lunes, octubre 13, 2008

Todos los tacheros son fachos.

Estuve unos días en Santiago de Chile, y cuatro viajes en taxi me alcanzaron para comprobar superficialmente esa medición feinmanniana: todos eran pinochetistas. ¿Pero saben qué? Si a la *tesis* de José Pablo Feinmann se le da crédito (tesis: todos los tacheros son fachos, porque los tacheros escuchan radio 10 todo el día hasta el punto de ser simples hablados por ella), y si esa tesis alcanza a muchos países de nuestro continente pobre (un compañero de viaje mexicano me confirmó compartir la condición fascista de los taxistas aztecas), quizás, nadie se tomó el tiempo para analizar –por ejemplo- las condiciones de producción del tachero. Y el tachero, me parece, es dependiente (sea peón o dueño), en su rentabilidad, de las condiciones del orden público (de las calles).

Esa podría ser otra punta: ¿cuáles son las leyes que ordenan el tránsito? Porque si hay "un lugar del orden", ese lugar es la calle, el tránsito. Y ahí tenemos el reciente lío por lo que Macri impulsó, alrededor de las sendas exclusivas, cuyo éxito hay que esperar; o el fracaso de una medida (justa) en el cobro de peajes, tal como lo reconoció el señor Rodríguez Larreta.

¿Y cuáles son las costumbres y/o tradiciones sobre el “espacio público”? La Argentina decembrista, el sujeto ciudadano cacerolero (que brota a diestra y siniestra), tiene –diría Eliaschev- un “desprecio congénito” por el espacio público, estimulado por la “vista gorda” oficialista, agregaría Pepe. Diría: cortes de calle, ocupaciones, que dicotomizan el “derecho a la circulación” con cualquier otro derecho violado por el Estado o una patronal. Esta idea de: desplazo el lugar de la "toma" de la fábrica, oficina pública, o lo que sea, a la calle, al lugar de "todos", que es donde duele mas. Esta "gimnasia lesiva" no guardaría relación con la épica de las luchas del pasado, donde se tomaban fábricas, astilleros, ministerios (COSA QUE AÚN OCURRE). Pero bueno, no es contra Eliaschev, ahora, sino contra JPF.

Cualquier reclamo represivo hacia el desorden urbano intencional (porque hay tibios intentos "represivos" hacia el desorden que produce el mercado, por ejemplo, con taaaaantos autos) es políticamente incorrecto. Entonces uno podría decir: el tachero que escucha radio todo el día mientras enfrenta el tráfico, el corte de los “chicos del Pelle” o de los “chicos del Cole” o de los médicos del Garrahan o de los artesanos de Florida o los papás de un asentamiento que no recibe ningún servicio, etc., es decir, un tipo al que ya le da lo mismo cualquier protesta que le hace difícil -si es peón- "juntar el día", al que todas las protestas le parecen iguales, que frente a esa sociedad convulsionada tiene un Estado culposo a la hora de hacer medir las formas visibles y represivas de su orden (mas no las invisibles), se vuelve facho. O sea, se hace eco de un reclamo silencioso de orden que, para algunos, se corporizó en el triunfo macrista.

Pero, pero, pero… en Chile no. ¿No qué? En Chile no hay pulsiones piqueteras por doquier. Igual podríamos seguir por la variable radio (aduciendo con esto que todos los tacheros tienen radio, pero, ante la evidencia obvia de que no es así, o de que hay los que escuchan Amadeus o su propia música, o no tienen radio, diría quizás JPF: existen los bares de tacheros donde los que no tienen radio escuchan hablar a los que sí). La radio, de todos los medios, es el que “mas vivo” tiene. Bueno, también están los canales de noticias. Lo que pasa es que en las radios está la voz. La radio es la voz. La radio tiene, esencialmente, una voz que habla, que lee noticias, que entrevista, que comenta. Lo que hace que la tesis feinmanniana sobre fascismo tachero tenga en la radio su raíz es que se ha decretado (para dejar de pensar) lo que significa Radio 10: es la culminación del proceso fascista radial, es “la voz de la gente” en la radio, la “voz de la gente” que tomó la radio, que produce la radio. Eso nos dicen que pensemos de esa radio. ¿Eso pensamos de esa radio? No. Y estamos hablando de una radio oficialista. De una radio que mantiene, digamos, un claro posicionamiento anti chavista, junto a un kirchnerismo sólido, a excepción del programa de Longobardi. Pero Longobardi… ¿es facho? Si lo tomamos bajo la fórmula de María (es facho el que siempre corta contra el mas débil), sí; pero si lo tomamos desde un punto de vista mas amplio a mi me quedan dudas. Lo cierto es que Longobardi no tiene la retórica que endulza los oídos del tacho/facho feinmanniano. No.

