fin práctico de un trauma histórico sobre el que se montó el relato colonial, y que tuvo sus continuidades en las descolonizaciones, de manera encubierta, a veces. Y sin embargo, qué se yo, es visiblemente tentador, y enérgicamente útil a los efectos blogueros, por ejemplo, afirmar cosas como *¿alguien vio un cartonero rubio?*. Siempre estamos hablando alrededor de la discriminación positiva. Lo negro en Argentina no es lo mismo que lo negro en EEUU, pero una de las cosas que dejó el primer semestre de lucha agraria repuso el término en la lengua política, y eso fue hecho por el lado que reivindica a *los negros*, amén de exhabruptos de hombres no preparados, no taaaan preparados, para la escena, del lado... blanco. Los bienpensantes estamos entre dos frentes: entre decir que los colores y las razas no importan, así, en esos términos; y decir que sí, que hay que reivindicar a los ofendidos, que esa es la razón de la pasión. Y en ella entran todos los ofendidos de la tierra. Razas y religiones. Si leemos el texto linkeado, podríamos preguntarnos: ¿por qué Condoleza o Powel son traidores?, ¿qué hacemos con la palabra integración?, ¿qué significa integrarse a la sociedad?, ¿solo es posible dejar de ser un negro de mierda a partir de ser un negro liberador, o sea, que el rol del negro es derrotar al blanco?, ¿por qué ellos traicionan lo que son, y los blancos bienpensantes no?, ¿hay un ser negro?, ¿no habría que decir que la superación del odio racial es un éxito de la misma modernidad que lo engendró? O sea, en esa lógica, ¿por qué no siguen los blancos siendo racistas? ¿Hay un ser blanco? Esto me hace acordar a cuando una funcionaria de un ministerio reputeaba contra el *cacique* de una comunidad originaria (sic) por los "oscuros" manejos de algunos recursos materiales. Claro, si es indio, que sea Tupac Amarú, no sea cosa que sea como... nosotros. Y esa misma funcionaria, sabía, conocía de cerca y de entrecasa, al yeite de los grandes jugadores de la política de su provincia, incluído el gobernador. Pero lo imperdonable es que el indio no sea lo que lo hace indio, es decir, la remota dignidad absoluta de los ofendidos de la tierra. Mmmm. El recurso bienpensante es este: si yo soy blanco, y traiciono los *mandatos de mi raza*, deberías hacer lo mismo, negro. En la Argentina, este planteo dicotómico para que sea real supone adherirle elementos culturales y políticos, y hacer todo el tiempo mucha fuerza mental, metafísica, sociológica, etc., para que se mantenga, no sea cosa que la realidad nos haga mierda.

10 comentarios:

*cleopatra* dijo...

La falacia de la traición, como elemento de disgregación.

Excelente

Salu2

Horacio Gris dijo...

Muy bueno.

Anónimo dijo...

Sos un tanto omnipotente cuando expresas que "Los bienpensantes estamos entre dos frentes", te pones del lado de los únicos dueños de la verdad, quien sos????
La gente como vos no sirve, porque no esta dispuesta a recibir otra opinion.

paniagua dijo...

Che, ¿y no te parece que como mínima no lo estoy diciendo tan en serio? Te parece que alguien va a decir de sí mismo: soy un bien pensante. Las opiniones que uno no está muy dispuesto a oír son aquellas como: "la gente como vos no sirve". Uno debería tener derechos a no estar dispuesto a recibir eso, ¿no?

alejandro dijo...

Sos bastante arrogante en tus port, no me gusta para nada lo que escribis y es la última vez que entro.

Anónimo dijo...

sacá los comentarios de nuevo

Anónimo dijo...

Aca hay sensura???????
Ahhhhhhh, bueno!!!

Fede Vazquez dijo...

no estoy seguro, pero por ahora creo que sí existe un "ser negro". Je. O sea: creo que para el caso de eeuu sí puede hacerse una lectura de "traición" por parte de condolezza o powell. Por qué? porque allá la cuestión racial SIGUE siendo una variable fundamental para enteder lo que está abajo y lo que está arriba. Simplemente viendo la composición de las cárceles, dónde la mayoría son negros, cuando no son más que el 13 % o algo así de la población total yanqui. No lo veo comparable con la anecdota del cacique (ahi concuerdo totalmente con vos) porque la diferencia fundamental está en que estos negros no son pobres diablos a los que se les pide actos heroicos, son tipos con mucho poder. Para mi, sería más similar a un sindicalista menemista, por poner un ejemplo.

Muy bueno el post.

abrazo, y espero que no tengas que cerrar los comentarios de nuevo, pero con tanto gil dando vueltas...

Anónimo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Anónimo dijo...

Se suprimen comentarios en este blog, que feo eso, hay que bancarse la que venga o no defendes la libertad!!!!!
Farsante!!!!!!