Pero entonces, llevando esto al extremo, podemos concluir que si todo buen tachero escucha radio, y todo buen tachero trabaja (NATURALMENTE) en el circuito centro-periferia, y sufre desde hace años las convulsiones sociales que en las calles se expresan para –entre otras cosas- hacer de este país uno mas justo, entonces, hay una “experiencia de clase” en la condición fascista del taxista, es decir, su fascismo es clasista. O, para decirlo de otro modo, ¿podría un tachero no ser facho? Pero esta pregunta es una conclusión extrema de esa lógica, no lo que a JPF le interesa pensar.

Y lo que no puede pensar, es el uso de una palabra que identificó durante años y de la que nadie en el mundo occidental y cristiano se hace cargo. ¿Existe algún político argentino capaz de decir soy fascista? Existen comunistas, peronistas, liberales, radicales, socialistas, pero, ¿por qué nadie dice que es fascista con tanto fascista suelto?, ¿no sería un boom? ¿Hay prácticas fascistas pero no hay seres fascistas? Que Macri es fascista, que la Iglesia es fascista, nos podríamos responder. Pero no, intuirá un tal JPF, el facho, el verdadero facho, no sabe que es facho. Es un mal salvaje que vive creyendo que sus ideas son naturales, sentido común, etc.

¿Conclusión? Odiamos mas a los que son capaces de decir los tacheros son fachos, que a los tacheros fachos. Porque que los hay, los hay.

Pero esta tesis no solo es una vizcachada para sumar porotos oficiales de alguien como JPF que se dedica a explicar tan didácticamente la teoría de la relatividad al cabo de que lo que se entiende ya no es la teoría, sino que se trata de un impresión con aroma “racista” (aunque seguir usando esta palabra y en este contexto sea desafortunado), de manera que lo que entiendo de la dialéctica del tacho/facho es que encubre una percepción cuya confesión deriva en “excomunión” para quien, como JPF, aspira a escribir en diarios y hablar en programas de la TV pública: el problema es que la gente común habla (¿hay algo mas extremadamente común que un tachero?- dirían), y cuando habla, a la larga, es facha.

Eso dicen.

15 comentarios:

Bruja dijo...

“are you talking to me?”

No se bien lo que dice JPF. Debiera ponerme más al tanto porque en general no me gusta coincidir mucho él. Pero quería contarte que una vez hace poco lei una entrevista que le hicieron a Gelman. Cuando vi recien tu post me acordé. La estoy buscando pero no puedo encontrarla. Hablaba de su vuelta clandestina al pais para constatar el asunto de la contraofensiva, de su alejamiento de Montoneros y de muchas otras cosas relacionadas en gran parte con el exilio. Puedo recordar del relato un pequeño pasaje donde Gelman mencionaba como una imprudencia el revelarle al chofer de taxi que lo llevaba su identidad, minutos antes de ser interceptados por una “pinza” que los hizo bajar del vehículo para revisar sus documentos. “Fue una imprudencia porque en esa época había muchos taxistas que eran informantes o directamente eran policías”, decia el poeta.
Buscando esa nota me encuentro con otras que cuentan por ejemplo que a su nuera Maria Claudia, desaparecida en 1976 en Montevideo la matan en un centro clandestino de detención en donde operó hasta 1984 una flota de taxis espías, dependiente del Servicio de Información y Defensa (SID).
Tambien lei que la dictadura franquista concedia licencias de taxis a cambio de información.
Presumo que algo de todo esto debe haber fundado en el imaginario colectivo la idea de buchones que se tiene de los taxistas...
Hace poco me tomé un taxi para volver a mi casa y fuimos sorprendidos por una columna del MTD que marchaba en dirección al Congreso. El tipo que me llevaba escuchaba Radio 10. Sabés que dijo: “Los militares se quedaron cortos, tendrian que haberlos matado a todos, todos estos vagos de mierda, sabes, en vez de estar laburando están acá...”
Puede ser un poco la teoria taxi driver del tipo a quien le toca ver la maldad, las miserias de la calle, la mugre, la ciudad que se desborda en cada esquina... puede ser... Pero tambien puede ser que haya determinados oficios, ponele el de portero, el de policia, el de chofer que implican una pequeña o gran cuota de poder relacionada con la independencia en la toma de decisiones, por ejemplo (y en general muy desproporcionada con los ingresos o con lo gratificante del trabajo). Laburos de muchas horas, de mucha monotonía, de mucha soledad. Yo creo que son insalubres y a la larga desarrollan furia y paranoia y después esquizofrenia. Y que recién ahi, una vez comprometidos con semejantes patologías, es cuando van y sintonizan a Gonzalez Oro...
Bueno no se. Capaz que mi laburo que me tiene hasta altas horas de la madrugada despierta tambien sea insalubre y me empuje a discurrir sobre estos temas con demasiada liviandad. Voy a pensarlo mejor y se me ocurre algo vuelvo.
Un beso.

Ulschmidt dijo...

Saliendo de los tacheros, yo he tenido una cierta experiencia fabril, durante años, conviviendo con obreros industriales. Si ser facho es ser partidario de que muelan a palos a todos los que producen escándalo y que la policia tendría que tener un poco más de poder (incluyendo golpear un poquito a los presos) y que en vez de alimentarlos en las cárceles fusilen a todos los traficantes de droga, violadores, etc... y otras medidas por el estilo ese es el pensamiento standar del laburante argento. Créase o no, acéptese o no.

Anónimo dijo...

Mi viejo fue portero toda su vida (se murió en el `88) y nunca dejó de ser un peronista de izquierda, no generalicemos.

Martín dijo...

Hace poco leí en Andamios (Benedetti) "En España ya nadie reivindica a Franco, con excepción de uno que otro taxista". Parece que la tesis del francotacherismo pega fuerte.

Creo que hay que distinguir entre dos cosas: por un lado cierta tendencia al exabrupto y a la mano dura propia de quienes están (cuasi) alienados por el trabajo (Ej: "Estos hijos de puta cortan una calle para que les paguen trescientos pesos por hacer nada" o "Estos zurdos de mierda jamás vieron una pala y me vienen a joder a mí") como en los ejemplos de Bruja y en la tesis de Ulschmidt y -por otro lado- la conducta inconfundiblemente fascista, es decir, reivindicar el genocidio político, odiar a los inmigrantes o votar a pequeños partidos de ultraderecha.

Esto último es más bien extraño acá y más común en las Uropas, así que me animaría a decir que los taxistas fachos-fachos son una minoría. Lo que ocurre es que, a diferencia de Feimann, no leyeron mucho a Voltaire y son medio impetuosos.

el gordo joe baxter dijo...

"¿Existe algún político argentino capaz de decir soy fascista?"

Qué carajo querés, un Ottalagano?

http://www.masoportunidades.com.ar/aviso/3727059-soy-fascista-y-que-alberto-ottalagano

JOYA NUNCA, PERO NUNCA TAXI dijo...

antes que nada quiero decir que me encanta "la bruja"
Despues decir que a los tacheros habria que matarlos a todos. Que se piensan que la ciudad es de ellos, que son unos resentidos hijos de puta que no les importa que no haya pasajeros a 200 metros de distancia, ellos igual van despacito para cagarte la curva.
Paran en cualquier lado, todo el dia tomando cafe y merca y fumando cigarrillos negros en las estaciones de servicio. Son verseros, putos, les gusta hacerse culear por los travas, segun ellos se garchan minitas yankis todos los dias y la reputisima madre que los remil pario
alguna vez un tio mio, laburante, que tiene una camioneta con la que hace fletes en provincia y que a veces entra en capital me dijo:"los peores, los de techo amarillo, esos no tienen codigos, se creen los dueños de las calles..."
gran enseñanza.
odio a los tacheros, tuve amigos y tengo uno que es tachero e hijo de desaparecidos; mi amigo tambien los odia.
ah, tambien odio a feinman y toda la garcha que escribe en pagina

Ariel dijo...

Buenísimo todo.
Lo tengo como tema recurrente. La condición tachera. Antes se hablaba más de “la mafia de los taxis”, mafias localísimas, desde ya (arquetípicamente: aeropuerto de Ezeiza). Pero los tejes de licencias y papelerío de sacta s.a. (apenas al margen: ¿de quién carajo es sacta?) hacen remontar cierta sordidez del lucro de rapiña a instancias muy anteriores al hecho de asociarse algunos para estafar turistas y viajeros.
En cierta época me gustaba decir que los tacheros estaban del lado oscuro de la fuerza y pero perdura más la idea de que a esos tipos les están chupando la vida. Cuando me enteré hace ya más de una década de que los peones tenían que pagar el día (¡pagar para laburar!), y que para llevarse treinta pesos porái llegaban a las quince horas diarias, ahí me convencí de que el capitalismo ya había ascendido a un nuevo nivel de degradación.
Y para colmo, y consecuentemente, obvio: entre ellos, no faltan ni los botones y ni los resentidos.

OMAR VIVIANI dijo...
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Ariel dijo...

¿Lo qué, Omar? ¿Are you talking to me?

porque sí dijo...

laburar en la calle te pudre el alma, creo que esa es una tesis existencialista que mas o menos la mayoria compartimos. la calle es un ring, es el espacio publico por excelencia seguido por plazas y parques, ahi se juega la relacion con la administracion de lo publico. en la calle se ejecuta contra o a favor de la administracion. jamas me banque y creo que jamas voy a bancar a los tacheros, pero la del tachero es la condicion derivada de ciudano en un contexto donde la ciudadania es caca. si laburara en la calle posiblemente me transformaria en uno de ellos, odiaria todo lo que no implique una idea elemental de orden. el pastenaca de JPF, para no dejarlo afuera, no es mas que un sensacionalista pelotudo, otro de los que aportan confusion y universalizan: facho universal, masacre universal y asi. Lo mejor que tiene es ser un empleado publico (a los cuales seguramente tambien considera fachos).

cristian de flores dijo...

pienso como porque sí, al menos en el arranque. es un laburo que sirve (uno más!) para no tomar al pie de la letra aquello de la división del trabajo = alienación. quiero decir: es gente que, incluso los peones, hace todas las piezas de su trabajo, y están evidentemente más quemados que un tipo que sólo construye el pedacito de goma que va en la punta de las sillas de metal. mi viejo fue taxista en los 60, parece que era otra época.
y te digo martín lo que te decía en chile: ojo porque si el chofer de colectivo hablara con el pasajero...

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

Muy bueno tu articulo. Me presento: soy gustavo, tengo 34 años y soy tachero. Paso a explicar una falacia. los tacheros no somos fascistas por ignorancia sino por el contrario, somos fascistas solapada o abiertamente porque sabemos como funciona la realidad. Hay un mito de que los tacheros somos ignorantes y eso es relativo, nuestro gremio es muy transversal, hay universitarios como yo y gente que no termino la primaria. Sin embargo el sentido común nos atraviesa a todos, por lo tanto, respecto a ciertas cuestiones coincidimos todos los colegas independientemente del grado de instrucción formal que hayamos accedido cada uno. Otro mito es que quien tenga un grado universitario debe ser políticamente correcto. No en absoluto. Los universitarios que no vivimos de repetir el discurso hegemonico sino de nuestro trabajo podemos decir la verdad y esa verdad es politicamente incorrecta y fascista. otra ventaja del gremio es que no somos asalariados, somos autonomos, por ende no dependemos de un sueldo, queremos mas dinero laburamos mas, y alli es donde surge el conflicto con los planeros y los asalariados, nos cortan las calles, nos sacan la comida de la boca. aquellos planeros y asalariados que cortan las calles se cagan en nosotros, no les importa rompernos el auto o que nuestras familias no coman, por eso nosotros nosotros somos fachos, porque a los zurdos no les importamos en absoluto, nos desprecian, nos maltratan, y por efecto del carma todo vuelve, el fascismo es la respuesta a una socidad nihilista que se caga en los demas. ahora fumense a macri. me voy a laburar.